FORMAN PARTE DE UNA ORGANIZACIÓN DE TRÁFICO DE INMIGRANTES

La Policía confirma tres detenciones por la patera que llegó en diciembre a Lanzarote

Están acusados de integrar una red de tráfico de inmigrantes. Uno de ellos, que en principio fue trasladado al Centro de Internamiento, era el responsable de recaudar el dinero que los inmigrantes debían abonar...

La Policía confirma tres detenciones por la patera que llegó en diciembre a Lanzarote
La Policía confirma tres detenciones por la patera que llegó en diciembre a Lanzarote

La Policía Nacional ha detenido a cinco personas por un presunto delito de favorecimiento de la inmigración ilegal. Los detenidos estarían implicados en la llegada de dos pateras distintas de inmigrantes a Canarias, en concreto una embarcación que llegó a Lanzarote el pasado 30 de diciembre con 41 personas a bordo y otra que arribó a Gran Canaria el 13 de enero, con 23 pasajeros. 

En relación a la embarcación llegada a Lanzarote, han sido arrestadas tres personas y una de ellas ocupaba un puesto "ejecutivo" en la organización, dado que era "el responsable de la contabilidad y recaudación de las cantidades que los inmigrantes debían abonar para acceder a las embarcaciones", según la Policía. 

Tras la llegada de esa embarcación a Lanzarote, los funcionarios de Extranjería de la Jefatura Superior de Policía de Canarias comenzaron las labores de investigación, con el fin de esclarecer lo ocurrido. Así, comprobaron que la embarcación llegada a la isla, una zodiac de 8 metros de eslora, era la primera de estas características que se interceptaba en las islas. 

La Policía ha explicado que este hecho les alertó de la posibilidad de que las organizaciones mafiosas que operan en la costa de Marruecos, fundamentalmente en El Aaiún, “buscasen nuevos medios de introducir en Canarias clandestinamente a los inmigrantes”. 

Las pesquisas llevaron a la detención de dos de los ocupantes de la zodiac, de nacionalidad senegalesa, como responsables de la comisión de un delito de “favorecimiento de la Inmigración Ilegal”. Se trataba de las personas encargadas de tripular y dirigir la embarcación, “en connivencia con el grueso de la organización ubicada en el Sahara Occidental”, señala la Policía.

Asimismo, se detuvo después a una tercera persona, acusada además del delito de “organización criminal”. Este hombre se encontraba “camuflado” junto al resto de inmigrantes y había sido enviado al Centro de Internamiento de Extranjeros. Según la policía, era precisamente él quien ocupaba un “puesto superior y directivo en la organización, en la medida que, de la información obtenida por los investigadores, se presupone que su función principal, además de participar en la preparación de la salida de las pateras y otras de tipo logístico en África, era la de contabilidad y recaudación de las cantidades que los inmigrantes debían abonar para alcanzar una plaza en cada embarcación”. Los importes que debían pagar para ello oscilaban entre los 300 y los 1.500 euros por persona.

 

Segunda embarcación en Gran Canaria


Unos días después, el pasado día 13 de enero, se produjo la llegada a costas de la isla de Gran Canaria de una nueva embarcación ocupada por 23 personas. Tras realizar las investigaciones pertinentes, la Policía procedió a la detención como presuntos autores de un delito de “favorecimiento de la Inmigración Ilegal” de dos ciudadanos de origen senegalés, por su participación en la llegada de esta embarcación.

Tras tramitar la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Las Palmas los atestados, todos los detenidos han sido puestos a disposición de los juzgados correspondientes. Se ha decretado para todos ellos su ingreso en prisión provisional, y se enfrentan a penas superiores a los cuatro años de cárcel.

La Policía subraya en su comunicado que “debe tenerse en cuenta el reproche penal que estas conductas presentan, en la medida que el riesgo vital que soportan los inmigrantes para acceder a España es muy alto por las circunstancias del viaje, a lo que se suman las pésimas condiciones y el desprecio hacia la dignidad personal de la red delictiva que organiza estas expediciones, que usualmente no ofrece a los inmigrantes ni chalecos salvavidas, ni alimentos ni bebida suficiente para afrontar dicha travesía”.

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