Ave María Segundo llega a Puerto Naos

La vida ha vuelto el lunes al puerto pesquero de Arrecife. La apacibilidad, que a nadie gustaba, pero que fue la nota dominante este verano en Puerto Naos, se rompió en la mañana del lunes cuando atracó en el muelle ...

Ave María Segundo llega a Puerto Naos
Ave María Segundo llega a Puerto Naos

La vida ha vuelto el lunes al puerto pesquero de Arrecife. La apacibilidad, que a nadie gustaba, pero que fue la nota dominante este verano en Puerto Naos, se rompió en la mañana del lunes cuando atracó en el muelle el Ave María Segundo, el primer atunero de nueva construcción que llega en mucho tiempo a la capital, al menos desde que se firmara el nuevo acuerdo pesquero con Marruecos.

Su orgulloso propietario, Aquilino Arrocha, luce ante sus amigos y viejos compañeros la nueva embarcación, que brilla con luz propia en el puerto. Curtidos marineros bajan a la sala de maquinas para ver in situ la nueva maravilla que ha llegado.

Construido en los astilleros de Asturias

El atunero fue construido en los astilleros de Cudilleros, en Asturias. Pero Arrocha encargó su embarcación ya hace casi un año, antes de que se aprobaran las ayudas para la renovación de la flota y mucho antes de que Marcos Páez llevara a los armadores conejeros a los astilleros de Avilés para enseñarles las nuevas tecnologías y avances en el mundo de la construcción naval.

En cualquier caso, el patrón encargó la construcción del atunero antes de que el acuerdo con Marruecos se concretara, por lo que tal y como relató su capitán en declaraciones a LA VOZ, "esta embarcación está destinada a la pesca del atún en el caladero canario, o en el de Marruecos, si es que se abre".

Aunque en el momento del encargo aún no estaban aprobadas las ayudas para la renovación de la flota, Arrocha sí cumplió con las condiciones por las que se conceden las ayudas a los pesqueros atracados en los puertos de la Comunidad de Canarias, y previamente, desguazó la embarcación antigua, el Ave María. "Aprovechando las ayudas que dicen que hay, aunque a mí no me han ayudado todavía, pero estoy en ello".

Esperanzado con el acuerdo pesquero

El armador se mostró esperanzado con el acuerdo pesquero con la monarquía alauí, donde según Arrocha "aún hay futuro, sobre todo si se pudiera trabajar como antes, descargando la captura aquí, en Lanzarote".

El patrón recordó que antes de que se diera por cancelado el anterior acuerdo pesquero en 1992, el Ave María (Primero) faenaba en el caladero saharaui, por lo que su armador confía que en esta ocasión las autoridades se acuerden de él a la hora de repartir las licencias de pesca entre los armadores conejeros.

Tras la finalización de aquel convenio, Arrocha no se acogió al desguace financiado por la Unión Europea y siguió faenando con su atunero en las aguas del Archipiélago, mientras que muchos otros aprovecharon las ayudas para desmontar sus barcos. "La palabra desguace no la quiero no oír, y menos ahora con lo que me ha costado el barco. Si el Gobierno ayuda y nos deja trabajar, que és lo que pedimos, la pesca puede tener futuro".

A día de hoy, el Ave María Segundo aún no puede salir a pescar, porque su patrón todavía no tiene todos los papeles en regla.

Arrocha lamentó que el Gobierno central no haga más para resolver problemas como los acaecidos sobre varios barcos canarios en aguas próximas a las Islas Salvajes, donde fueron retenidos hace unos meses por las autoridades costeras de Portugal, por una supuesta invasión de aguas territoriales lusas. Los pescadores no están de acuerdo con que éstas aguas pertenezcan a las Islas Azores y reclaman una mayor implicación del Ejecutivo de Zapatero a la hora de defender los legítimos intereses de los canarios. "Nos están acorralando ya por todas partes, no nos quieren dejar trabajar. Siempre hemos ido para arriba y nunca habíamos tenido problemas hasta ahora".

Hasta 14 tripulantes

La embarcación que reluciente atracó ayer en Puerto Naos tiene 24.5 metros de eslora total, 20 metros de manga. Cuenta además con una capacidad de combustible de 25 toneladas, capacidad de agua salada de 30 toneladas, que es lo que sirve realmente para mantener el cebo vivo, y una capacidad de captura de 20 toneladas. El atunero está preparado, a pesar de su escaso tamaño a simple vista, para admitir a 14 tripulantes, aunque Arrocha cuenta que normalmente trabaja con doce.

La embarcación cuenta con todas las innovaciones y medidas de seguridad exigidas por la legislación europea. Gran parte del atunero está realizada en fibra de cristal. Cuenta con una salida de emergencia, CO2 en la sala de maquinas, etc.

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