El cáncer representa la segunda causa principal de muerte después de las enfermedades cardiovasculares. En 2023, los datos muestran que se diagnosticaron 18,5 millones de casos y que 10,4 millones de muertes fueron causadas por esta enfermedad. Concretamente, el cáncer de mama representa el 11,6% de todos los casos, y constituye la principal causa de muerte relacionada con el cáncer entre las mujeres.
Numerosos estudios han comprobado que en el cáncer de mama influyen factores hormonales como la menopausia y los niveles de estrógenos, así como factores metabólicos, como el factor de crecimiento insulínico tipo 1 o la composición corporal. Los especialistas señalan que el estilo de vida, particularmente la dieta, puede modular muchos de estos factores determinantes y, por lo tanto, desempeña un papel importante en la prevención.
Un estudio con participación de la Universidad de La Laguna revela que las dietas vegetales saludables, ricas en frutas, verduras, granos integrales, nueces y legumbres, reducen hasta en un 39% el riesgo de cáncer de mama, según un metaanálisis de nueve estudios que realizó un equipo de investigadores de las universidades de Granada, Espíritu Santo de Ecuador, Autónoma de Chile, Francisco de Vitoria y la Universidad de La Laguna, agrupando a más de 3.000 mujeres participantes.
El artículo, Breast Cancer risk and mortality and adherence to Plant-based diets: A systematic review and meta-analysis, publicado en la revista Nutrition Reviews y en el que participa Paula Marrero-Fernández, estudiante predoctoral de la ULL, evalúa la adherencia y la calidad de las dietas basadas en plantas.
Para ello, el grupo de investigadores ha usado tres índices validados preexistentes que se tuvieron en cuenta en el estudio. Estos índices se usan para evaluar el grado de adherencia a dietas basadas en plantas (PDI, por sus siglas en inglés), a dietas basadas en plantas saludables (hPDI) y dietas basadas en plantas no saludables (uPDI).
El PDI capta la adherencia general a una alimentación basada en alimentos de origen vegetal, el hPDI enfatiza una mayor ingesta de alimentos vegetales integrales y mínimamente procesados, y el uPDI refleja dietas ricas en cereales refinados, bebidas azucaradas y otros alimentos vegetales menos saludables.
La importancia entre la distinción entre dietas vegetales
Según el estudio, distinguir entre dietas basadas en plantas saludables y dietas basadas en plantas no saludables es relevante porque no todas las dietas basadas en plantas confieren los mismos efectos sobre la salud, y la calidad de la dieta puede influir sustancialmente en el riesgo de cáncer. Los investigadores destacan que puntuaciones más altas en el PDI y el hPDI se han asociado con un menor riesgo de varios tipos de cáncer, incluidos el de pulmón, próstata, mama y los cánceres digestivos.
Este estudio representa el primer metaanálisis integral que examina la relación entre las dietas de origen vegetal, evaluadas mediante los tres indicadores, y el riesgo de cáncer de mama. Los resultados muestran que la adherencia general a una dieta basada en plantas no guarda una relación significativa con el riesgo de este tipo de cáncer. Sin embargo, al considerar la calidad de la dieta, una alimentación vegetal saludable, caracterizada por un mayor consumo de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y legumbres, sí se vincula, según los investigadores, con un menor riesgo de esta enfermedad.
Por el contrario, una mayor adherencia a una dieta vegetal no saludable, caracterizada por un mayor consumo de bebidas azucaradas, productos derivados de la patata, dulces, postres y cereales refinados, se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de mama. Por lo tanto, este estudio subraya el posible papel de una dieta vegetal saludable en la prevención de este tipo de cáncer.
Según la investigación, a diferencia de los alimentos de origen animal, los alimentos vegetales integrales aportan fibra dietética, folato (vitamina B9) y fitoquímicos con propiedades anticancerígenas reconocidas, y además tienen un contenido bajo o insignificante de grasas saturadas, colesterol y compuestos promotores del cáncer. Por otro lado, en pacientes con cáncer de mama, la adopción de una dieta vegetal integral se ha asociado con niveles más bajos de testosterona y mayores concentraciones de globulina fijadora de hormonas sexuales, lo que indica una mejor sensibilidad a la insulina, así como una reducción de los marcadores tumorales. Además, el aumento del consumo de alimentos vegetales ricos en fibra, especialmente cereales integrales y legumbres, reduce los niveles de estrógenos circulantes al favorecer su excreción fecal, lo que contribuye a la prevención de esta enfermedad.
Esta investigación sugiere que la adherencia a una dieta basada en plantas saludable se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, los investigadores recalcan que se necesitan estudios de cohortes y de intervención para evaluar el impacto de las dietas basadas en plantas en el pronóstico y la supervivencia del cáncer de mama.
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