Este viernes ha comenzado la primera sesión del juicio contra el ciudadano alemán de 59 años acusado de la muerte de T.C.J., en unos hechos ocurridos en un centro comercial de Costa Teguise. Su defensa solicita la absolución o, alternativamente, que se le imponga una pena de dos años de prisión por homicidio imprudente y, en caso de apreciarse dolo eventual, dos años y seis meses, al considerar que concurren atenuantes.
La defensa del acusado ha asegurado este viernes al tribunal del Jurado de la Audiencia de Las Palmas que su cliente actuó en legítima defensa al ser "objeto de un brutal ataque".
El acusado, Tobias C.K., que declarará la próxima semana, una vez que se practique toda la prueba, se enfrenta por estos hechos, ocurridos la madrugada del 28 de mayo de 2023, a una condena por homicidio, ya que el Ministerio Fiscal y la acusación ejercida por la familia de la víctima mantienen que la intención del procesado era acabar con la vida de T.C.J, un ciudadano británico.
La Fiscalía pide que se le imponga una pena de 12 años de cárcel y la familia de la víctima reclama la máxima por homicidio, 15 años, y ambas acusaciones solicitan el pago de 120.000 euros en concepto de responsabilidad civil.
Su defensa pide la absolución o que se le imponga la pena de 2 años de prisión por homicidio imprudente y, en caso de que fuera con dolo eventual, 2 años y 6 meses por los atenuantes que entiende que concurren en el caso.
En esta primera sesión del juicio, el abogado de la defensa, Vicente de León, ha manifestado al Jurado que "no se trata del típico caso de una persona que ha cometido un acto antisocial y que merece pena de prisión", ya que su defendido, de 59 años y nacionalidad alemana, es una "persona normal, sin antecedentes", y "por suerte", los miembros del tribunal podrán ver los hechos en los vídeos que se mostrarán durante la vista.
"Fue un hecho fatídico, ni pensó ni buscó" lo ocurrido esa madrugada, ha indicado De León, quien en su escrito señala que su intención era invitar a tomar algo al fallecido, pero éste, junto a otro hombre, ambos británicos, lo asaltaron y, al verse amenazado, trató de "zafarse y lo tiró por la terraza" y huyó luego del lugar.
Además, ha alegado que el fallecimiento se debió a la falta de seguridad del centro comercial, que ni siquiera contaba con licencia de apertura.
Ha remarcado también que su defendido fue golpeado y atendido en un centro de salud y que siempre ha mantenido una actitud de colaboración por estos hechos que, a su juicio, en todo caso serían un delito de lesiones contra su cliente, que no debe responder de la responsabilidad civil que se le exige porque actuó en su defensa.
Sin embargo, la fiscal ha indicado al Jurado que la muerte de T.C.J. "no fue fruto de la mala suerte ni de la casualidad", y no aprecia circunstancias que puedan atenuar o eximir la responsabilidad del procesado, como se propone demostrar con la prueba que aportará, al tiempo que ha recordado a sus miembros que el acusado no tiene la obligación de decir la verdad.
El abogado de la acusación, Emilio Cabrera, ha manifestado que la víctima "no era un borracho, ni quiso agredir al acusado", que huyó del lugar de los hechos en su coche y "amedrantó hasta en dos ocasiones" ese día a T.C.T.
Además, ha resaltado que los vídeos que se aportan demuestran la agresión de la que fue objeto el fallecido por parte del procesado, que no ha enviado a la familia ningún "mensaje de arrepentimiento".
La magistrada que preside el tribunal, María Eugenia Cabello, ha informado de que el juicio continuará el próximo lunes, cuando está previsto que declaren los testigos.











