La Cámara de Comercio de Lanzarote y La Graciosa ha celebrado su IV Asamblea anual de empresas y autónomos de La Graciosa, un encuentro que este año ha servido para "certificar la utilidad real de estos foros de debate". El presidente de la institución, José Valle, destacó cómo la propuesta lanzada en la asamblea de 2025 de crear una organización empresarial propia ha cristalizado en apenas unos meses en la asociación "Impulsa La Graciosa".
"Vinimos el año pasado con una idea y hoy volvemos con una realidad. Esto demuestra que la Asamblea de La Graciosa no es solo un foro de escucha, sino una herramienta de ejecución", señaló Valle. La nueva asociación, que ya camina de forma independiente, cuenta con el respaldo técnico y el asesoramiento de la Cámara para canalizar las necesidades de las empresas de la octava isla.
Un pleno volcado con la realidad graciosera
La relevancia del acto quedó patente con el desplazamiento de una amplia representación del Pleno de la Cámara de Comercio. Los vocales quisieron trasladarse a Caleta del Sebo para conocer "in situ" el sentir de un empresariado que, a pesar de su empuje, manifiesta sentirse "huérfano" en la gestión administrativa diaria.
Al frente de la asamblea, acompañaron al presidente Miguel Páez, vocal del Comité Ejecutivo y veterano impulsor de estos encuentros, y Federico Romero, que se estrena en esta edición como vocal del Pleno en representación directa de los intereses de La Graciosa.
El reto de la "autogestión" y servicios básicos
Durante el transcurso de la asamblea, los empresarios locales trasladaron una serie de reivindicaciones históricas que afectan a la competitividad de sus negocios y a la sostenibilidad del empleo. Los asistentes manifestaron su preocupación por el mantenimiento de servicios básicos como las telecomunicaciones, las infraestructuras o la seguridad, señalando que la falta de estabilidad en estas áreas, entre otras muchas, dificulta que el personal quiera establecerse de forma permanente en la isla, provocando en última instancia el cierre de negocios y la marcha de la juventud.
Sin embargo, el eje del debate fue la “orfandad administrativa” percibida por las empresas locales ante la falta de coordinación entre los diversos organismos de los que dependen. Existe un sentimiento generalizado de disconformidad por la falta de una figura rectora o una oficina municipal con personal y presupuesto propio que centralice la gestión y permita una autogestión real de la isla.
En este sentido, Federico Romero fue tajante al señalar que “los problemas que hoy ponemos sobre la mesa no son nuevos; son retos que conocemos desde hace mucho tiempo y lo que urge ahora es pasar a la acción para que estas demandas históricas tengan soluciones reales de forma inmediata”.
Compromiso de mediación institucional
Ante esta situación, José Valle reconoció la urgencia de estas demandas y se comprometió a actuar como puente directo, llevando estas reivindicaciones al Cabildo de Lanzarote y al Ayuntamiento de Teguise de inmediato. "La Cámara se lleva una tarea clara: trasladar esta sensación de desamparo a quienes tienen las competencias para que los convenios y las inversiones lleguen donde realmente se necesitan", concluyó.
Por su parte, Miguel Páez destacó que, con la asociación ya en marcha, existe un canal fuerte para "reivindicar desde nuestro espacio lo que nos compete a empresas y comercios", trabajando codo con codo con la institución cameral.










