Usar el móvil en mitad de la clase, utilizar la inteligencia artificial para hacer los deberes, el aumento de las agresiones verbales o la falta de motivación y atención en clase son algunos de los problemas a los que se están enfrentando los docentes en los últimos años en Lanzarote y en el resto de España. Esta situación de deterioro en la educación se refleja en una encuesta realizada por el sindicato STEs-Intersindical y cuyos resultados, publicados el pasado mes de enero, desvelan que el 82,62% del profesorado califica el ambiente de trabajo en las aulas como "conflictivo y complicado".
Tras la pandemia del covid que nos llevó a encerrarnos en casa durante meses, estos últimos años la situación en las aulas es "extraña y con una apatía generalizada en cuanto a aprender o a seguir las normas que los docentes queremos transmitirles al alumnado", explica Silvia Álvarez, profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Tías en una entrevista con La Voz. La tónica general de comportamiento y de formas de actuar en clase viene, según cuenta, de "la idea de ser más libre" y de "gestionar mi tiempo pero con las cosas que yo quiero hacer, no con las que tú me impongas".
Esta situación lleva a los profesores a buscar estrategias para motivar al alumnado y que este sea consciente de la importancia de la enseñanza en clase. Esta problemática, unida al uso excesivo de los móviles y las redes sociales hace que la situación de complique aún más. "Procrastinamos muchísimo, perdemos mucho el tiempo y no sabemos gestionarlo para lo que realmente debe ser nuestra responsabilidad, que es hacer deberes y estudiar para los exámenes", asegura.
Y es que redes sociales como TikTok en la que la inmediatez es la protagonista, el alumnado traslada esta rapidez al aula. "Todo son imágenes, inmediatez y sentarse y tener un hábito de estudio les resulta un mundo", aunque la docente señala que "no se puede generalizar porque también hay alumnado muy bueno y que todavía tiene interés y ganas de aprender, pero cada vez son menos en las aulas".
En este sentido, la intervención de las familias es primordial para que el estudiante haga su trabajo en clase y en casa. "No voy a generalizar, pero vemos que algunas están con nosotros y otras se desentienden del proceso educativo de sus hijos porque te vienen a pedir explicaciones cuando ya los resultados son los que son", apunta.
Sentar unas bases para evitar faltas de respeto hacia los docentes
Actualmente, el 83,15% del profesorado a nivel nacional ha notado un aumento de las agresiones verbales y físicas por parte del alumnado. Sin embargo, en lo que respecta a las faltas de respeto, Álvarez hace hincapié en que el profesor "debe sentar unas bases desde un principio porque los comportamientos disruptivos pueden ocurrirte una vez a la semana o al mes, pero si pones unas bases al inicio, esto no ocurre".
Las familias vuelven a jugar un papel muy importante en este aspecto. "Si pones un parte o una sanción y esa familia responde dándote la razón a ti, todo va rodado y funciona, pero si la familia va en tu contra por muchos partes que pongas el alumno se va a seguir comportando igual", indica la docente.
En base a su experiencia, asegura que el profesorado ha perdido mucha autoridad, lo que hace que este tipo de comportamientos disruptivos se puedan observar. "Como profesor cada uno debemos poner un orden dentro de la clase y si tengo que dejarte sin recreo lo hago, pero las familias y el equipo directivo tienen que apoyarnos para evitar que todo se vaya al garete y tenemos que hacer que eso no ocurra", dice.
Además, expone también la concepción machista extendida en la sociedad en la que "el hombre impone más que la mujer". "Los alumnos saben hasta dónde pueden llevar el límite", declara.
Para Silvia Álvarez, estas faltas de educación y agresiones verbales "son una consecuencia de pasar mucho tiempo delante de una pantalla, como los videojuegos violentos, todo esto genera violencia verbal y física que puede hacer que las condiciones no sean las adecuadas". Y es que, según alerta la profesora, actividades tan simples como leer que "implican estar tú mismo con tu persona no se hacen, cada vez hay menos capacidad de estarse quieto".
Sin embargo, uno de los aspectos que están observando los docentes en los estudiantes que llegan desde Primaria al instituto es la falta de madurez porque "cada vez llegan más infantiles", algo que quizás incide en "la protección por parte de las familias". La frustración que muchos padecen puede estar derivada también a que el alumno no asimile correctamente los contenidos que se dan en clase y que hace que se aburra. "Esto repercute en los docentes, ya que muchos de los ataques de ansiedad ocurren porque no saben gestionar la situación y afecta también al alumnado que sí quiere aprender", explica.
El peligro de la información fragmentada y la inmediatez de las redes sociales
La docente siempre aconseja a sus alumnos la lectura de periódicos, escuchar la radio o ver las noticias en televisión, no solo para que estén informados, sino para que conozcan la realidad del mundo que les puede aparecer en forma de ejercicio en exámenes como el de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Sin embargo, la mayoría se informan en redes sociales como TikTok con la inmediatez como principal baza.
"Las noticias les llegan fragmentadas y se quedan con esa parte, por lo que hay que controlar el uso del móvil porque hay alumnos que están enganchados a ellos y el único tiempo que están sin usarlo es durante las seis horas que están en clase", apunta.
La adicción al móvil y a las redes sociales entre los más jóvenes hace que se vean expuestos a discursos de odio racistas, machistas y homófobos sobre los que no reflexionan. "Con los mensajes feministas y de igualdad, los chicos se sienten atacados muchas veces y lo que queremos hacer ver es que las estadísticas son las que son", desvela. "No se deben sentir atacados, lo que tenemos que aprender son conductas adecuadas", continúa.
Y es que, según explica la profesora, cuando se tratan temas como como el feminismo en clase, los chicos atacan verbalmente. Sin embargo, Álvarez destaca que esta tendencia también ocurre con otros discursos de extrema derecha. "Yo he llegado a escuchar en clase que con Franco se vivía mejor", asegura. "Lo que debemos hacer es escucharnos los unos a los otros y no creerme lo primero que veo en redes sociales sin contrastarlo... es algo que se debe a que la información llega de manera fragmentada e inmediata", prosigue.
El uso de la inteligencia artificial, otro de los retos
La irrupción de la inteligencia artificial en el trabajo, las universidades y los instituto es una realidad desde hace unos pocos años. A pesar de ser una herramienta muy útil para optimizar el tiempo, muchos de los alumnos la usan de forma indebida para realizar tareas completas, lo que conlleva que no reflexionen, piensen ni aprendan sobre el contenido del ejercicio.
Álvarez, como muchos otros docentes, recalca que "la inteligencia artificial ha llegado para quedarse y hay que asumirlo", por lo que "debemos adaptarnos y usarla de la mejor manera posible". Durante sus clases de Lengua Castellana y Literatura, la docente señala que las tareas evaluables no las manda a realizar en casa, sino en clase. "Si la mando para casa, el alumno va a meter lo que le pido en la IA y esta herramienta va a crearla", comenta.
Para obligar al alumno a llevar a cabo por sí mismo esos ejercicios pautados, la profesora pide que esa tarea conlleve un proceso de creación. Un ejemplo de ello es un proyecto sobre mujeres de la vida de los alumnos que ha llevado a cabo con 1º de Bachillerato, en el que les pide hacer una entrevista grabada en audio a la persona elegida y con el que el estudiante explicará en clase el proceso y la información. Además, también deben elaborar un texto literario en el aula, lo que evita el uso de la inteligencia artificial.
"La inteligencia artificial es una herramienta que puede resultar muy positiva si el alumno la utiliza de forma adecuada porque puede ayudarle a entender cosas que explico en el aula y que a lo mejor las puede explicar de una forma más clara con ejemplos", concluye.









