El Ejecutivo canario ha puesto en marcha ensayos con patrones de vid en el marco de su estrategia de control y erradicación de la filoxera.
La iniciativa tiene como objetivo evaluar, en condiciones reales de cultivo, el comportamiento de distintos patrones de vid en combinación con variedades adaptadas a cada zona, con el fin de obtener plantas más resistentes al insecto y contribuir, al mismo tiempo, a mejorar el rendimiento y la producción del cultivo en las condiciones climáticas, edafológicas y biológicas del Archipiélago.
En Lanzarote los ensayos arrancan el próximo 20 de mayo en la Granja Experimental del Cabildo y en Bodegas el Sitio, en San Bartolomé, según han explicado a Ekonomus fuentes de la Consejería.
También se llevarán a cabo en fincas voluntarias de Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria y Fuerteventura. Esta distribución permitirá obtener información representativa de distintas realidades edafoclimáticas y trasladar al sector conclusiones útiles en función de las características de cada zona productora.
Durante la visita, en la que estuvo acompañado por el viceconsejero del Sector Primario, Eduardo García Cabello, Quintero explicó que “este es el momento adecuado para iniciar este proyecto, porque nos permitirá avanzar en el desarrollo de un cultivo más resistente frente a la filoxera y, además, dar respuesta a otros desafíos que afectan actualmente a la viña en Canarias, como los episodios de sequía, la escasez de recursos hídricos, el envejecimiento del material vegetal y la incidencia de enfermedades y otros agentes biológicos”.
En este sentido, el consejero recordó que Canarias no padeció los efectos de la plaga, que afectó a buena parte de Europa a finales del siglo XIX y que obligó a generalizar el uso de portainjertos resistentes al insecto. “La aparición de la filoxera en el Archipiélago el pasado año nos obliga a anticiparnos, estudiar todas las alternativas posibles y dotar al sector de herramientas eficaces para afrontar este problema con garantías”, señaló.
En este sentido, Quintero subrayó que estos ensayos permitirán “analizar qué patrones ofrecen mejores resultados en Canarias, tanto desde el punto de vista de la resistencia frente al insecto como de su adaptación al suelo, al clima y a las variedades tradicionales de nuestras islas”. “No se trata solo de combatir la filoxera, sino también de mejorar la viabilidad futura del cultivo de la vid, hacerlo más resiliente y proteger un sector que forma parte esencial de nuestra economía, paisaje, medio rural e identidad”, añadió.
Este proyecto, aprobado por el Comité Científico-Técnico constituido en septiembre como órgano asesor para el control y erradicación de la filoxera, se centrará en analizar el rendimiento agronómico de distintos patrones como portainjertos de variedades canarias de vid, así como su adaptación a las diferentes condiciones de suelo y clima existentes en el Archipiélago.
¿Cómo funciona el proyecto?
El diseño del ensayo se basa en la combinación de distintos patrones con dos o tres variedades seleccionadas en cada caso por el agricultor, atendiendo a su experiencia, a las condiciones de la zona y a la realidad de cada explotación. Para ello, se han seleccionado parcelas de aproximadamente 2.500 metros cuadrados en las que se injertará material vegetal tradicional sobre estos pies, con el objetivo de analizar su resistencia frente a la filoxera, su comportamiento ante enfermedades y otros agentes biológicos, y su capacidad de adaptación al suelo y al clima de las Islas.
La Consejería sufraga el coste de las actuaciones, asume la realización de los injertos a través de personal especializado y llevará a cabo el seguimiento técnico durante todo el desarrollo de la iniciativa, cuya duración estimada es de cinco años, periodo necesario para obtener resultados rigurosos, consistentes y aplicables al conjunto del sector.
Asimismo, se ha previsto una compensación económica para los agricultores participantes, con una ayuda de 4.000 euros durante el primer año, correspondiente a la fase de implantación, y 1.000 euros adicionales durante cada uno de los cuatro años siguientes, destinados a la etapa de mantenimiento de cada parcela de ensayo.
Quintero destacó que estos trabajos forman parte de “una línea de actuación más amplia que el Gobierno de Canarias viene desarrollando desde la detección de la filoxera para garantizar su control, evitar su propagación y avanzar hacia su erradicación”. En este sentido, recordó que el Ejecutivo regional ha destinado este año una inversión total de 1,1 millones de euros a las actuaciones vinculadas a la lucha contra este insecto.
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