Miguel Ángel Rodríguez es uno de los supervivientes de la masacre del Cruz del Mar y recuerda como vivió las horas más difíciles de su vida

"Han pasado 29 años y cada vez me siento peor"

Hace 29 años en el banco canario sahariano tenía lugar un trágico suceso a bordo del pesquero Cruz del Mar, en un periodo en el que en el Sahara se vivía un conflicto de territorialidad. El 28 de noviembre ...

Han pasado 29 años y cada vez me siento peor
Han pasado 29 años y cada vez me siento peor

Hace 29 años en el banco canario sahariano tenía lugar un trágico suceso a bordo del pesquero Cruz del Mar, en un periodo en el que en el Sahara se vivía un conflicto de territorialidad. El 28 de noviembre de 1978 los diez ocupantes de la embarcación, que tenían entre sí una relación familiar y de amistad, habían salido desde Las Palmas para realizar un viaje corto, ya que las Navidades estaban cerca. Todos eran conejeros, excepto uno, "El Sevilla". Llegaron al Cabo Cabiño, echaron las artes de pesca y por la noche fondearon cerca de éstas, con intención de recoger las capturas a la mañana siguiente. Sin embargo, no pudo ser. Los ocupantes de una zodiac que subieron a bordo del barco mataron a 7 de los pescadores, entre los que había un chico de 14 años, Sebastián Cañada. Sólo tres sobrevivieron a este brutal asalto.

Uno de ellos fue Miguel Ángel Rodríguez, jefe de máquinas del Cruz del Mar, quien entonces tenía 22 años. En el 29 aniversario del trágico suceso estuvo presente en el homenaje que se realizó en la Cruz Centenaria de La Rocar a sus compañeros asesinados.

Aquel día ustedes finalizaron la jornada de trabajo y descansaban en el barco. ¿Qué es lo que sucedió cuando se acercó la zodiac hasta la embarcación pesquera Cruz del Mar?

Algunos estábamos comiendo, otros jugando a las cartas, y entonces vimos que venía una zodiac con gente con ametralladoras y vestidos con trajes de buzo. Se embarcaron y les dimos de comer, estuvieron preguntando quién era el maquinista, quién era el patrón..., todo en perfecto español. En aquel

momento, pensábamos que era un reconocimiento. Conocían perfectamente las islas Canarias, conocían muy bien Lanzarote y cuando intentaron que lleváramos el barco a tierra les dijimos que no podíamos. Entonces, nos pusieron en la amura del barco. La primera intención que tenían era la de cortarnos el cuello. Nos quitaron los relojes, empezaron a saquear el barco, a romper todo y después comenzaron a ametrallarnos. Recuerdo a unos corriendo para adelante, otros para atrás y otros nos tiramos al agua. Yo fui uno de ellos, y así nos salvamos tres, Manuel Hernández, mi hermano Eusebio y yo. Nosotros tuvimos la reacción de tirarnos e huir del barco, cuando la mente está en blanco no sabes lo que haces.

Después, una vez que se tiraron al agua, ¿cómo consiguieron ponerse a salvo?

Cuando los hombres se fueron Manuel y yo volvimos al barco. Lo habían destrozado todo. Cogimos una balsa que estaba rota y la botamos al agua. A mi hermano Eusebio lo encontramos luego, a mitad de camino. Manuel y yo íbamos hablando y él escuchó las voces, chilló que si estábamos bien y nosotros a él también, porque con el ametrallamiento que hubo pensamos que estaba herido. Estuvimos casi toda la noche en aquella "goma flotante", porque no se le puede llamar balsa, hasta que llegamos al barco Chico Grande arrastrados por la corriente.

Cuando volvieron al barco en busca de algo que pudiera socorrerlos, otra vez sus vidas corrieron peligro. ¿Qué pasó?

Cuando regresamos al barco, yo bajé a la sala de máquinas, y vi una cosa con unos cables que no era normal. Me imaginé que era una bomba, y cuando estábamos a muy pocos metros el barco voló.

Hasta que llegaron a tierra, ¿cuánto tiempo transcurrió?

Un día. Después de que nos encontraran llamaron a Las Palmas y entonces nos alejamos de la zona. Por la mañana vinieron aviones y barcos de guerra. También había embarcaciones artesanales, que entonces había muchas, y estuvimos revisando toda la costa por si encontrábamos algo. Hallamos un cadáver. Por la tarde, nos pasaron a un barco de guerra y ése fue el que nos trajo a Las Palmas.

Han pasado 29 años. ¿Qué huella le ha dejado lo que pasó aquel 28 de noviembre en su vida?

Cada vez me siento peor. Cuando tienes 22 años las cosas parecen de otra manera, pero va pasando el tiempo y lo que ocurrió aquel día se me ha gravado más, se te hace más pesado. Son cosas que no se pueden olvidar, te quedan muchas secuelas. A nosotros nunca nos prohibieron ir a faenar allí, aunque las aguas estaban enfollonadas. El Frente Polisario había secuestrado algunos barcos de Lanzarote, pero luego los soltó. Nosotros siempre intentábamos que no nos pasara nada, y lo que menos podíamos pensar era que alguien nos ametrallara.

No hubo ninguna detención. ¿Qué respuesta obtuvieron por parte de las instituciones?

Ninguna. Sólo escuchábamos habladurías. Se decía que si fue el Frente Polisario, que si fue Marruecos, que si fueron unos mercenarios que había mandado no sé quien, pero se comentan tantas cosas? todavía no se sabe nada. El Estado español no nos ha dado nunca una respuesta. Incluso en aquel momento se consideró como un accidente laboral y las viudas recibieron una ayuda mínima que daba el Estado, la beneficencia (pensión de viudedad).

Ahora usted forma parte de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo. El pasado martes se reunieron por primera vez con el director general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel Rodríguez Uribes. ¿Qué quieren conseguir?

La Asociación está formada por los afectados canarios del conflicto del Sáhara. La han apoyado muchos marineros y trabajadores que sufrieron ametrallamientos, que estuvieron secuestrados o presos. El senador Cándido Armas consiguió que reconocieran a mis compañeros muertos víctimas del terrorismo unos 20 años después de que sucediera lo del Cruz del Mar, pero a nosotros los supervivientes no y nosotros también somos víctimas del terrorismo.

Este asesinato múltiple se produjo en un momento complicado de la historia de España. ¿Cree usted que se ha intentado acallarlo?

Sí (contesta rotundamente). No sé por qué sólo suelen intentar revivirlo en elecciones políticas. Nosotros con la Asociación no buscamos revolver nada. Lo que queremos es ayudar a mucha gente que está desinformada y abandonada, a la que en la costa de África le pasaron cosas coincidiendo con la Marcha Verde.

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