El Concurso de Radio Lanzarote dedicado a la radio continúa recibiendo microrrelatos

Los participantes podrán seguir enviando sus obras, un máximo de 5 por persona, hasta el próximo 31 de agosto.

La octava edición del concurso literario de Radio Lanzarote recibe los primeros diez relatos

La Voz continua recibiendo nuevos  microrrelatos que competirán en la XII edición de este certamen literario. En esta ocasión, los participantes deberán contar una microhistoria, real o ficcionada, en la que la radio sea la protagonista de la misma. Como en anteriores ediciones, la extensión máxima de los relatos tendrá que ser de 100 palabras, incluido el título en el caso de que lo hubiere.

Un año más, los Centros Turísticos colaborarán con el certamen, cuyo plazo de particiàción se extenderá hasta el 31 de agosto. 

Cada autor podrá enviar un máximo de cinco relatos, que podrá firmar con pseudónimo, aunque deberá indicar siempre un nombre y un teléfono de contacto. Todos aquellos que deseen participar pueden enviar sus relatos a [email protected].

Los relatos serán leídos en el espacio de "Lectura en la Radio" de Radio Lanzarote (90.7), y publicados en La Voz de Lanzarote. Tanto la publicación como la lectura estarán supeditadas a las disponibilidades de espacio y tiempo de ambos medios.

Del fallo del certamen, que se hará público en la segunda quincena de septiembre, se encargará un jurado formado por periodistas de Radio Lanzarote-Onda Cero y La Voz de Lanzarote, que elegirán tres relatos ganadores y siete finalistas.

El ganador del primer premio conseguirá una cena para dos personas en el restaurante del Castillo de San José, mientras que el segundo premio es una de las experiencias insólitas para dos personas de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote. Por último, el tercer premio es una comida para dos personas en el restaurante del Monumento al Campesino. Todos los premios son para personas adultas.

Y sonríe…

Una voz metálica confirma con claridad y sin errores el texto.

-¿Enviar?

-¡Sí!

Agradeció por enésima vez haber nacido en una época tecnológicamente tan avanzada. Su condición nada tiene que ver, y nunca mejor dicho, con la de antaño.Se alegra por eso.

La emoción la embarga durante casi una semana pero dará sus frutos. Cuenta los días y sus horas. El sonido del tic tac la hace desesperar. Tranquila, se repite.

Lunes. Son las doce. El dial (90.7) da la hora.

Aparta su libro, en braille, al oír el título del primer relato "Y sonríe".

Sonríe.

Sin Título

Abrieron trás apretar aquel timbre holocaústico. Suelos de parquet, lámparas voluminosas y libros. El chucho se entretenía con la cortina. De la cocina, cucarachas salían en estámpida al son de los gritos de una mujer que cocinaba un puchero. En el pasillo, un joven parecía estar feliz. Las luces de la casa estaban encendidas. Era de día y no hacía frío para ser Noviembre. El señor de pelo gris, la puerta entre abierta, una cama desecha y ese olor. Intentó mirar por el hueco sin ser vista y sintió ganas de llorar. La alarma del despertador de la radio sonó.

Sin Título

Cuando los lobos aúllan de noche, la luna sostiene al cielo oscuro. Un viejo sofá, la radio encendida, grillos que joden el silencio y aceras repletas de cagadas. Ruidos de vecinos que no paran de fornicar en una rumbienta cama. La vecina del tercero que llega con hambre. Un joven socorrista y una alma perdida que piden a gritos despojarse de sentimientos.

La noche es de los lobos, de la muchacha del sofá, de la de los vecinos que follan sin piedad, de la vecina que frie 2 huevos, de la del joven y de la de unos putos grillos.

Navida

Llegaba la noche y se ponía nerviosa mirando debajo de las camas de aquella vieja casa en mitad de la nada. La pérgola de color verde, envuelta en aquellas ramas de hojas violetas le daban un cierto toque hippie. Los pájaros la volvían loca durante el día, mientras el invierno olía diferente y el sol no era el mismo. Aún así, saboreaba aquellos días veraniegos que Enero, generoso, solía regalarle. Sino fuese por aquel locutor de la radio que felicitaba en ese momento la Navidad, pensaría que habiá llegado el verano. Su estación preferida del año.

¡Felíz navidad!

Mi buena compañera

Buenos días, Lanzarote. Lucía escucha la radio, mientras mata a la rutina laboral a través de sus auriculares. La locutora, siempre le saca una sonrisa, en especial cuando bromea con su compañero Gustavo de Dios. Desde hace años, escucha su programa. A través de sus voces, imagina la isla, como un lugar de ensueño. Es el misterio de la radio, con sus versos, sus canciones. Reviven, su esperanza. No lo olvides: “enciende a tus amigos de la radio, ellos te llevarán al país de los sueños”. La radio, tu fiel compañera.

Sin Título,

Lo importante eran las bicicletas. Recuerdo madrugadas de septiembre con la radio y tu voz de fondo buskandonos por aquella kuesta oskura y bonita a la vez. Las golosinas que nos dabas. Los olores en Domingo a tu puchero. El paseo hasta el coche aparkado para despedirte y la bajada a la piscina natural. Las noches de chinchón con alguna cabezadita en el sofá del garage. La fortaleza y la rebeldía hasta el momento de partir. Te voy a echar de menos. Buen viaje Eugenia. Píntate los labios rojos, ponte tus tacones y baila, baila todo lo que puedas.

Un ovni en muñique

Una tórrida mañana de agosto de 1975 José Machín descubrió restos de chatarra metálica por unos arenados cerca de su casa en Muñique y fue a llamar a Radio Lanzarote desde el único teléfono que había entonces en el pueblo, para contar lo que había visto durante la noche:

<<Un extraño platillo se acercó volando sobre la casa. Me puse a llamar a gritos a mi mujer, pero estaba dormida aunque el perro ladraba como loco…>>

Don José aprovechó las chapas para un cuartito de aperos que estaba fabricando y eso lo contó también al reportero.

Abducción

Todo es cierto. Desperté a medianoche, dijo otra vecina al locutor. Junto a mi cama había dos pequeños seres. No tenía miedo. Mi cuerpo voló hacia la ventana, sobre las casas del pueblo y, de repente, ya estaba en una mesa de metal. Destellos de luz. Cerré los ojos. Sí, he vuelto a verlos. ¡Qué coraje! Doña Tomasa los pone a trabajar las fincas muy temprano. No dijo: Me da apuro llamar a la guardia civil porque mis padres van a descubrir que estuve con mi novio aquella noche. Esto no lo va a contar en la radio, ¿verdad?

En la radio

El locutor iba a concluir su programa: Hace días un hombre nos llamó desde Muñique para contar que había visto un OVNI. Yo llevo tiempo persiguiendo la verdad, recorriendo lugares tras sus encuentros, entrevistando testigos y analizando pruebas y es la primera vez que encuentro una noticia tan fiable. Deben saber lo fascinante que puede ser el misterio y que ellos están ahí aunque yo… (su voz tembló, dudando) aún no los haya visto.

Obviamente no dijo que la guardia civil le prohibió hablar del asunto.

Se despidió: Pero, queridos oyentes, deben saber que no estamos solos.

Otra versión

¿Es la casa de José Machín? Preguntó el reportero a una mujer que estaba tendiendo la ropa en la liña. Es mi marido, respondió ella, pero no está. ¿Le puedo hacer unas preguntas? Ella lo invitó a sentarse y trajo agua fresca del aljibe. Mi marido estuvo toda la tarde en el bar de Soo, como siempre, explicó la mujer. Andará por allí si quiere dar con él. No creo que viera ningún platillo volante esa noche. Se rió. Es muy fantasioso y siempre escucha un programa de misterio en la emisora. No me deja dormir.

Lamento

Baja la cuesta Don Pascual, despacito, pausado... firme su bastón y calado el sombrero, regresa del paseo como cada tarde desde que volvió de Venezuela; enciende la pipa y sentándose en su puerta espera para verla pasar.

Suena bajito la radio en el alféizar de la ventana, permanentemente encendida, cómo de fondo de sus pensamientos

¡Ahí sale con su nieto Doña Manuela!

Se saludan discretamente con una sonrisa nerviosa y un leve alzado de cejas, observo, y sin molestarse, me cuenta que ella fue su primer gran amor, truncado por oposición de sus padres.

Felicidad robada

Barrotes

Viernes por fin, cada vez son más terriblemente agónicas las semanas, y tan sólo han

pasado cuatro años, seis meses y nueve días, sí, los cuento, para ser consciente de

dónde estoy pagando viejos errores.

Pero hoy es viernes, mi día favorito, deseo que pasen las horas, y llegue la noche,

espero el recuento, anhelo el horrible sonido del cerrojo.

Por fin en mi celda a solas, saco mi pequeña radio, grandísimo tesoro, mi medicina,

herencia de mi único amigo aquí, y la pego a mi oreja, ¡empieza!

Veamos que canción con mensaje me ha dedicado hoy mi amor.

 

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