Ante el anuncio de la gestora Canarian Hospitality del inicio de las obras de un nuevo complejo turístico de lujo en Playa Blanca, la plataforma ciudadana Lanzarote tiene un límite ha manifestado públicamente su rechazo a lo que considera “un nuevo elemento de presión sobre un territorio ya sobrepasado”.
El proyecto contempla la construcción de un hotel de 97 habitaciones de lujo, cuyas obras se prolongarán durante aproximadamente dos años. Aunque el establecimiento en sí no alcance cifras masivas, la plataforma insiste en que "el problema no es únicamente este hotel concreto, sino el modelo y el planeamiento que lo permite y lo respalda".
Recuerdan que el nuevo Plan Insular de Ordenación (PIOT) aún permitiría la ejecución de alrededor de 5.000 camas turísticas más solo en el municipio de Yaiza, lo que supondría un incremento muy significativo de la presión sobre un territorio que ya muestra claros signos de saturación.
Legal, pero un "disparate" en el contexto actual
Desde la plataforma subrayan que, aunque el proyecto cuente con todos los informes favorables, tal y como se han apresurado a aclarar los responsables políticos, y se ajuste a la legalidad vigente, “la legalidad no siempre es sinónimo de coherencia con la realidad social y ambiental que vivimos”.
Lanzarote recibe cerca de cuatro millones de turistas anuales y arrastra graves problemas estructurales: una profunda crisis habitacional, dificultades para cubrir puestos de trabajo en el sector turístico por falta de vivienda accesible, cortes de agua semanales en distintos municipios y una creciente saturación de infraestructuras. De hecho, recuerdan que en el propio municipio de Yaiza hay establecimientos que no pueden operar al 100% de su capacidad por falta de personal, una consecuencia directa del encarecimiento del alquiler y la escasez de vivienda disponible.
Para la organización, resulta "incoherente seguir aumentando la oferta alojativa mientras no se resuelven estos desequilibrios básicos que afectan directamente a la población residente".
Sin moratoria, no hay límites reales
La organización cuestiona también las recientes declaraciones institucionales en favor de un modelo “sostenible” o de limitar el crecimiento poblacional.
A su juicio, sin una Moratoria Turística promovida por el Cabildo, esas palabras carecen de efectos prácticos. “La única herramienta inmediata para frenar nuevas licencias es una moratoria dentro del plan vigente. Todo lo demás es retórica”, sostienen. Desde la plataforma concluyen que el debate no es ideológico, sino una cuestión de supervivencia territorial y de justicia social: “Más camas significan más presión sobre el agua, más tráfico, más residuos y más dificultad para acceder a una vivienda. Esto afecta directamente a cómo vivimos cada día”.
Por ello, hacen un llamamiento a la ciudadanía y a las instituciones para abrir un debate real y urgente sobre el futuro de Lanzarote antes de que el crecimiento previsto termine de desbordar definitivamente un territorio que, insisten, ya ha alcanzado su límite.
Una ciudadanía movilizada
La plataforma enmarca este anuncio en un contexto social marcado por las movilizaciones y manifestaciones multitudinarias celebradas en Canarias en los últimos meses contra el actual modelo de desarrollo turístico y la masificación.
“Las calles hablaron alto y claro en todas las islas. La ciudadanía está diciendo basta”, señalan. En este sentido, consideran que continuar autorizando y ejecutando nuevos proyectos turísticos sin establecer límites efectivos supone “dar la espalda a un clamor social evidente y mayoritario”.
Desde Lanzarote tiene un límite van más allá y afirman que, con decisiones como esta, “la clase política sigue riéndose en la cara de una ciudadanía que cada vez es más clara y contundente contra la masificación”.
Un territorio frágil y al límite
La isla cuenta ya con más de 44.000 camas turísticas en unas 11.077 viviendas vacacionales fuera de todo instrumento de ordenación, que no se reflejan en el total de plazas turísticas recogidas en el PIOT.
Para la plataforma, seguir incrementando la oferta —aunque sea de forma progresiva— "agrava una situación que repercute directamente en la calidad de vida". La dependencia casi absoluta de las desaladoras para el abastecimiento de agua, la previsión de que el complejo medioambiental de Zonzamas alcance su límite de gestión, los cortes de agua recurrentes y el aumento constante del tráfico son, según denuncian, "síntomas de un modelo que ha superado la capacidad de carga de la isla". “Si dejara de entrar petróleo por una crisis externa, la población solo podría abastecerse de agua durante dos días”, recuerdan, como ejemplo de la fragilidad estructural existente.









