Sabotaje al Montaje: "En ningún caso los grafitis van a pisar el legado de César Manrique"

El artista conejero, reconocido internacionalmente, resalta la importancia de crear espacios de diálogos donde conviva el arte y la preservación del territorio

15 de febrero de 2024 (10:23 CET)
El artista Matías Matas, alias Sabotaje al Montaje, con el sombrero típico de Lanzarote. Foto: Cedida.
El artista Matías Matas, alias Sabotaje al Montaje, con el sombrero típico de Lanzarote. Foto: Cedida.

Los grafiteros estaban perseguidos hace 20 años en Canarias. Ahora, en unas islas más abiertas, incluso las instituciones pagan a los muralistas para dejar este arte plástico sobre fachadas o el interior de los edificios. Sin embargo, al tiempo en que es más frecuente en las islas capitalinas, en Lanzarote el grafiti se cruza con el debate de la preservación del paisaje. 

Matías Matas (Lanzarote, 1973) es uno de los artistas de renombre en el muralismo canario y español, con reconocimiento internacional. Nació en el pueblo de Mácher, en el municipio de Tías, una localidad con algo más de 1.200 habitantes. Sin embargo, tras varias mudanzas familiares pasó por Fuerteventura y Gran Canaria y ya con 26 años se mudó a Tenerife a estudiar Bellas Artes. 

Su amor por el dibujo surgió desde chinijo, aunque no fue hasta comienzo de los 90 cuando se topó con el arte del grafiti. Matas era uno de los skater de la época y fue la tabla la que le llevó a descubrir las pinturas sobre las fachadas. "Cuando empecé a ver imágenes de grafitis en las películas y documentales de skate y los dibujos de las tablas ahí empecé a pintar en la calle y hasta ahora", explica a La Voz.

Su primer grafiti no lo olvida. Fue a las tres de la mañana en el barrio de Escaleritas, en Las Palmas de Gran Canaria. "Estaba con dos amigos y ya nos enganchamos a pintar de noche", confiesa. Sus primeros pasos por esta pintura a base de spray no fueron sencillos y en diversas ocasiones se dio de bruces con la censura de la época. Entre ellos, con la de una universidad pública de la Península. 

Después de 34 años como grafitero han sido los últimos diez cuando ha podido vivir económicamente de ello. "Ahora mismo se ha convertido en una estructura laboral en todas las islas, muchos artistas pueden disfrutar", apostilla.  

Mucho ha llovido desde entonces, pues el artista que se esconde detrás de Sabotaje al Montaje acaba de recibir el premio al mejor mural del mundo en la categoría de impacto social por un trabajo pintado en Ondarroa (Vizcaya).

"Esto es fruto del trabajo que he realizado en Canarias, que me ha costado un poco más que otros compañeros en otras partes del mundo", revela el artista.

Los motivos que llevaron al grafitero con proyección internacional a dedicarse al mundo del muralismo parten de su amor a pintar en la calle y de compartir su arte con todo el mundo.

Además, el motivo más especial es su afán por lo "efímero" en una obra que se desvanece con el paso del tiempo "para dejar espacio en las paredes a las generaciones que vendrán después que él". 

El mural premiado de Sabotaje al Montaje en Vizcaya. Foto: Sabotaje al Montaje.
El mural premiado de Sabotaje al Montaje en Vizcaya. Foto: Sabotaje al Montaje.

 

'Sabotaje al Montaje' y los barrios

Matías Matas se crió en dos barrios de Gran Canaria, Escaleritas y La Paterna, lo que ha hecho que su amor por los barrios sea transversal a toda su obra. "Empecé pintando los barrios, a la gente de los barrios y todavía sigo", confiesa.

El conejero no esconde su amor por los "peculiares personajes" que se convierten en símbolo de cada barrio y que forman parte de su faceta figurativa como artista. . "Es importante porque esos personajes cuando desaparecen los echamos de menos", continúa. 

Para él, la pintura en los barrios es "una forma de descentralizar la cultura", empapar los pueblos con el arte y "acceder a su memoria" a la vez que le "da importancia al lugar en el que vivimos". 

Cuando cumplió su décimo aniversario como grafitero, el artista decidió presentarse al mundo como Sabotaje al Montaje, a raíz de sus primeros proyectos participativos, donde "la población pintaba y el artista ayudaba a desarrollar su actividad". Tras llevar esas iniciativas desde Gran Canaria a Tenerife y Barcelona decidió presentarse al mundo con un nuevo nombre. Antes de eso firmaba como WIP y un gusano.

"'Sabotaje al Montaje' nace del manifiesto de que en esta sociedad en la que todo es un montaje, yo lo saboteaba con el arte", asegura Matías Mata

A su faceta figurativa, que arrastra desde sus comienzos hasta la actualidad, se suma una vertiente abstracta, donde mezcla el color y trae hasta el presente los inicios del grafiti. "Esa herencia del grafiti se me reconoce más fuera de aquí, esa faceta abstracta más que la figurativa", explica.

El arte, el paisaje y el medioambiente

Además del componente social que se encuentra en sus murales, Matías Matas revela la importancia que tiene el medioambiente en su obra. "Se ha dado de lado a la naturaleza en nuestra sociedad, pero siempre he sentido un vínculo con el respeto a la naturaleza y pienso que las próximas generaciones no podrán disfrutar de ella de la misma manera", narra el artista. 

Matas ha trabajado en decenas de obras en Canarias. Muchas menos han sido las que ha hecho en Lanzarote, su tierra natal. Después de 34 años como grafitero han sido los últimos diez cuando ha podido vivir de ello. "Ahora mismo se ha convertido en una estructura laboral en todas las islas, muchos artistas pueden disfrutar", apostilla.  

"He pintado en Lanzarote puntualmente, pero siempre ha sido en interior y para empresas privadas. El primero que hice fue en 2007 en El Almacén y hubo críticas hasta por parte de mi familia. Era 2007 y era un mural. Solo había algún mural de César Manrique por algún sitio", ejemplifica el pintor.

Sobre el debate entre la preservación del paisaje y el arte. "Siempre digo que como estoy ahí no puedo opinar porque llevo muchos años fuera. Esa protección me parece buena y necesaria pero hay unas zonas turísticas que soy muy feas", ejemplifica el hombre detrás de Sabotaje al Montaje, que abre la posibilidad al grafiti en espacios turísticos o en zonas de Arrecife. "En ningún caso los grafitis van a pisar el legado de César Manrique", continúa.

"La naturaleza de Lanzarote es más artística que un mural, no se puede luchar contra eso, pero hay que dialogar, no censurar", defiende Matías Matas.

El creador visual denuncia la situación de algunos artistas urbanos de la isla que deben "reprimirse o esconderse". Al tiempo en que plantea la posibilidad de crear espacios donde conviva el arte y la preservación del territorio, como ya mostró César Manrique a lo largo de toda su obra. 

En esta línea, revela que la turista francesa, de renombre internacional, que pintó las casas canarias en ruinas "resbaló" haciendo el dibujo sin haberse informado antes del sitio en que iba a pintar. Sin embargo, señala la importancia de la preservación del territorio y del debate que se abrió cuando la creadora expuso cómo se encontraban algunas viviendas abandonadas de Canarias: repletas de basura y en ruinas. 

"Siendo una artista con una repercusión mundial que ella publicara cómo tenemos el patrimonio, eso también hay que preocuparse", concluyó. 

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