Un estudio alerta del problema del agua para la vid lanzaroteña: “El estado de los cultivos es preocupante”

​El informe detecta un descenso de las áreas de cultivo respecto a 2014, especialmente en Haría, y subraya la necesidad de que llegue agua de riego al sector. “La calidad es limitada o no existe”, advierte

Imagen de La Geria
Imagen de La Geria

“El estado de los cultivos de viña en Lanzarote tras la vendimia de 2020 es preocupante”. Así lo advierte un estudio elaborado por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, que realiza un diagnóstico sobre la viticultura en todo el archipiélago. En el caso de Lanzarote, como principal problema apunta a la “dependencia muy alta de la lluvia”, ya que “la calidad de agua de riego es limitada o no existe”. Además, también destaca que “el precio del agua de riego muy alto”.

El estudio detalla que la situación se agravó el pasado año, tanto en esta isla como en el resto de Canarias, “debido a la sequía”. “Muchas parcelas tienen plantas extremadamente debilitadas, sarmientos muy cortos y defoliados”, apunta con respecto a Lanzarote.

Además, aunque señala que “se ha extendido el uso de riego por goteo donde ha sido posible”, consiguiendo “mantener algunas parcelas en mejor estado o con un vigor suficiente para la próxima poda”, insiste en que “es conveniente contar con un riego de apoyo para garantizar la continuidad y viabilidad de los cultivos”.

De hecho, subraya que "en las zonas centrales de la isla existen problemas de agua hasta para el normal funcionamiento de las bodegas”. Por eso, destaca que es necesario que la red de riego “llegue hasta Tinajo y El Cuchillo”, y también “llevar agua hasta Mancha Blanca por Las Quemadas y Tisalaya”. Del mismo modo, considera necesario “hacer llegar agua hasta La Geria, por la zona de Masdache, por lo que se requiere un estudio sobre las alternativas, impacto y viabilidad, teniendo en cuenta que se atravesarían espacios protegidos”. 

 

Menos superficie cultivada

Durante la elaboración de este diagnóstico, también se constató una reducción en la superficie de cultivo en la isla con respecto a 2014, que es el año en el que se realizó el anterior Mapa de Cultivo. En concreto, detectaron un descenso de unas 14 hectáreas, aunque el estudio apunta a una “cierta estabilidad pese a la sequía reciente”.

No obstante, sí subraya que fue especialmente acusado en el municipio de Haría, e insiste en que “si se desea cambiar esa tendencia, debe conseguirse agua para riego en la zona norte de Lanzarote”. Además, el informe también advierte de otro riesgo para el futuro del sector, y es que “la edad media de los viticultores muy alta”.

Entre las “debilidades”, también incluye que el tamaño de las parcelas y explotaciones es “muy pequeño, con producciones bajas por hectárea”; las “normativas restrictivas que impiden contar con rofe y piedras para las plantaciones”; y la “dificultad de mecanizar muchas parcelas”. 

 

La única isla donde hay un importante consumo entre los turistas

En cuanto a las “fortalezas”, subraya que hay “mucha tradición vitícola, con miles de interesados”, y que es una isla “con gran cantidad de turistas, que generan un mayor consumo de vino a precio suficiente”. De hecho, el estudio se refiere a Lanzarote como la única excepción del archipiélago, en la que sí es habitual que los turistas consuman los vinos de la isla durante su estancia.

También destaca “la capacidad técnica de las bodegas”, la “mayor profesionalización de cultivos y gestión empresarial de bodegas”, la ausencia de pendientes que permiten “cierta mecanización”, el hecho de que la variedad Malvasía volcánica “es única” y que el paisaje vitícola de Lanzarote es un “recurso turístico”. 

Además, apunta también el volumen de suelos de cultivo abandonados disponibles como una de las “oportunidades” del sector, así como la “presencia de vinos de Lanzarote en la gran distribución nacional”, que “abre la puerta a otros que requieran exportar”, y “la aparición de nichos de mercado para vinos blancos y dulces de características especiales”. 

Respecto a lo que ha supuesto la crisis de la Covid-19 para todo el sector en Canarias, el estudio apunta que “se han reducido las ventas en el canal de hostelería” pero “han aumentado en la distribución de comercio al por menor y por internet”. De hecho, subraya que la Covid “ha supuesto un aumento en la digitalización de algunas tareas y en las ventas a domicilio del vino canario”. 

El objetivo de este informe encargado por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, según ha informado el Ejecutivo regional, es adoptar medidas para “compensar las debilidades y amenazas detectadas, así como aprovechar su potencial y las oportunidades que se presentan en el entorno actual”.

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