Mikel González Asiaín acaba de cumplir un año en Lanzarote como jefe de cocina de Alarz, el restaurante del Gran Hotel de Arrecife, nominado a los Premios Qué Bueno Canarias 2026, que lo fichó cuando el restaurante con estrella michelín de Gran Canaria en el que trabajaba, tuvo que cerrar.
El cocinero navarro apuesta por la formación en una entrevista con el espacio radiofónico Más de Uno Gourmet de Radio Lanzarote-Onda Cero y comparte su trayectoria, experiencia y las particularidades de la carta que ha diseñado para Alarz.
- ¿De dónde eres y cómo llegaste a Lanzarote?
Soy de Navarra, mitad navarro y mitad vasco porque mi familia también es de San Sebastián y llevo 10 años en Canarias. He trabajado en Gran Canaria, en Tenerife y en Lanzarote llevo un añito.
- ¿Cómo te decantaste por el mundo de la cocina?
Porque me gusta comer.(Risas). Una parte muy importante de la formación, lo hablamos con nuestros equipos, es salir a comer y educar tu paladar, probar cosas diferentes.
- ¿Cuándo empezaste?
Empecé joven porque mi familia tenía negocios, pero estudié cocina tarde, en la Escuela Superior de Hostelería de Aragón.
- Cuéntanos tu experiencia profesional antes de estudiar cocina…
Estuve bastante tiempo trabajando en Asia, sobre todo en restaurantes de hotel. Con 23 añitos me marché para Vietnam, también estuve en Tailandia y en Bali.
- Una cocina muy diferente a la española…
Sí, creo que fue una de las razones, algo tan diferente a lo que había visto, había mucho que aprender, siempre he sido muy inquieto.
- ¿Por qué decides estudiar cocina después de acumular diez años de experiencia?
Cuando volví a España, quería seguir trabajando en cocina, pero de una forma más profesional, así que decidí entrar en la Escuela Superior de Hostelería de Aragón. Y me quito el sombrero con mi escuela, aprendimos mucho, yo tenía 27-28 años.
A la hora de trabajar con mis equipos noto una gran diferencia cuando la gente ha estudiado cocina. El lenguaje, la forma de tratar un servicio, son cosas que marcan la diferencia. Cuando alguien llama a algo por su nombre, entiendes que ha estudiado, que se ha molestado en investigar y sabe de lo que está hablando.
- ¿Es tu primer puesto como jefe de cocina?
No, fui 6 años jefe de cocina en el sur de Gran Canaria en un restaurante que se llama 222 del grupo La Acuarela que tiene una estrella Michelin.
- ¿Cómo surge el proyecto de Alarz en el Gran Hotel?
Nosotros trabajamos, digo nosotros, porque parte del equipo con el que yo trabajaba está aquí conmigo, en Las Palmas de Gran Canaria, en un restaurante que se llama Bevir, que desgraciadamente tuvo que cerrar en octubre de 2024 y me llamaron desde el Gran Hotel, fue algo inesperado para mí.
- ¿Qué tipo de platos se pueden encontrar?
Tenemos menú degustación y tenemos carta, que es una mezcla entre gastronomía vasco-francesa y asiática con producto local.
- Danos algún ejemplo…
Dos de los platos que me parecen más divertidos son mochi que trabajamos con puerro de una huerta ecológica de aquí; y un Saam, que es un plato coreano, con panceta de cochino canario y una gambita listada. Les queda poco tiempo en carta, los vamos a meter en un futuro menú degustación.
- ¿Cómo definirías tu carta?
Una carta en la que intentamos utilizar el producto local al máximo,con una parte un poco más clásica, francesa, con fondos trabajados en reducción, sin espesantes químicos.
Luego tenemos una parte un poquito más divertida, fuegos artificiales como digo yo, de subidas y bajadas en la parte asiática, que tiene más sabores ácidos y picantes.
- ¿Cuán importante es la labor del equipo de sala?
Tenemos un equipo de sala que es un amor, pero en general te diría que es la parte más compleja. Nos hemos dado cuenta los últimos años, y creo que es un denominador común a todas las islas, que cuesta encontrar gente que quiera seguir creciendo dentro de la sala, tenemos que hacer que la sala sea más atractiva porque nuestro trabajo sin el suyo no es nada.
- ¿Cómo te sientes con la nominación a mejor restauración de hotel en los próximos premios Qué Bueno Canarias?
Estoy encantado, súper agradecido, aunque intento dejar eso a un lado y centrarme en divertirme en mi trabajo, porque si yo me divierto, los clientes también y si vienen reconocimientos, estupendo.









