Una familia italiana que viaja y educa a sus hijos en un velero atraca en La Graciosa

Dentro de la embarcación portan un laboratorio medioambiental y científico, en el que recaban datos sobre el consumo de energía, la contaminación lumínica y el plástico del océano. Su intención es permanecer varios meses en Lanzarote

La familia Barberis atraca en La Graciosa
La familia Barberis atraca en La Graciosa

Sara y Steffano son un matrimonio que, tras años de pequeñas navegaciones y sueños, decidió vender todas sus pertenencias para surcar los mares a bordo de un velero, junto a sus hijos y su perro.  Dentro de la embarcación portan un laboratorio medioambiental y científico, en el que recaban datos sobre el consumo de energía, la contaminación lumínica y el plástico del océano. Ahora, tras una parada forzada en Formentera, acaban de llegar a la octava isla para posteriormente pasar “algunos meses” en Lanzarote.

Se encuentran ahora mismo en el puerto de Caleta de Sebo, en La Graciosa, tras navegar desde la península hasta la octava isla. Lo que en un principio era una pequeña parada para ver el paisaje graciosero, se ha visto afectada por una avería en el motor del velero, por lo que tendrán que permanecer atracados hasta solucionarlo. No obstante, la idea principal de la familia es atracar en el puerto de Marina Lanzarote, en Arrecife, para permanecer aquí algunos meses trabajando en el proyecto familiar.

El proyecto arrancó el 13 de octubre de 2020, cuando el matrimonió tomó la decisión de vender su casa y su coche en Génova, Italia, para costear así el viaje de sus vidas. Le acompañan sus hijos Iago, Nina y Timo, de 12,9 y 4 años respectivamente, además de su perro ‘Pepper’, con los que suman las aventuras que cuentan en su página web y sus redes sociales. El nombre del barco, Shibumi, viene del idioma japonés, en el que significa “belleza refinada”.

Steffano Barberis es un físico nuclear miembro del Instituto de Física de Italia, y a través de este proyecto envía los datos de contaminación lumínica, consumo de energía del barco y el plástico que existe en el Océano. Lo hace a través de una serie de aparatos que posee en el laboratorio del barco, que monitorizan el consumo de energía y el objetivo principal del proyecto es trasladar todos esos datos sobre los rayos cósmicos al Observatorio Astrofísico Roque de los Muchachos, en La Palma. 

El itinerario no ha acabado, ni mucho menos, ya que tras permanecer algunos meses en las Islas Canarias el objetivo de la familia es ir hacia Cabo Verde, para posteriormente cruzar el Océano Atlántico  hasta llegar al Caribe.

 

Siete meses atrapados en Formentera

El primer puerto en el que atracó la familia Barberis fue en Formentera, en las Islas Baleares, en el otoño de 2020. Sin embargo, la situación de la pandemia en Europa en plena segunda ola del coronavirus cambió todos los planes de la familia, que se vieron obligados a permanecer en la isla durante 7 meses.

Lejos de dar el viaje por finalizado, la familia decidió adaptarse y sacar el lado positivo a su estancia en la isla balear. De hecho, decidieron escolarizar a las niñas en su “encierro forzado”, algo que la madre, Sara, considera que fue “una gran experiencia" para sus hijas, que además de socializar con los formenteros, “aprendieron un nuevo idioma”. 

La idea de los Barberis en Lanzarote es similar, ya que la madre asegura que una vez atraquen en la isla escolarizarán a las hijas, repitiendo así la estrategia realizada en Formentera. 

En esos siete meses, la familia tuvo la oportunidad de hablar con un biólogo marino sobre la situación de la contaminación en el Mar Mediterráneo, y la intención de los Barberis es que se traslade también a Lanzarote para que pueda analizar la situación del Océano Atlántico.

 

Una escuela a bordo

Cuando no están en tierra, y por tanto sus hijas no pueden acudir a un centro educativo, son los padres quienes realizan la tarea de educar a sus hijos, algo que consideran “de máxima prioridad”.

Además, la familia sostiene que "ofrece su experiencia en la materia educativa a los colegios de Italia", ofreciendo charlas y talleres contando cómo y de qué manera han seguido la programación educativa de sus hijos a bordo de un velero. La familia Barberis asegura que sus métodos han llegado hasta la Universidad de Milán, donde "encontraron interesante su intervención en el laboratorio de planificación social”.

Tal es así, que la familia sostiene que sus hijos "han participado en una serie televisiva en Italia, en la que hablan de física y medio ambiente para niños de su misma edad".

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