Las oscuras sombras de las prospecciones

Así, seguro que NO. Lanzarote lo dijo hace una década y empieza a decirlo de nuevo ahora. Le ha costado, eso sí. A los políticos, a las instituciones y a los que un día fueron fuertes movimientos ecologistas y sociales. Sin ...


Así, seguro que NO. Lanzarote lo dijo hace una década y empieza a decirlo de nuevo ahora. Le ha costado, eso sí. A los políticos, a las instituciones y a los que un día fueron fuertes movimientos ecologistas y sociales. Sin ...

Así, seguro que NO. Lanzarote lo dijo hace una década y empieza a decirlo de nuevo ahora. Le ha costado, eso sí. A los políticos, a las instituciones y a los que un día fueron fuertes movimientos ecologistas y sociales. Sin embargo, aunque esta vez parecía que el escenario de crisis iba a ser favorable para las intenciones de Repsol, la isla parece que empieza a despertar de su letargo. Parece dispuesta a volver a gritar NO. O al menos, NO de esta manera.

En esta ocasión, sin duda, el gran motor lo está poniendo el Cabildo de Fuerteventura. Con su presidente, Mario Cabrera, a la cabeza, ha iniciado una auténtica batalla por todos los frentes. Fue el primero en informar públicamente del expediente que ya les había enviado el Ministerio de Industria, y también el primero en empezar a desvelar sus deficiencias. El primero en ponerse a trabajar en las alegaciones y en presentarlas.

El primero en denunciar los supuestos vínculos entre Repsol y el Ministerio de Industria. El primero en velar por sus intereses, por los intereses de su isla. El primero, en definitiva, en abrir el debate que ha intentado frenar el Ministerio de Industria.

Ahí, de hecho, podría estar uno de los motivos de las prisas con las que está intentando actuar el Gobierno central. Y es que una vez que se autoricen las prospecciones petrolíferas, sólo la Justicia, en caso de que prosperara alguno de los recursos que ya se han anunciado, podría frenar todo lo que se venga después.

La Ley de Hidrocarburos es muy clara al respecto. Si una compañía encuentra petróleo, tiene derecho a explotarlo. Y en cuanto a los beneficios, lo único que está legislado es que un porcentaje de las ganancias será para España. ¿Y Canarias? ¿Y Lanzarote? ¿Qué ganan con todo esto?

Evidentemente, nuestra sociedad, la sociedad de todo el mundo, sigue dependiendo del petróleo, y lo seguirá haciendo hasta que no se encuentre una alternativa realmente viable. Y por eso, es lógico que a España le interese explorar y explotar esa posible fuente de riqueza. Sin embargo, también es natural que Lanzarote y Fuerteventura, que van a ser las más afectadas, se pregunten qué ganan ellas, a parte de riesgos y un mamotreto de hierro frente a sus costas.

Por supuesto, tanto Repsol como el Ministerio de Industria, ahora con el canario José Manuel Soria a la cabeza, aseguran que esos riesgos no existen. Sin embargo, la forma en la que están llevando el tema no alimenta la confianza. El Cabildo de Fuerteventura se queja de que les han enviado un expediente obsoleto e incluso este jueves, Mario Cabrera salía a denunciar que les están "ocultando" documentos, cuya existencia han conocido por los medios de comunicación. Tampoco hay estudios reales de cómo pueden afectar a Canarias esas prospecciones o la posterior extracción de petróleo.

A todo esto hay que sumar la desconfianza que generan las prisas, ya que Soria sólo dio diez días a las instituciones insulares para presentar alegaciones y aseguró que era imposible ampliar el plazo, aunque luego terminó concediendo diez días más.

Incluso, el Ministerio intentó evitar que la poca información que existe llegara a la ciudadanía, poniendo una cláusula de confidencialidad al expediente que enviaron a los Cabildos y al Gobierno de Canarias. Al menos, eso es lo que alegó el Cabildo de Lanzarote, para no dar ni un solo dato de ese expediente cuando lo recibió. A Mario Cabrera, sin embargo, le dio exactamente igual esa cláusula, y volvió a dar toda una lección. ¿Acaso no tienen derecho a conocer los canarios, y en particular los majoreros y los conejeros, lo que se pretende hacer frente a sus costas?

Por más que haya mejorado la tecnología y la seguridad entorno a la extracción de petróleo, y por mucho que se consigan minimizar los riegos, evidentemente éstos están ahí, por pequeños que sean. Pero además de la auténtica debacle que podría suponer para las islas un posible derrame, tampoco sabemos cómo pueden afectar las propias prospecciones, incluso sin llegar a registrarse percances. Como afectaría al ecosistema, a la fauna marina? a la riqueza de la que hoy vive Canarias.

Hace once años, evidentemente, las cosas se hicieron mal. En aquella época, era el Cabildo de Lanzarote el que abanderaba la batalla y, al igual que el PSOE conejero, presentó un recurso en los tribunales y consiguió frenar las prospecciones. Les faltaba un pequeño detalle: nada menos que el estudio de impacto ambiental. Vamos, una minucia.

¿Pretenden hacer las cosas igual ahora? ¿Pretenden volver a hacerlo a las prisas, hurtando el debate a los ciudadanos y a las instituciones de las islas? ¿Pretenden jugar a la política de hechos consumados?

José Manuel Soria asegura que "Canarias no puede permitirse renunciar a las prospecciones". Habla de riqueza y de creación de empleo pero, ¿y eso dónde está escrito? ¿Dónde dice que un gigante del petróleo como Repsol va a venir a Lanzarote y a Fuerteventura a contratar desempleados para trabajar en su plataforma petrolífera? ¿Dónde dice que Lanzarote va a ver un solo euro del hipotético petróleo que se extraiga?

Desgraciadamente, las experiencias que tenemos en esta isla, abandonada en inversiones durante décadas, ante la pasividad de nuestras instituciones, no invitan al optimismo en ese sentido. Y ni siquiera bastaría con que el Gobierno canario negocie algún supuesto beneficio que termine donde siempre, en Tenerife o en Gran Canaria.

Lanzarote tiene que ponerse en su sitio, y para eso también es fundamental el papel de la sociedad, para exigir a sus representantes que tomen las riendas de esta situación o para echarse a la calle si es necesario. Sin crispación, pero con firmeza. ¿Qué tiene Valencia, donde aseguran que Soria se ha comprometido a parar las prospecciones, que no tenga Lanzarote? Eso es lo que hay que preguntarse. Lo que hay que preguntarle a José Manuel Soria pero, también, lo que hay que preguntarles a nuestras instituciones.

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