Proyecto Chingafa: cómo jóvenes vulnerables regeneran tierras agrícolas de Lanzarote

El trabajador social Silverio Campos explica en entrevista cómo la iniciativa que coordina en Trib-Arte contribuye a la biodiversidad de la isla y la integración de jóvenes extutelados

1 de marzo de 2026 (09:53 WET)
Actualizado el 1 de marzo de 2026 (09:55 WET)
Jóvenes del proyecto trabajando la viña.
Jóvenes del proyecto trabajando la viña.

Silverio Campos es trabajador social, nació en Algeciras y siempre ha trabajado en asuntos sociales, sobre todo de juventud y participación ciudadana.

En 2014 se incorporó a la asociación conejera Trib-Arte, formada por un “equipo de profesionales del ámbito educativo, social y artístico que ofrece soluciones creativas a instituciones y empresas”.

Entre otras iniciativas, Campos lidera el proyecto Chingafa centrado en recuperar tierras agrícolas degradadas y promover la agricultura agroecológica en Lanzarote.

Chingafa es uno de los siete proyectos alineados con los objetivos de la Reserva de la Biosfera que han recibido el apoyo del Cabildo de Lanzarote para iniciativas de asociaciones sin ánimo de lucro en 2026. 

En el proyecto participan  jóvenes extutelados y personas en situación de riesgo o exclusión social para fortalecer su integración y mejorar las posibilidades de relevo generacional en el campo lanzaroteño.

La palabra chingafa es al mismo tiempo “un homenaje al mayor pueblo sepultado por el volcán, Tingafa, y un guiño a la equivocación en la transcripción en Madrid del Parque Nacional, que realmente se llamaba Chimanfaya”, explica Campos, que contó con el asesoramiento del arqueólogo José de León, alias Pepe el Uruguayo, para elegir el nombre.

La erupción del volcán “se llevó la zona de cultivo más rica de la isla”, completa Campos.

 

Una finca en Tiagua y otra en La Geria

El proyecto Chingafa, en el que actualmente participan diez chicos y dos chicas, nació en 2020, justo antes de la declaración del covid. “Tuvimos muchísima suerte porque gracias a eso los chicos pudieron formarse y pudieron trabajar”, explica el coordinador del proyecto.

“Actualmente estamos trabajando en dos terrenos, uno en Tiagua, de 1,5 hectáreas, que había tenido un uso intensivo del suelo y mucho producto químico, y otra en La Geria, de dos hectáreas, que llevaba abandonada muchísimos años”, comparte Campos. 

En la primera han plantado sobre todo batata, pero también pitaya y algo de legumbres, calabacines y berenjenas, siempre con semillas tradicionales. “También tenemos lo que se denomina islas de biodiversidad con flores que favorecen la polinización y la presencia de diferentes tipos de abejas”.

Jóvenes del proyecto Chingafa.
Jóvenes del proyecto Chingafa tras cosechar calabacines.

 

Campos avisa de que no es un experto en agricultura, pero para el proyecto cuenta con el asesoramiento de Rafael Torres, de la asociación Participa, con la que colaboran, aunque parece haber aprendido bastante en lo que va de proyecto.

“La agroecología no es solamente no usar productos químicos, sino también conseguir que haya una regeneración del suelo para que tenga vida, aprovechar el saber y la cultura tradicionales, que sea un proceso circular acorde a la propia naturaleza, con variedad de cultivos, e incorporando los desechos de nuevo al terreno”.

En el terreno de La Geria han plantado viña de forma tradicional. La uva se vende a las bodegas para apoyar el proyecto y el resto de la producción o va a autoconsumo o sirve también para financiar Chingafa.

“Formamos parte de Sociedad Agraria de Transformación (SAT) El Jable que trabaja por una agricultura sostenible, circular y de kilómetro cero”. 

Silverio Campos. Trabajador Social. Agricultura.
Silverio Campos. Trabajador Social. Agricultura.
 

 

"Hay muchos pros para trabajar en agricultura"

Respecto a la contribución de Chingafa a que jóvenes nacionales y migrantes que están o estuvieron protegidos por la administración, puedan encontrar un empleo, Campos considera que abre “una posibilidad laboral a personas que no cumplen con los requisitos de trabajo del sector servicios, que requiere una energía y una focalización que no todas las personas tenemos”. 

“Hay personas que necesitan otros tiempos y otras formas para comunicarse con otras personas y con el mundo. A esas personas les viene muy bien el trabajo en el campo. Después hay personas que desgraciadamente no tienen el permiso de trabajo y así pueden formarse”, comparte el Trabajador Social.

“En el campo se gana menos que en el sector servicios y se considera un trabajo más duro, la conexión con la naturaleza es muy positiva, puedes tener un buen horario, hay muchos pros dentro de la agricultura”, resume.

 

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