Del manto verde al rojo: Lanzarote se tiñe por esta planta que quitó el hambre a varias generaciones

El cosco es una especie reconocida como especie nativo probable en Canarias y su color rojizo intenso se alcanza cuando llega a su madurez total, creando paisajes muy vistosos

27 de abril de 2026 (11:30 WEST)
Actualizado el 27 de abril de 2026 (12:42 WEST)
Cosco en el Parque Natural de Los Volcanes. Foto: Michael Valdivia
Cosco en el Parque Natural de Los Volcanes. Foto: Michael Valdivia

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Las abundantes lluvias de otoño e invierno hicieron que Lanzarote se vistiera de un gran manto verde de norte a sur durante meses. Sin embargo, ahora este paisaje verde se ha transformado en un color rojizo debido a una especie de flora cuyas semillas supusieron el sustento de muchas familias en tiempos de hambruna: el cosco (Mesembryanthemum nodiflorum).

Se trata de una especie reconocida como especie nativo probable (NP) que se encuentra en todas las islas de Canarias, según la web CanariWiki del Gobierno de Canarias. Es anual, es decir, que completa su ciclo de vida en un año germinando, floreciendo, dispersando sus semillas y muriendo.

Sus hojas están recubiertas de una especie de unas papilas cristalinas brillantes que la protegen de la pérdida de agua. En cuanto a su longitud, sus ramas pueden alcanzar los cincuenta centímetros de largo si las condiciones son óptimas.

A pesar de su color rojo que podemos apreciar en distintas zonas de Lanzarote, en la primera etapa de vida de esta planta sus hojas son verdes. El color rojizo intenso se alcanza cuando llega a su madurez total, creando una imagen muy vistosa.

Durante febrero y julio, el cosco presenta unas flores pequeñas de color blanquecino amarillento, que dan lugar a unas cápsulas que contienen sus semillas.

Su espectacularidad no solo se debe a su color, sino también a su uso en el pasado como alimento durante los periodos de hambruna, pero también a su uso para crear piedra de sosa, al igual que se hacía con la barrilla o la patilla.

Asimismo, a lo largo del siglo XX durante los momentos de hambruna en la I Guerra Mundial, la posguerra española y la II Guerra Mundial, el cosco se convirtió en uno de los salvavidas para la población que no tenía para comer debido a los conflictos y a la complejidad para importar cereales. Las semillas del cosco se tostaban y molían para elaborar una especie de gofio, lo que calmó el hambre de generaciones.