Un CABILDO líder y en mayúscula

Marcos Bergaz

A nuestros mayores, por su trayectoria y experiencia les llamo de usted. A una Entidad centenaria, como el CABILDO, permítanme que la mencione en mayúscula.

En medio de una nueva inestabilidad y del ruido por las liberaciones y sueldos, quisiera dedicarle unas líneas.

El CABILDO, como dice la propia Ley 8/2015, de 1 de abril, de Cabildos Insulares en su Exposición de Motivos, es mucho más que una Entidad Local, «Los cabildos insulares son considerados mucho más que órganos de naturaleza local (…)».

Es, por razones históricas, competenciales y económicas, la Institución llamada a ejercer el liderazgo político y social. 

Un liderazgo, que en estos momentos, exige más que nunca, diálogo y un nuevo modelo de gestión pública, para permitir a la isla ser tierra de oportunidades y garantía de bienestar.

Diálogo, para construir juntos el futuro. Es una necesidad recuperar el estilo de gobierno que, mejor que nadie, simbolizara el Presidente Nicolás de Páiz*: respeto al adversario político, soluciones conjuntas a cuestiones estratégicas.

Diálogo y acuerdo institucional, en asuntos como la revisión del Plan Insular, la solución a diversos litigios judiciales (Cueva de los Verdes) o el diseño de las inversiones estratégicas para la isla (reconversión de la industria turística, impulso de las energías renovables, etc.).

Diálogo para subrayar la visión insular que exige esta isla, compensando posiciones exclusivamente municipalistas. El CABILDO, como aglutinador de voluntades, como entidad que concilie las legítimas aspiraciones de cada uno de los Ayuntamientos y la isla en su conjunto. 

Y un nuevo modelo de gestión pública que modernice la Institución. Se trata de lograr una mayor agilidad administrativa (reforzar distintos Departamentos, como la Oficina del PIOL); más transparencia en el funcionamiento, con el desarrollo del portal de transparencia; o aumentar la participación e información, mediante el gobierno electrónico. 

Es decir, hacer más, mejor e involucrar a un mayor número de personas. 

Trabajar por un CABILDO líder debe centrar los esfuerzos de quienes, desde el Gobierno o la oposición, ostentemos responsabilidades. 

Será, a mi entender, el mejor homenaje a una Institución que inicia un mandato muy lejos de lo que requiere la isla y las necesidades de su gente. Estamos a tiempo.

 

* Don Nicolás de Páiz Pereyra, Presidente del Cabildo en los periodos 1978-79; 1987-1991, “un hombre bueno”, del que destacaban sus adversarios políticos “su talante dialogante y conciliador”.

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