Transición ecológica en Lanzarote y Canarias

Manuel Fajardo Palarea

 

La reconstrucción de la economía y la ecología deben ir cogidas de la mano en Canarias tras la Covid-19. Esto no admite discusión, sobre todo en Lanzarote, a pesar de que la pandemia haya dejado momentáneamente en segundo plano el calentamiento global y el cambio climático. Pero este gravísimo problema amenaza la vida entera sobre el planeta y, a medida que vayamos regresando a nuestras actividades, volverá a aflorar un modelo económico y energético que es profundamente insostenible y cuya transformación es urgente.
 
Todo indica que afrontaremos la reconstrucción de la economía en España bajo un nuevo marco legal, tras el envío por parte del Gobierno a las Cortes del proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Así que nos corresponderá reconstruir la actividad económica abordando al mismo tiempo la transición ecológica. Por dos razones. La primera es que nos va la vida en ello, así de sencillo. Y la segunda porque alberga una gran capacidad de inversión y empleo, por lo que se abren oportunidades para el progreso duradero y solidario, aprovechando al máximo el potencial empresarial, pero también el científico y el tecnológico. 
 
Como ha puesto de manifiesto el Gobierno que preside Pedro Sánchez, la transición energética se convierte en una fuerza motriz determinante para generar actividad económica y empleo a corto plazo en el actual proceso de recuperación frente al coronavirus. Pero, a la vez, lo hará de una forma coherente con lo que el país necesita en el medio y en el largo plazo, ya que abre oportunidades en términos de modernización de la economía, la industria, la generación de empleo y la atracción de inversiones, sin perder de vista el objetivo de alcanzar la neutralidad de emisiones no más allá de 2050.
 
En Lanzarote, La Graciosa y Canarias disponemos de todo lo necesario para afrontar con éxito este nuevo tiempo que se presenta ante nosotros. Con el clima que tenemos, certificarnos como un destino turístico seguro y libre de la Covid-19 nos reafirmará como un lugar ideal para pasar unas vacaciones. Muy pronto regresará el turismo y aliviará buena parte de la angustia que atenaza a los sectores más vulnerables, pero aun así quedará mucha tarea por hacer. Antes de mitad de siglo, el sistema eléctrico tiene que ser 100% renovable, así que a toda prisa tenemos que ponernos a aprovechar la energía del sol, el viento y el mar.
 
El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética plantea llegar a 2050 con el parque móvil privado y comercial descarbonizado, liberando la atmósfera de gases contaminantes, sobre todo en las ciudades, un compromiso este que incumbe en especial a todos los municipios de más de 50.000 habitantes. Por ello, también Arrecife deberá implementar sus propias zonas de bajas emisiones, no más tarde de 2023, con medidas que incentiven el uso del transporte público, la bicicleta y el transporte activo a pie. Arrecife debe dar sentido así a su condición de capital de una Reserva de la Biosfera. 
 
Turismo sostenible, energías totalmente limpias, ausencia de contaminación, una rica biodiversidad, mares libres de plásticos o paisajes impolutos son algunos de los atributos que nos deberán distinguir en un futuro próximo. Pero también tendremos que mejorar mucho en la existencia de oportunidades para emprender, disponer de un tejido empresarial sólido y diversificado, así como puestos de trabajo de calidad y bien remunerados para alcanzar tasas de actividad económica y empleo homologables a la media de las regiones de Europa.
 
Las grandes transformaciones que exige la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático comienzan a alinearse con las medidas necesarias para reactivar la economía. Lo tenemos todo para situarnos en vanguardia, incluyendo un Gobierno regional comprometido, sensible y que está a la altura de estos formidables desafíos.

Fco. Manuel Fajardo Palarea, senador del PSOE por Lanzarote y La Graciosa.

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