Radiografía de la distribución de agua en Lanzarote: datos, diagnóstico y soluciones

El 81% de los 1.063 kilómetros de tuberías inventariadas en Lanzarote están en mal estado. Expertos cifran en diez veces más que la actual, la inversión necesaria para una renovación integral

11 de febrero de 2026 (19:17 WET)
Antigua alcogida y aljibe en La Asomada. Entre otras medidas, la Cámara propone recuperar depósitos. Foto: Juan Mateos
Antigua alcogida y aljibe en La Asomada. Entre otras medidas, la Cámara propone recuperar depósitos. Foto: Juan Mateos

El 81% de los 1.063 kilómetros de tuberías inventariadas para la distribución de agua en Lanzarote están en mal estado, según la última Encuesta de Infraestructuras y Equipamientos Locales, recogida por el Plan de Activación para el Estímulo del Crecimiento Económico y Social sostenible de la Cámara de Comercio de Lanzarote y La Graciosa. 

La emergencia hídrica está haciendo al Cabildo movilizar inversiones de entre 80 y 100 millones de euros, pero los técnicos consultados por la Cámara, sitúan en torno a 800 millones de euros el coste global de renovación y mejora

Una renovación integral del ciclo de agua en todas sus fases, no solo consiste en sustituir tuberías obsoletas, según recoge el Plan de Activación,  sino también “incorporar sistemas de detección temprana de fugas (sensores de presión, contadores inteligentes y plataformas de monitorización en tiempo real), así como inversiones importantes en nuevas infraestructuras hídricas”.

 

Situación en cada municipio. Arrecife, imposible de auditar

El problema del agua es general en la isla, pero adopta distinta intensidad según los municipios. Tinajo encabeza el ránking con un 88% de sus 97 kilómetros de tuberías “listas para sustitución inmediata”. 

A continuación, Tías, donde deben renovarse el 85% de un total de 242 kilómetros y Haría, donde el porcentaje es el mismo, 85%, de una red de 138 kilómetros.

Teguise, que cuenta 323 kilómetros de tuberías, la mayor red de la isla, necesita renovar el 81% de la misma. 

En Yaiza, el 79% de sus 192 kilómetros de red “es deficiente, pese a recientes ampliaciones en Playa Blanca”. 

En Arrecife, que aglutina el 41% de la población, la Cámara destaca que sus problemas “no se han podido auditar con precisión”, ya que muchos colectores históricos de fibrocemento carecen de georreferenciación, “pero los reventones diarios indican una situación, cuando menos, equiparable al resto de la isla”.

 

Problemas adicionales: residuos, falta de red agrícola, presión turística y poblacional

La Cámara destaca en su plan de Activación que diversos agentes entrevistados señalan, además, que “la corrosión y el mal estado de numerosos tramos de la red pueden introducir residuos y cobre en el agua”, mermando su calidad y dificultando su uso.

El problema se acentúa, según recoge el informe, al considerar que el sector agrícola, que representa el 6,1% del consumo total de agua potable, carece de una red de distribución independiente completa y debe recurrir a la misma infraestructura, ya de por sí saturada y con índices elevados de fugas.

“No ha habido mejoras sustanciales en la red de distribución pese a la creciente presión derivada del aumento de la población residente y la continua expansión turística”, destaca el informe.

Así, en 2023 se produjeron unas pérdidas del 54,8% del agua: la producción fue de 29.487.726 metros cúbicos de agua potable y solo llegaron 13.319.4324 a los usuarios finales. En 2024 esta cifra aumentó al 56,2%.

 

Soluciones en producción, almacenamiento, distribución, consumo, saneamiento, tratamiento y riego

El Plan de Activación para el Estímulo del Crecimiento Económico y Social sostenible de la Cámara de Comercio de Lanzarote y La Graciosa propone siete grandes líneas de trabajo para mejorar la red y que Ekonomus irá analizando en próximas ediciones.

En primer lugar, subraya la necesidad de “mejorar la eficiencia y robustez del sistema de producción de agua, modernizando los módulos de ósmosis y diversificando la localización de las plantas”.

También señalan que hay que “impulsar infraestructuras de almacenamiento de agua, para dotar a las islas de una capacidad de almacenamiento que amortigüe averías y picos estacionales”.

Así mismo, aboga por la renovación de la red de distribución y mejora de su eficiencia y control mediante “sistemas de digitalización, –el reto más crítico– pasa por cortar fugas, estabilizar presiones y dar fiabilidad a todo el sistema”.

También se proponen medidas para “reducir el consumo de agua residencial y no residencial, mediante la mejora de la eficiencia del consumidor final (mediante herramientas, mejores sistemas y sensibilizando en una cultura de ahorro”, entre otras.

Igualmente consideran más que necesario reforzar la red de saneamiento con cobertura total al conjunto de la sociedad, para “desterrar la utilización de otros instrumentos, como los pozos sépticos, que no son sostenibles y dañan el medioambiente”.

Asimismo señalan que se necesita mejorar y actualizar el sistema de tratamiento terciario del agua, permitiendo así “tratar” el agua para que llegue a la naturaleza sin contaminarla; y a su vez, aprovecharla para potenciales usos, como, principalmente, el riego.

Finalmente piden medidas para desarrollar una “red de riego eficiente, que lleve agua regenerada de manera eficiente y eficaz al sector primario, jardines y campos”.

 

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