Multan a dos cazadores furtivos por capturar y matar a siete pardelas cenicienta en Canarias

La captura o muerte de pardelas en el archipiélago no constituye una conducta recientemente prohibida, sino que se encuentra vedada desde el año 1981

20 de marzo de 2026 (12:59 WET)
Pardela canaria. Autor: Juan Sagardía.
Pardela canaria. Autor: Juan Sagardía.

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00

La Guardia civil del Destacamento Marítimo de Fuerteventura, procedió a la detención el pasado mes de septiembre, de dos personas por dar captura y muerte a siete ejemplares de Pardela cenicienta atlántica dentro del Parque Natural de Jandía (Fuerteventura).

Los hechos tuvieron lugar cuando la Guardia Civil del Destacamento Marítimo de Fuerteventura, se encontraba realizando patrulla de costas dentro del parque Natural de Jandía, concretamente en el Faro de Punta Pesebre, coincidiendo además con agentes del servicio de guardapescas para el seguimiento y vigilancia ambiental del LIC y las ZEC marinas de Canarias perteneciente a la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias. Desde allí, observaron unas luces a media altura de las montañas situadas entre la playa del Junquillo y la Punta de Barlovento (zona Aguacabras, Pájara), por lo que sospecharon que, siendo esa la época del año, en la que los pollos de las pardelas cenicienta (calonectris borealis) alcanzan su mayor peso, y por tanto son más susceptibles de ser cazados de manera furtiva, se podría estar realizando dicha actividad.

En ese momento, la Guardia Civil procedió a identificar a dos personas que se acercaban a un vehículo portando un saco de rafia y una vara de madera con un gancho, la cual se utiliza habitualmente para sacar a las pardelas de sus cuevas, y se comprobó que en el interior del saco había siete ejemplares muertos de, supuestamente, Pardela Cenicienta (Calonectris Borealis). Esta especie está sujeta a Protección Especial determinada en el Real Decreto 139/2011. Se incluye además en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría de vulnerable, también es considerada vulnerable en el libro rojo de las aves de España, y protegida además por el convenio para la Conservación de la vida silvestre y del Medio Natural de Europa, Convenio de Berna, anexo II, especies de fauna estrictamente protegidas.

Desde el mismo momento de la incautación de las aves, se estableció cadena de custodia de los ejemplares de pardela incautados, siendo trasladados estos ejemplares al Destacamento Marítimo de la Guardia Civil en Corralejo y entregados en ese mismo lugar a agentes de medioambiente de Cabildo de Fuerteventura, para su traslado al Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA), donde certifican que se trata de la Especie Pardela Cenicienta (Calonectris Borealis), y que han fallecido por asfixia y traumatismo craneal. Ante estas circunstancias, los Guardias Civiles tienen indicios de que lo sucedido pudiese constituir un delito contra la flora y la fauna tipificado en el Artículo 334 del Código Penal, por lo que se instruyeron las diligencias correspondientes.

El juicio sobre estos hechos ha tenido lugar en Puerto Rosario a finales del mes de febrero, por un supuesto delito contra el medio ambiente por captura y muerte de siete pardelas cenicientas en la isla de Fuerteventura. Se les ha impuesto además una sanción económica de más de 3.200 euros a cada uno de los responsables y la inhabilitación para el ejercicio de la caza de tres años.

 

Descripción de la pardela cenicienta

La Pardela cenicienta atlántica (Calonectris borealis) es un ave marina con alas largas y delgadas. Vuela a escasa altura sobre el agua, en largas secuencias de planeo combinadas con secuencias de vuelo activo batiendo las alas. Vive en mar abierto, acudiendo a tierra firme tan sólo durante el periodo reproductor.

Forman sus colonias de cría en islas, islotes y acantilados costeros, situando los nidos en túneles, grietas, cuevas o en pequeñas galerías excavadas por ellas mismas. La llegada a las zonas de cría comienza a finales de febrero y principios de marzo, las cópulas se dan en abril, y la puesta, de un único huevo sin reposición, ocurre en mayo. La incubación abarca unos 53 días, mientras que el cuidado del pollo desde la eclosión hasta el abandono del nido dura unos 90-99 días. Los jóvenes vuelven a la misma colonia o a alguna próxima a los cinco años, aunque muchos de ellos no crían por primera vez hasta los seis a nueve años.

La cría en cautividad de esta especie es muy difícil debido a que se trata de un ave marina altamente especializada, adaptada a grandes desplazamientos oceánicos y a colonias naturales de cría, contando con requerimientos muy específicos como el vuelo de larga distancia, alimentación en mar abierto, orientación y comportamiento colonial.

La caza de pardelas en algunos rincones de las islas siempre ha tenido un componente tradicional que incluso dio lugar a la profesión de pardelero y a su venta por las calles de algunos pueblos. El aceite de pardela se utilizaba en la medicina popular canaria.

 

La caza de pardelas en Canarias está prohibida desde 1981

La captura o muerte de pardelas en Canarias no constituye una conducta recientemente prohibida, sino que se encuentra vedada desde hace décadas. En concreto, la prohibición se remonta al 26 de marzo de 1981, fecha de entrada en vigor del Real Decreto 3181/1980, norma que estableció la protección de determinadas especies de fauna silvestre en todo el territorio nacional, entre ellas la pardela cenicienta.

Desde entonces, esta especie ha mantenido su protección a través de distintas disposiciones estatales y autonómicas, que han reforzado su conservación y han consolidado la prohibición de su caza, captura, tenencia o comercio.

Las pardelas forman parte del patrimonio natural del archipiélago y desempeñan un papel relevante en los ecosistemas marinos de Canarias, por lo que su protección responde no solo a una obligación legal, sino también a la necesidad de preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico.

Con ello, debe recordarse que la caza de pardelas en Canarias lleva prohibida más de cuarenta años, siendo una conducta contraria al marco de protección de la fauna silvestre vigente en España.

 

Posibles sanciones

Podrán ser castigados con la pena de prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar por tiempo de dos a cuatro años. Además, puede imponerse una sanción por daños al medio natural.

LO MAS LEÍDO