La inquietud de las aerolíneas crece ante la crisis energética derivada de la guerra en Irán y el déficit de combustible de aviación que trae consigo.
Así, están trabajando en planes de emergencia con menos vuelos y conexiones en caso de que el queroseno se agote.
La aerolínea Ryanair adelantó la posibilidad de recortes si el conflicto se alarga y Volotea ya ha cancelado varios vuelos para las próximas fechas.
Además, la petrolera BP en Italia ha distribuido una nota en la que advierte de restricciones de queroseno, lo que ha activado alarmas en los aeródromos de Milán Linate, Bolonia, Treviso y Venecia.
El conflicto en Oriente Próximo se suma a la creciente reducción de reservas de queroseno en Europa por el cierre de refinerías, las normas que promueven el uso de biocombustibles y las sanciones a Rusia.
Se calcula que la mitad del combustible para aviación en los aeropuertos europeos viene de refinerías en la zona en conflicto. El resto viene de Estados Unidos y África Occidental.
La empresa de análisis energéticos Vortexa ha publicado que las importaciones de queroseno en Europa cayeron a 420.000 barriles diarios a principios de abril, un 40% menos que a finales de marzo.
En Italia, donde se han anunciado las primeras restricciones, el Corriere della Sera publica que la mitad del combustible de aviación usado en Italia es importado, mientras que en España y Portugal alcanza el 70%.
Según recoge el diario El Mundo, si la escasez de queroseno se consolida, hay cuatro escenarios de acción: uno para ajustes operativos, otro para racionamientos moderados y, finalmente, para gestión de crisis y emergencia total.
El primer escenario, el más probable, requeriría suspender los vuelos que tuvieran una ocupación por debajo del 75% y modificar rutas para ahorrar combustible. Con el segundo escenario, menos probable, el racionamiento llevaría a la eliminación de vuelos de menos de 500 kilómetros cuando exista una alternativa ferroviaria.








