Los plásticos de colores arrastrados por el oleaje inundan las playas de Lanzarote. Trozos de tapones, botellas, colillas, cuerdas y aparejos de pesca se cuelan entre miles de microplásticos que marcan la forma de las olas en la orilla. Un paseo sobre arena y algunos callaos se convierte en un intento constante para no pisar restos de basura.
Los avisos por oleaje durante las últimas semanas han dejado una estampa preocupante. Las corrientes transportaron hasta el litoral miles de plásticos. Esta imagen de la contaminación se da en Famara (Teguise) y se multiplica en la playa de La Cantería, conocida como la playa de atrás de Órzola (Haría), donde las corrientes arrastran con frecuencia mareas de microplásticos.
Las dos playas son conocidas por sus fuertes corrientes y su característicos olas. Sin embargo, ahora el mar no solo arrastra algas y piedras, sino que también devuelve a la tierra la basura que recibe. En Canarias, parte de estos desechos que se acumulan en las playas proceden de las propias islas, pero también un gran porcentaje son arrastrados por las corrientes oceánicas hasta el archipiélago. El papel de esta corriente es más visible en las playas menos frecuentadas.
La corriente marina de Canarias: un aliado para la contaminación
"La corriente de Canarias, junto con remolinos y jets entre islas, convierte al archipiélago en un auténtico embudo para la basura marina", expone Yarci Acosta, delegado de SEO/BirdLife en Canarias, que lleva desde 2023 estudiando la basura marina de las islas. Canarias está situada dentro del giro subtropical del Atlántico Norte, un sistema de corrientes que transporta y concentra residuos flotantes.
Acosta explica que mientras en otoño y en verano parte de la basura se aleja, en invierno y primavera se acumula. "Por nuestra posición en el Atlántico recibimos basuras de sitios muy lejanos. Somos como un receptor natural", continúa Acosta. Al mismo tiempo, expone que la plataforma Plocán ha detectado "un aumento de la velocidad media de las corrientes en Canarias" y un mayor cambio en las direcciones que toma, lo que supone "un empeoramiento del problema".
La acumulación de basura en estas playas no es casualidad, el proyecto RBMar, que estudia el impacto de las basuras marinas en las Reservas de la Biosfera de Canarias, recoge que el norte de Lanzarote es una de las zonas del archipiélago que concentra mayores cantidades de basura marina. Además, Alegranza y La Graciosa son "muy vulnerables" ante la acumulación de basura marina.
Este proyecto de SEO/Birdlife, con la colaboración de la Plataforma Oceánica de Canarias, el Centro Tecnológico de Ciencias Marinas y la Universidad de Las Palmas, monitorizó la basura marina de cuatro Reservas de la Biosfera de Canarias: Lanzarote, Gran Canaria, El Hierro y La Palma.
"Este proyecto nos permite saber no solo qué basura llega, sino por qué llega y de dónde viene. Y eso es lo que necesitamos para actuar con eficacia", explica el responsable de SEO/Birdlife en las islas. En el archipiélago han retectado basuras que llegan desde Canadá, Estados Unidos, México o Groenlandia. Sin embargo, las corrientes no son las únicas causantes de la contaminación en las islas.
Más de 2.000 objetos analizados en Lanzarote
En el marco del proyecto RBMar, en Lanzarote analizaron tres playas y dos más del Archipiélago Chinijo. Entre las zonas investigadas se encontraba la playa de Alegranza, localizada en el islote con el mismo nombre; Montaña Bermeja, en La Graciosa; la playa de La Cantería, en Haría; la de Tía Vicenta, en Teguise; y Playa Quemada, en Yaiza.
En esta investigación, en la que se recogieron más de 2.000 objetos a lo largo del litoral de la isla entre 2023 y 2025, no se centraron en los microplásticos, que son partículas de entre uno y cinco milímetros, sino que lo hicieron en la basura de más de medio centímetro, que a lo largo de los años y a causa de la degradación se convertirán en los microplásticos del futuro.
A la espera de las conclusiones globales, la investigación ya recoge que el turismo que visita las playas es el principal causante de la basura que se localiza en el litoral de Lanzarote, concentrando el 17,5% de los residuos. A estos visitantes se suman los generados por la pesca (10,8%), la acuicultura (8,3%), la navegación (7,7%) y el comercio y la hostelería (7,7%).
En las cinco islas y un islote analizado en Canarias, el turismo en playas repite como la principal causa de contaminación, pero surgen otras como las aguas residuales (7%).

La que más predomina: las colillas
Entre los 2.000 objetos de basura localizados en esta investigación, el residuo más predominante en las playas analizadas en la isla son las colillas. "Cuando tiras una colilla en una alcantarilla es como si la tiraras en una playa, porque la alcantarilla comunica directamente con el mar", indica Acosta, que ahonda en la importancia de cuidar el medioambiente también desde la ciudad.
A las colillas se suman los tapones de plástico, los fragmentos de plástico de entre medio centímetro y cincuenta, así como los restos de pesca del Atlántico norte.
La afección a los animales
"Los plásticos no desaparecen, nunca desaparecen, se van fragmentando en trocitos más pequeñitos, quedando disponibles para todo tipo de seres vivos, desde plancton hasta animales más grandes", apostilla el investigador. Los plásticos más comunes tardan en descomponerse entre 500 y mil años.
La contaminación del océano ocasionada por la basura genera diferentes impactos en el medioambiente. Uno de ellos, es la afección directa contra las especies de aves marinas que buscan alimento en el mar. "Utilizamos a las aves como indicadoras, la ingesta de un residuo que confunden con alimento puede producirles una sensación de llenado que haga que mueran por inanición; como tiene el estómago lleno de basura, no tiene hambre y no se alimenta", añade el científico.
Una investigación publicada en Environment International en 2024 expuso que la mayor parte de las pardelas cenicientas (Calonectris diomedea) de las islas, un tipo ave marina que se encuentra en Canarias y en otras partes del país y recogida en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, tienen plástico en su interior. De más de 1.200 necropsias realizadas a aves fallecidas se encontró plástico en el 90% de jóvenes y adultos analizados. Había plástico también en el estómago de las crías que aún no habían abandonado el nido, porque sus padres lo captaban en alta mar y luego se lo traspasaban a los pollos de pardela.
La ingesta de basura no es el único riesgo para las aves marinas, que también sufren enganches o mueren enmallados entre residuos.
¿Qué pueden hacer las instituciones?
Este experto aconseja que la lucha por combatir la contaminación marina se debe dar a través de reducir la producción de basura y el consumo de plástico de un solo uso, pero también de la mejora de la gestión turística y con el refuerzo de la responsabilidad del sector marítimo. "Lo que puede hacer un ciudadano es generar la cantidad más pequeña que puede de residuos", concluye.








