Las inquietantes prioridades del presidente

"Éstos son mis principios. Si no te gustan, tengo otros". La mítica frase de Groucho Marx parecería estar reviviéndose en el Cabildo de Lanzarote, aunque agregándole también una peculiar variante: "Éstos son mis ...

8 de octubre de 2010 (13:40 CET)

"Éstos son mis principios. Si no te gustan, tengo otros". La mítica frase de Groucho Marx parecería estar reviviéndose en el Cabildo de Lanzarote, aunque agregándole también una peculiar variante: "Éstos son mis ...

"Éstos son mis principios. Si no te gustan, tengo otros". La mítica frase de Groucho Marx parecería estar reviviéndose en el Cabildo de Lanzarote, aunque agregándole también una peculiar variante: "Éstos son mis técnicos. Si no te gustan, tengo otros". Y es que por más que el presidente, Pedro San Ginés, intente justificar los cambios que ha introducido en los equipos técnicos de la Corporación, resulta difícil creer en casualidades. Y más cuando las personas a las que ha quitado de en medio o ha relegado poniéndoles un superior jerárquico, eran evidentemente molestas para determinados sectores empresariales de la isla. Para los mismos a los que San Ginés gritó a los cuatro vientos, en pleno acto institucional por el Día del Turismo, que no hay que "demonizar".

Literalmente, ya que tanto le molesta que se intenten interpretar sus palabras, dijo que "los responsables públicos debemos no sólo contar con, sino estar orgullosos de nuestro tejido empresarial, en lugar de demonizarles". Pero ante esto, la pregunta sería: ¿a quién se está demonizando? Desde luego que en esta isla hay empresarios de los que estar orgullosos. Los que se están dejando la piel honradamente para intentar superar la crisis, los que arriesgan su capital y generan empleo, los que cumplen las normas mientras ven que el de al lado no lo hace? Y por supuesto, también hay que estar orgullosos de los autónomos, de los trabajadores de a pie, del camarero que con una sonrisa y un buen trato consigue que el turista se lleve una mejor imagen de la isla.

Pero sería absurdo pensar que el presidente del Cabildo se refería a ellos, porque nadie se atrevería a cuestionar, y menos aún a "demonizar", a toda esa gente. El mensaje, obviamente, iba dirigido a otros. Y en eso también se equivoca, o mejor dicho, intenta confundir San Ginés. Aquí la cuestión no es si hay demonios con rabo y tridente entre la clase empresarial de la isla. De lo que se trata es de que hay presuntos delincuentes, que están acusados de haber pagado a políticos para que les favorecieran e incluso incumplieran la ley. Y eso, por más que le pese al presidente, quien lo dice es la Justicia. Por eso, pretender que estemos "orgullosos" de empresarios imputados y que tienen hoteles ilegales abiertos al público, es demasiado pedir hasta para él.

En un año que lleva en la presidencia del Cabildo, da la sensación de que una de las cosas que más han ocupado al presidente es aclarar sus propias palabras, corregir a los medios de comunicación e impedir que se intente interpretar qué quiere decir cuando lanza algunos de sus mensajes codificados. Y desde luego, la palma se la lleva en el tema territorial.

En estos momentos, el gran interrogante está en saber cuáles son y cuáles no son realmente sus "prioridades". Desde que llegó al cargo, acusado de estar detrás de un "lobby empresarial", intentó transmitir que iba a aparcar el tema de los hoteles ilegales hasta la próxima legislatura. Ahora, aclara hasta el cansancio que lo que dijo es que no iban a abordar la iniciativa legislativa que había planteado el anterior equipo de gobierno. Una iniciativa que pretendía dar una solución al tema, regularizando lo que pudiera ser regularizado, a cambio de compensaciones de los empresarios al interés general, en forma, por ejemplo, de entregas de suelo para dotaciones públicas. Al parecer, eso es lo que no era una prioridad. Y la excusa es que no había un "consenso" sobre el asunto. Otro eufemismo para no decir que esa opción no le gusta al actual equipo de gobierno, o a determinados empresarios.

Sin embargo, a poco más de siete meses de que termine la legislatura, no queda claro si el presidente sí pretende buscar esa regularización a través de otras vías. Hace unos meses, resolvió la polémica del montacargas de los Jameos del Agua cambiando al responsable de Patrimonio, porque los técnicos habían paralizado las obras al considerar que se estaba cometiendo un atentado contra el BIC. Ahora, la duda es si no nos podremos encontrar nuevas sorpresas, con el director insular que ha nombrado para que esté por encima de los integrantes de la oficina del PIOT, por el módico sueldo de 70.000 euros anuales, para trabajar a tiempo parcial. Un hecho que también llama la atención, porque si lo que se pretende es descongestionar ese departamento, sobrecargado de trabajo, y no simplemente poner alguien a "controlar" a los técnicos, como mínimo se hubiera apostado por una dedicación exclusiva.

Muchos creen que con sus últimos pasos y declaraciones, Pedro San Ginés está dejando perfectamente claros cuáles son sus objetivos y sus verdaderas prioridades. Pero si no tuviera nada que ocultar, lo mínimo que podría pedírsele es que las explicara claramente, sobre todo a la ciudadanía. Y es que si su objetivo es cambiar el camino y el consenso alcanzado en los últimos años en materia territorial, los habitantes de esta isla tienen derecho a saberlo, sobre todo cuando ese giro va a venir de la mano de un presidente al que los electores no votaron, ya que ni siquiera se presentó encabezando una lista (de hecho, era el tercero).

Otra de las letanías de Pedro San Ginés se centra en criticar al PSOE por "arrogarse el papel de único defensor del territorio". Sin embargo, parece que él es el primer empeñado en otorgarles ese papel. Y es que cada vez que alguien aboga por poner freno al cemento, por el respeto de las normas territoriales que se aprobaron en su día por unanimidad de todos los partidos representados en el Cabildo o, simplemente, por el cumplimiento de la ley, él acaba tildándole de socialista.

La duda es si realmente se lo cree, o si es una estrategia para pensar que sólo le llegan las críticas desde un sector, cuando en realidad se le están multiplicando los frentes. Y es que donde el Quijote veía gigantes, San Ginés parece que ve socialistas. Desde hace meses los empezó a ver incluso en algunos de sus compañeros de partido en Lanzarote, pero a juzgar por lo sucedido en la última semana, igual ahora también imagina con una rosa y un puño cerrado al mismísimo Manuel Cabrera, o hasta al presidente del Gobierno de Canarias, si se le vuelve a ocurrir decir que el alcalde de Haría "está donde tiene que estar cuando defiende lo suyo".

Ahora, habría que pedirle a San Ginés que deje de pensar en lo que dicen y hacen los demás, y empiece a explicar claramente dónde está él, y qué defiende.

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