La crisis de vivienda no cesa en Lanzarote, donde los últimos años los precios para arrendar o comprar un piso o una casa no han parado de aumentar. Los alquileres disponibles son pocos y muy costosos, lo que acrecienta las dificultades para poder tener un hogar.
De los cerca de 60 inmuebles disponibles en uno de los principales portales inmobiliarios, el 60% corresponden a alquileres de temporada. Lo que quiere decir que algunos se alquilan solo por semana y otros únicamente mes a mes, por lo que de entrada es complicado encontrar una vivienda permanente o para un largo periodo de tiempo. En otros portales analizados, las viviendas disponibles son aún menos.
En el portal con más anuncios, los precios disponibles oscilan entre los 600 euros los más baratos y menos frecuentes, hasta los 15.000 por un alquiler de temporada en un chalet de 600 metros cuadrados.
Las viviendas de menos de 1.000 euros solo representan una pequeña parte, en torno al 19% de los anuncios disponibles. La inmensa mayoría de pisos en este tramo son inmuebles pequeños localizados en Arrecife o en pueblos del norte de Lanzarote. Además, casi la mitad solo están disponibles por periodos cortos de tiempo.
La mayor parte de las viviendas disponibles para alquilar se encuentran entre los 1.100 y los 1.800 euros al mes. El 55,9% de los anuncios están en torno a este precio. Lo que implicaría que para cumplir con el consejo de los expertos y destinar solo el 30% del salario mensual al alquiler la unidad familiar, en caso de ser más de una persona, tendría que cobrar entre 3.666 euros y 6.000 euros netos mensuales. La mitad de los inmuebles en este tramo también son de temporada.
Cerca de tres de cada diez anuncios (en torno al 28,8%) piden más de 1.800 euros mensuales. Entre ellos, se ofertan cuatro viviendas de lujo, cuyo alquiler puede variar entre los 3.000 hasta los 15.000 euros al mes. También la mitad de estos inmuebles son para cortas estancias.
Dadas las dificultades para lograr alquilar una vivienda en Lanzarote, las redes sociales han servido como impulso para encontrar otras opciones, muchas veces precarias. Por ejemplo, se han creado grupos con miles de personas para alquilar habitaciones, otros han optado por trasladarse a vivir a sus coches o por alquilar terrenos para colocar caravanas.









