Denuncia que Ryanair obligaba a presentar una PCR para viajar a Bruselas cuando “no hacía falta”

El padre de una pasajera asegura que se puso en contacto con le embajada de Bélgica en Madrid: “Me dijeron que no era cierto, que no la necesitaba para entrar al país”

28 de diciembre de 2021 (09:17 CET)
Avión de Ryanair en el aeropuerto de Lanzarote
Avión de Ryanair en el aeropuerto de Lanzarote

Un lector se ha puesto en contacto con La Voz para contar el problema que sufrió su hija a la hora de embarcar en un vuelo de Ryanair hacia Bélgica. Asegura que en un principio los trabajadores del mostrador de facturación le impidieron acceder al avión porque carecía de un test PCR, cuando en la página web del país no existía ese tipo de restricción.

“Llamé a la embajada de Bélgica en Madrid, y me dijeron que eso no era cierto, que no la necesitaba para entrar al país”, asegura el padre de la afectada, que añade que el enfado fue en aumento cuando solicitó hablar con la supervisora del vuelo, quien le dijo que “no tenía nada que hablar con él”.

Dada la situación, y la necesidad de la hija de trasladarse a Bélgica, fueron a la oficina habilitada en el aeropuerto para realizar pruebas de detección de Covid. “Nos dijeron que no hacían PCR, solo test de antígenos”, señala, situación que le trasladó a la compañía para ver si era posible viajar con un test de antígenos. Sin embargo, desde la compañía le dijeron que no era posible, y que necesitaba “una PCR”.

No obstante, y de forma repentina, la compañía cambió de criterio y permitió que se presentara un test de antígenos negativo. Es en ese momento cuando se agrava aún más la indignación de los afectados, y que no solo afectó a ellos, sino “a unas 30 personas más” que viajaban a Bélgica.

“Preguntamos cuánto valía y nos dijeron que costaba 70 euros”, relata asombrado el padre de la afectada, aunque en la página web de la empresa refleja que ese precio es el que está establecido para una PCR, mientras que un test de antígenos tiene un costo de 29 euros.

Finalmente, y de nuevo tras cambiar de criterio la compañía, un trabajador se acercó a la cola que había en la oficina donde se realizaban los test para comunicarles “que no hacía falta, y que podían embarcar sin él”

“La gente se fue cabreada, y hablando mal de Lanzarote”, critica el denunciante, que añade que esa gente “hará una mala publicidad” de Lanzarote. Asegura además que se puso en contacto con un consejero del Cabildo para trasladarle lo que estaba ocurriendo, y que su respuesta fue “que ese tema lo llevaba la presidenta”, y que “se lo trasladaba”.

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