Vivienda vacacional, un negocio

El término "vivienda vacacional" viene a sintetizar dos conceptos que hasta ahora podían considerarse antagónicos: la segunda residencia y el turismo residencial. En efecto, cuando se habla de vivienda vacacional se habla de un ...

El término "vivienda vacacional" viene a sintetizar dos conceptos que hasta ahora podían considerarse antagónicos: la segunda residencia y el turismo residencial. En efecto, cuando se habla de vivienda vacacional se habla de un inmueble que suele adquirise para las vacaciones pero que, en muchas ocasiones, acaba convirtiéndose en la primera residencia. Se trata de un mercado importante para España porque el país reúne una serie de características que se ajustan a un comprador que busca pasar sus vacaciones o trasladarse definitivamente a una zona de retiro.

El estudio "El mercado de la vivienda vacacional en España: situación y perspectivas", dirigido por el profesor del IESE José Luis Suárez y realizado por Grupo i, revela que las ventas de este tipo de vivienda aumentará en 2008 hasta las 150.000, lo que conllevará también un aumento a corto plazo en su precio (se espera un incremento del 18,5% entre el segundo trimestre de 2004 hasta finales de 2005). Los motivos son claros: el crecimiento de la demanda y de la oferta, pues los municipios de más de 10.000 habitantes han construido hasta 80.000 viviendas más entre 2000 y 2002, lo que supone un 15 % de la producción nacional.

La investigación se centra en la denominada zona VIVE (Vivienda Vacacional en España), referida a las islas y las costas del país, con la Costa Blanca y la Costa del Sol a la cabeza, y Girona, Murcia, Valencia y Huelva como los municipios con más demanda. En esta zona VIVE existen hasta 950.000 viviendas, el 37,5 % del total, y de éstas, más de 350.000 están desocupadas y, por ello, son susceptibles de convertirse en viviendas vacacionales. Se calcula que, en 2004, la demanda rondará las 116.000 viviendas.

Según la investigación, ya no se buscan tanto apartamentos o casas en primera línea de playa, sobre todo por parte de extranjeros, sino que se prefiere que cuenten con un entorno favorable y unos servicios e infraestructuras de mayor calidad (comercios, zonas de ocio, campos de golf...).

El estudio divide el perfil del comprador de vivienda vacacional en España en dos grandes grupos: por un lado, el cliente extranjero, ejemplificado en británicos y alemanes; por el otro, el cliente nacional.

La Costa Blanca y la del Sol son los destinos preferidos por los británicos, mientras que los alemanes tienen debilidad por la Costa del Sol, Baleares, Costa Brava y Canarias. En ambos casos, buscan casas unifamiliares de 2 ó 3 dormitorios y están dispuestos a pagar entre 120.000 y 240.000 euros, aunque pueden llegar a los 300.000 euros en caso de viviendas nuevas (la mayoría se decantan por el mercado de segunda mano).

El clima es, en el 41 % de los casos, el factor decisivo a la hora de decantarse por comprar en España, pero también se valora la hospitalidad y el coste de la vida, en general, inferior al de Gran Bretaña o Alemania. En muchos casos, además de los servicios e infraestructuras antes mencionados, se busca también una buena atención sanitaria, sobre todo en el caso de los compradores británicos, cuya edad de media supera los 50 años, frente a los 31-40 años de los clientes alemanes. En ambos casos, y debido al desconocimiento de las leyes españolas, el trato y las facilidades de compra son también un elemento a destacar, mientras que el idioma es la principal desventaja. Los británicos son más proclives a comprar para residencia habitual que los alemanes, y sólo un 7 % piensan en convertir esta compra en una inversión. Internet y las revistas especializadas o las ferias de turismo son los medios a través de los cuales se toma conocimiento de estas viviendas.

Por lo que respecta al cliente nacional, éste se decanta por una vivienda multifamiliar, de dos dormitorios y entre 50-70 m2 de superfície en zonas como la Costa del Sol y la Costa Brava. Murcia y Almería son los destinos con mayor potencial de crecimiento para este tipo de cliente. Los españoles están dispuestos a pagar entre 90.000 y 120.000 euros, pudiendo llegar a los 180.000 euros en casos excepcionales.

Tanto el cliente español como el extranjero pide, a la hora de adquirir una vivienda vacacional, que sus necesidades se cubran con calidad y eficacia y que esta residencia aporte algo más que un lugar donde pasar las vacaciones, de ahí que los servicios añadidos deban ser un elemento a tener en cuenta a la hora de proyectar futuros parques de viviendas. Como resumen los autores del estudio, "España no puede permitirse perder la oportunidad de convertirse en la Florida o California europea".

Artículo publicado en el IESE Insight y remitido a LA VOZ por José Luis Suárez

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