Lanzarotto Malocello, navegante contracorriente del siglo XIV

Por Alfonso Licata En los siglos XIII y XIV los marinos genoveses navegaban libremente en todos los mares conocidos en aquel tiempo, adquiriendo conocimientos y comerciando con los pueblos costeros donde atracaban. Capitaneando sus propias ...

Por Alfonso Licata
En los siglos XIII y XIV los marinos genoveses navegaban libremente en todos los mares conocidos en aquel tiempo, adquiriendo conocimientos y comerciando con los pueblos costeros donde atracaban. Capitaneando sus propias ...

En los siglos XIII y XIV los marinos genoveses navegaban libremente en todos los mares conocidos en aquel tiempo, adquiriendo conocimientos y comerciando con los pueblos costeros donde atracaban. Capitaneando sus propias embarcaciones o al mando de barcos extranjeros, enseñaban el arte de la navegación a tripulaciones mixtas, compuestas en su mayoría por íberos. Eran sin lugar a dudas los mejores navegantes del mundo occidental, no sólo conocían cada puerto y refugio del mediterráneo. Salían del actual Estrecho de Gibraltar para desembocar en el océano Atlántico para ir a Portugal, a los países bajos y a Inglaterra. Poseían conocimientos técnicos náuticos, astronómicos y matemáticos muy avanzados para aquel tiempo. Además tenían instrumentos técnicos más avanzados y en cantidad mayor, que los que poseían por otras poblaciones. Que unido a su enorme experiencia, los convertían en marinos muy superiores en muchos aspectos en comparación a las demás. Además tenían relaciones con los árabes, y había comerciantes Genoveses que vivían en África y en Oriente, y que mandaban informes importantes a la república de Génova, que confirmaban que se podían comunicar los dos océanos que bañaban las costas opuestas del continente Africano. Los navegantes genoveses no le daban importancia a las tempestades del misterioso océano atlántico, al calor ecuatorial o a los monstruos marinos.

Los genoveses estaban en definitiva convencidos, que era posible la circunvalación de África y que no presentaba grandes problemas el hacerlo. Avalados por sus conocimientos técnicos, perfeccionados con la introducción da la brújula y la cartografía para la navegación. Consideraban secundarios los eventuales obstáculos en comparación a las ventajas que creían que conseguirían en la empresa. Porque las necesidades que les empujaban a tal reto eran tan fuertes que los convencían para afrontarlos con espíritu de victoria.

Se trataba del hecho de salvar a la república de Génova de la ruina económica. Porque sabían que las vías comerciales usadas en aquel entonces se estaban cerrando, y que antes o después se hubiera vuelto imposible comerciar con los ricos mercados asiáticos que abastecían Europa.

Los genoveses tenían que encontrar nuevas vías por las cuales llegar a los lejanos centros comerciales, porque las usadas hasta el momento, por vía terrestre se estaban cerrando y solo la mar les podía garantizar la solución del problema. Sabían que al sur del continente negro se unían las aguas del Atlántico y el Índico, y gracias a eso sería posible llegar a las indias y a China navegando alrededor de África.

Los primeros que intentaron la empresa fueron los hermanos genoveses Vadino y Ugolino Vivaldi: zarparon del puerto de Génova en la primavera de 1291 a bordo de dos gáleas con la idea de llegar a las indias y su navegación fue seguida a lo largo de las costas conocidas para sus ciudadanos.

En un momento dado no hubo más noticias de ellos y nunca se supo nada más. Después de algunos años, en el 1312, otro valiente capitán y armador Ligur, Lanzarotto Malocello, zarpó de Génova se cree que para dar socorro de los valientes hermanos Vivaldi.

¿Quien fue Lanzarotto Malocello? No todos en Italia saben quien fue este personaje histórico, para ser sinceros poquísimos estudiosos tienen conocimientos del personaje histórico. Navegante que vivió entre los siglos XIII y XIV en la antigua Génova marinera y dueña en aquel entonces de los mares.

No es cosa de poca importancia el hecho de que con Lanzarotto Malocello empezó la historia moderna de Canarias.

Su nombre aparece por primera vez en el mapa de Angelino Dulcert, con fecha de 1339, donde se puede ver el archipiélago de las islas canarias y atribuye a la más septentrional de ellas el nombre de Lanzarote, que no será nunca más cambiado ("Ínsula de Lanzarotus Marucellus"). La familia de Malocello (o Maroxello) estaba entre las más nobles de Génova, distinguida por los cargos públicos cumplidos y por las memorables empresas que llevaron a término.

Este apellido aparece desde 1099 en las crónicas Genovesas, se dice que son originarios de la Val Polcevera donde poseían importantes bienes.

Como muestra de la importancia de este singular linaje contaremos algunas de las distinciones históricas de la señera familia de Lanzarotto:

A Celle Ligure, Varazze y Abissola tenían muchas posesiones, tantas como para poderse declarar dueños de un pequeño estado feudal. Entre 1114 y 1240 dio a Génova 11 cónsules, a Lucca y Bologna un alcalde y dos obispos.

Un Jacapo fue el almirante genovés que perdió la batalla de la isla de Giglio contra los Pisanos en el 1241.

En la villa de prieto Malocello fue envenenado el doge de Génova Simón Bocanegra. Se cuenta que Lancelotto Malocello nació en Varazze, donde hoy existe una antigua calle en el centro de la ciudad dedicada a su nombre.

Algunos miembros de su familia se pusieron al servicio de Francia como capitanes de gáleas cerca de 1340 y con el tiempo se hicieron franceses cambiando el nombre de Malocello en "Maloisel".

El francés Charles De la Rocier, uno de los más grandes expertos y estudiosos en la materia, descubrió que según un documento de la Biblioteca Nacional de París, en el año 1659 una de las familias de nobles normandos De Maloisel reivindicaron el mérito de que un antepasado de ellos Lancelot Maloisel, era el primer descubridor de las Islas Canarias, asegurando que llegó en el 1312 a una isla de aborígenes llamada TITERROYGATA, donde vivió y reinó, teniendo la residencia en un castillo, más de 20 años, hasta que los mismos aborígenes con la ayuda de los vecinos de las otras islas lo echaron.

También el anónimo Fraile Franciscano español, autor del notable "libro del conocimiento" habla de Malocello, afirmando que fue asesinado por los isleños.

El desembarco de Lanzarotto Malocello en las Islas Canarias, por toda una serie de razones y consideraciones, confirmadas por los estudiosos, se puede fechar en el año de 1312.

Partió desde Génova en busca de los valientes hermanos Vivaldi, llegó a la isla a la cual dio su nombre Lanzarota (hoy conocida como Lanzarote), situada al sur de la más pequeña Alegranza. Se adueñó de ella y, como símbolo de su dominio y en representación de la República de Génova construyó un Castillo. los restos de esta fortaleza fueron encontrados, años más tarde por los aventureros franceses Juan de Betancourt y Gadifer de la Salle, en su llegada a Lanzarte en 1402. Anteriormente se dijo que solamente en 1339 aparece el primer mapa donde se puede leer "Ínsula de Lanzaroto Marocellus", mientras más tarde, en 1367 aparece el mapa de los hermanos Pizigani con el Archipiélago Canario casi en su totalidad, y cosa inédita, en la isla de Lanzarote es dibujado el emblema de la República de Génova, además de barcos genoveses se ven navegando hacia el sur.

El nombre de Lanzarotto Malocello y la bandera genovesa, extendida en el suelo, en signo de prueba de primer descubrimiento y dominio, desde entonces en adelante se repitió en todos los documentos cartográficos que han quedado, como pruebas indelebles del descubrimiento italiano.

Se puede decir, a propósito, que la insistencia en reproducir el emblema de Génova tenía que significar por los cartógrafos del tiempo, no sólo la prioridad del descubrimiento de Malocello, sino también la posesión o el protectorado político del Estado Genovés.

Desde entonces las islas Canarias a lo largo del siglo XIV fueron meta continua de barcos provenientes del mediterráneo y de las islas portuguesas, con el fin de practicar el comercio y la trata de esclavos.

El viaje de Lanzarotto Malocello y su épica empresa, terminada con el descubrimiento de las Islas Canarias, tiene entonces el mérito de haber desvelado el funesto mito de las Columnas de Hércules (Actual Estrecho de Gibraltar) que hasta entonces se erguían oscuras y amenazadoras, para recordar a los navegantes el límite insuperable pasado el cual no era posible navegar, abriendo así la vía para viajar y lograr otros importantes descubrimientos geográficos por parte de otros valientes exploradores.

Es un deber, entonces rendir el justo homenaje a este intrépido navegante italiano, todavía desconocido para la mayoría.

Y también para rellenar este vacío, y que dos naciones, España e Italia, se preparen para celebrar en el 2012 el séptimo centenario de este importantísimo advenimiento histórico-geográfico, que es considerado por los historiadores con la misma importancia que el viaje a Asia de Marco Polo, o la llegada a las Indias de Vasco de Gama o el mismísimo descubrimiento de América de Cristóbal Colón.

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