No está el horno para huelgas

"¿Tendrán los trabajadores y trabajadoras de Inalsa la valentía de concentrarse todos juntos y manifestarse por las calles de Arrecife? Lo dudo mucho, pues serían blanco fácil de las iras de los sufridos y empobrecidos ...


"¿Tendrán los trabajadores y trabajadoras de Inalsa la valentía de concentrarse todos juntos y manifestarse por las calles de Arrecife? Lo dudo mucho, pues serían blanco fácil de las iras de los sufridos y empobrecidos ...

"¿Tendrán los trabajadores y trabajadoras de Inalsa la valentía de concentrarse todos juntos y manifestarse por las calles de Arrecife? Lo dudo mucho, pues serían blanco fácil de las iras de los sufridos y empobrecidos vecinos de Lanzarote". Este foro recibido en lavozdelanzarote.com resume la sensación que han tenido muchos ciudadanos de la isla al conocer la noticia de la huelga anunciada por el Comité de Empresa de Inalsa. Y es que si las condiciones laborales de los trabajadores de la empresa pública de aguas nunca han generado demasiadas simpatías, en el contexto actual levantan verdaderas ampollas.

No se trata de culpar a los funcionarios de la quiebra de Inalsa, porque es evidente que los responsables de que la empresa arrastre pérdidas millonarias, pese a funcionar como un monopolio en la isla, son los responsables políticos que han estado al frente. Pero lo que sí es innegable es que los privilegios que han ido consiguiendo los trabajadores en las últimas décadas, suponen una de las muchas vías de agua de Inalsa.

Por eso, es difícil que los ciudadanos entiendan este anuncio de huelga. Y más cuando media Lanzarote lleva meses sufriendo cortes de agua semanales desde hace meses, y la isla entera va a tener que pagar más por los recibos de agua, que han subido dos veces en poco más de tres meses. En ese contexto, ¿los trabajadores van a ir a la huelga porque les quieren hacer trabajar más? ¿Porque los administradores concursales quieren que, desde ahora, la "media hora del bocadillo" no cuente como tiempo de trabajo? ¿Porque han dicho que cada empleado trabaja al año 270 horas menos de las que fija su convenio??

Curiosamente, las mismas preguntas que se hacen muchos ciudadanos se las plantean también algunos trabajadores de Inalsa, que han vuelto a hacer llegar a La Voz su malestar con el Comité de Empresa. Y es que si antes no entendían el respaldo de este Comité a los administradores concursales, ahora no entienden a qué obedece este cambio radical, ya que han pasado del "silencio" de casi dos años a un ataque frontal, tildando a los administradores de "iluminados" y afirmando que "no tienen ni santa idea de organizar una empresa de estos niveles".

Por eso, los trabajadores que han sido críticos con los administradores concursales casi desde el principio, aseguran que no comprenden ahora los motivos de la convocatoria de huelga, y adelantan que la mayoría de la plantilla no la respaldará. Desde el Comité de Empresa lo niegan, pero lo cierto es que llama la atención que una semana después de haber aprobado la medida en una asamblea (a la que, por cierto, no acudió ni una cuarta parte de los trabajadores), todavía no habían presentado el aviso de huelga, ni habían explicado los motivos de este inusual retraso.

En cualquier caso, sean muchos o pocos, lo cierto es que hay trabajadores de Inalsa que no entienden esta medida. Y si no la entienden ni ellos, mucho menos pueden entenderla los sufridos usuarios. Y menos, en la situación en la que se encuentra Inalsa, y con la crisis que vive todo el país.

Esto último, ha hecho que se agudice la brecha entre los funcionarios y el resto de los mortales, que ahora ven con más claridad que nunca el despilfarro que ha habido durante años en la administración pública. Y aunque los responsables no sean los trabajadores, sí que se han beneficiado de él, con condiciones laborales que serían insostenibles para cualquier empresa, y que evidentemente también lo han terminado siendo para la administración pública.

En Lanzarote, la tasa del paro sigue superando el 25 por ciento. Casi todo el mundo tiene un familiar o una persona cercana sin empleo y, los que trabajan, han visto en los últimos años despedir a compañeros, se han enfrentado a una reducción de su sueldo o han tenido que dedicar más horas o asumir más trabajo en su empresa. Y en esas circunstancias, es difícil que entiendan las reivindicaciones de un colectivo que ha tenido casi blindado su puesto de trabajo, que dedica menos horas que la media y que, sin embargo, gana más que la mayoría.

No se trata de "envidia", que también puede haberla, sino de la crudeza de una crisis que, para la inmensa mayoría de los trabajadores (y de los parados), convertiría en algo totalmente irrelevante si les descuentan o no media hora para comer el bocata.

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