Las abundantes lluvias caídas en Lanzarote y La Graciosa entre los meses de diciembre y enero han provocado que distintas especies de flora, algunas endémicas, germinen de una tierra que ha cambiado su habitual manto negro por uno verde. Especies como el verode, la vinagrera, la yerba múa o las amapolas son muy conocidas, pero hay otras tan curiosas que entre sus características se encuentran la ausencia de la fotosíntesis o el uso medicinal.
Matías Hernández, ambientólogo y coordinador de la Asociación Ambiental Arrecife Natura recorre la isla en busca de muchas de estas especies para fotografiarlas y apreciarlas. Muchas de estas imágenes las comparte en el perfil de Instagram de Chaboco Natura, donde divulga la flora de Lanzarote y La Graciosa. Además, a través de Arrecife Natura lleva a cabo recorridos por la isla para observar estas plantas.
En una entrevista con La Voz, Hernández explica las características de distintas especies vegetales con el apoyo de dos libros donde se explica los usos de las especies antiguamente a través de la información recogida por los testimonios de pastores y agricultores de la isla. Son Flora Vascular de Lanzarote, de Jaime Gil y Marta Peña, y Usos culturales de las yerbas de los campos de Lanzarote, también de Jaime Gil, Marta Peña y Raquel Niz, que sirven como guía para conocer mejor la vegetación de la isla.
Una de la especies que surge del jable de Lanzarote y La Graciosa tras las lluvias es la batatera (Cistanche phelipaea), una planta parásita que no hace la fotosíntesis, ya que no tiene clorofila. "Para vivir necesita obligatoriamente parasitar las raíces de otras plantas, las cuales son normalmente plantas del matorral costero de la isla y de Fuerteventura", explica el ambientólogo. De este modo, "la semilla cuando germina tiene un tiempo para formar unas estructuras para obtener los nutrientes de la planta que parasita".

A pesar de que es nativa de la Macaronesia, también se distribuye en otras partes del mundo como la cuenca mediterránea y en el Sáhara. "Le gusta el jable porque desarrolla una parte subterránea muy gruesa y en este tipo de suelo puede crecer bien", señala. Asimismo, la batatera, llamada así por el parecido de su tubérculo con la batata, se consume en otras zonas del mundo, aunque no hay constancia de que se hiciera en Lanzarote. "Que se llamara así en Lanzarote puede indicar que se consumiera en el pasado", prosigue.

El ajillo gato (Colchicum psammophilum) también es una especie que crece con la humedad que tiene la tierra con las precipitaciones de invierno. Se trata de un bulbo que germina con las lluvias en el jable y puede vivir más de dos años. Es una planta con una belleza efímera, ya que su floración "dura muy poco".

La estrella de mar o rabocordero (Plantago coronopus), como se le conoce en Lanzarote, es un tipo de flora que también cubre algunas zonas de la isla en esta época del año. "Es una especie anual y crece tanto en jable como en otro tipo de suelos", detalla el ambientólogo.

Sin duda, una de las plantas más singulares y extrañas que podemos encontrar en La Graciosa es la pingatierra (Cynomorium coccineum), la cual solo habita en la octava isla, único lugar de Canarias donde la podemos disfrutar. Hasta 1842, como mínimo, hay registros que recogen que esta especie existía en ese entonces en Lanzarote. Actualmente se extiende también por otras partes del mundo.
Además, los antiguos lanzaroteños se alimentaban de ella y "puede ser uno de los motivos por los que desapareció". Es parásita y una de las dificultades que posee en cuanto a su reproducción es que la semilla tiene que encontrar las raíces de otras plantas para germinar y adherirse a ella. De lo contrario, mueren. "Si en Lanzarote se alimentaban de ella, significa que la recolectaban antes de que dispersaran sus semillas, lo que hizo que se redujera su población hasta que desapareció", apunta el experto.
La Cynomorium coccineum se conoce desde hace cientos de años en todas las culturas de Europa, África y Asia. En este último continente es donde más la usan y la producen como cultivo agrícola, tanto por su uso gastronómico como por sus propiedades medicinales curativas, algo que avala la cultura popular y estudio científicos.

Otro de los bulbos que forman parte de la biodiversidad lanzaroteña es la Autonoe latifolia, la cual tiene hojas anchas y sus flores vistosas se presentan en forma de espiga. "Tiene un gran valor ornamental pero su floración dura muy poco, en cuestión de una semana las flores están prácticamente secas", explica.

Año tras año, con las lluvias germina este bulbo, el cual queda en estado latente durante el periodo de sequía que dura la mayoría del año en la isla.

Por otro lado, una de las especies más expertas en camuflar sus flores es la Arisarum simorrhinum, cuyas inflorescencias se esconden bajo las grandes hojas que tienen un color verde vivo.

Germina de un tubérculo que se encuentra bajo tierra, el cual utilizaban antiguamente en Lanzarote para alimentar a los cochinos. Sin embargo, también eran consumidos por los propios lanzaroteños en época de escasez.

Junto a los márgenes de carreteras podemos encontrar algunas especies que lo usan como el lugar perfecto para germinar. Es el caso de la Ononis hesperia, una leguminosa que crece en forma de matorral y cuyas flores son de color amarillo y con finas franjas rojas en su revés.
Se usaba como alimento para los animales y en Lanzarote se le conoce como codeso, entre otros muchos nombres.

Por último, no podemos olvidar una especie de flora que en las islas occidentales y Gran Canaria es muy común por la gran humedad que hay siempre en determinadas zonas, pero que no es habitual verlo en Lanzarote. Se trata del helecho, que en el caso de Lanzarote encontramos dos tipos.
La doradilla se suele ver en las grietas de los malpaíses donde hay sombra y humedad. Su rizoma brota con las primeras lluvias del invierno hasta que vuelve a secarse pasados unos meses.
En este caso, en Lanzarote se hacía uso de esta planta para combatir la fiebre, tratar afecciones del aparato respiratorio y como remedio para la gripe. Actualmente, se sigue recolectando con fines medicinales, sobre todo en el sur de la isla.










