El mérito civil silencioso

Pedro González Cánovas

El pasado 18 de junio, en Madrid, los reyes de España entregaron 24 medallas al mérito civil a trabajadores esenciales que representaban importantes sectores que siguieron en marcha durante el confinamiento. Sin duda, la visión desde Madrid es muy distinta y distante a la que tenemos en el Archipiélago. Nuestro territorio está fracturado, es insular, y se encuentra a muchos muchos kilómetros de Europa, con quién se prioriza el intercambio mercantil: allí somos, para siempre, por lo menos ultraperiféricos.

Los Borbones tocaron muchos palos: sanitarios, docentes, hosteleros, pequeñas empresas, transportes (terrestres, por supuesto), supermercados, etcétera. Allí todo debe parecer muy lógico y completo, pero en Canarias tenemos otra realidad.

Vamos a situarnos. Marzo de 2020: Se restringe el transporte aéreo de pasajeros y solo entran aviones de mercancías en Canarias; contingentes de trabajadores aeroportuarios, desde equipos de seguridad privada y del estado o personal de AENA, hasta los imprescindibles tripulantes de los aviones o estibadores siguen actuando. La entrada y salida de mercancías no cesa.

Binter Canarias es quién mantiene abierto los 8 aeropuertos del Archipiélago. Diariamente se transporta sangre entre los diferentes bancos según demanda, correo y paquetería, prensa, medicamentos, muestras biológicas, órganos humanos, enfermos… Y se sigue haciendo a día de hoy sin cesar. Las condiciones de trabajo empeoraron notablemente, por falta de material sanitario al principio, por encarecimiento impositivo de AENA, por las condiciones especiales de limitaciones impuestas por la crisis sanitaria… Pero nada frena del todo a este servicio esencial que trabajó silenciosamente, cumpliendo su misión y adaptándose puntualmente a cualquier normativa como lo sigue haciendo hoy.

Sé que se me escapan detalles, igual alguno incluso importante, pero en realidad lo único que quiero es hacer llegar a mis compañeros y compañeras mi reconocimiento por el esfuerzo realizado y el de mis allegados, para los que no ha pasado desapercibido.

Además, les prometo que no necesito ninguna medalla y ni el reconocimiento de rey alguno: yo sé, nosotros sabemos, cual es nuestra misión y estamos encantados de realizarla con profesionalidad.

 

Pedro M. González Cánovas

(Trabajador aeroportuario en Tenerife Norte)

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