23/jul./2019

ADEMÁS DE DUEÑO DEL SUELO, ARMAS FUE ARQUITECTO Y DIRECTOR DE LA OBRA

Un imputado en Stratvs declara que alguien “falsificó” la firma de su mujer en los papeles de la bodega

Miguel Ángel Armas está imputado como arquitecto y director de la obra de Stratvs, pero también era el dueño del suelo donde se levantó la bodega. “Nunca quise perjudicarle a él ni a su mujer”, declaró Juan Francisco Rosa…

Un imputado en Stratvs declara que alguien “falsificó” la firma de su mujer en los papeles de la bodega

“El terreno se compró para hacer una vivienda y por eso se puso el proyecto a nombre de mi esposa. Luego, se falsificó su firma”. Así explicó uno de los imputados en el caso Stratvs, el arquitecto Miguel Ángel Armas Matallana, el inicio del “permanente engaño” (como lo definió la Fiscalía) de este proyecto promovido por Juan Francisco Rosa. Y es que en el lugar donde supuestamente se iba a rehabilitar una casa para el matrimonio, se acabó levantando una bodega industrial, un restaurante, una tienda y otra larga lista de instalaciones anexas.

Según explicó en su última declaración en los Juzgados, Miguel Ángel Armas entró en contacto con Rosa porque el empresario estaba buscando “un sitio donde construir una bodega” y se decantó por su finca. Armas asegura que él y su mujer compraron ese terreno a otros familiares porque pretendían hacer una vivienda, en la casa histórica que ya existía allí. Sin embargo, sostiene que los planes cambiaron después, al entrar en contacto con Rosa y su propuesta de construir una bodega.

“Juan Francisco Rosa me dijo que se encargaba de la tramitación del expediente”, declaró Armas Matallana. Según su versión, una cosa es el supuesto proyecto de hacer una vivienda que tenía el matrimonio, y en el que sí figuraba el nombre de su esposa, y otro el que finalmente llevó a cabo Rosa (y en el que Miguel Ángel Armas participó como arquitecto y director de la obra). 

Respecto a por qué aparece el nombre de su mujer (y no el de Juan Francisco Rosa) en las solicitudes de licencia de la bodega, Armas llegó a declarar que “alguien se atribuiría la representación” de su esposa, ya que “aparecieron documentos” que ella” “no había firmado”. De hecho, aunque Armas habla de que la firma de su mujer está “falsificada”, ni siquiera se llegó a fingir su rúbrica. Simplemente aparece su nombre y, debajo, una firma que nada tiene que ver con la de ella. Según el arquitecto, “no tuvo conocimiento de la falsificación de documentos porque eso nunca lo vio”. Sin embargo, su mujer sí firmó después la transmisión de la licencia a Juan Francisco Rosa.

La licencia en cuestión, que la investigación también sostiene que es ilegal, sólo autorizaba la rehabilitación de esa vivienda preexistente y la construcción de una bodega-almacén de 900 metros cuadrados, que nada tiene que ver con lo que se terminó construyendo. De hecho, sólo la bodega ocupa 2.500 metros cuadrados, y en total el complejo tiene más de 12.000.

 

“Nunca quise perjudicar a Miguel Ángel ni a su mujer”


“Miguel Ángel depositó mucha confianza en mí en muchos sentidos. Nunca quise perjudicar ni a Miguel Ángel ni a su mujer en nada y si les perjudiqué no lo hice con mala intención”, declaró por su parte Juan Francisco Rosa ante la juez y el fiscal el pasado 26 de noviembre. Sin embargo, Armas se ha convertido en uno de los principales imputados en la causa junto a Rosa (por el número de delitos que se le imputan), mientras que su mujer tuvo que declarar como testigo.

“Ella no firmó nada”, respondió Rosa cuando le preguntaron por este tema. Según explicó, era un trabajador de su empresa (que ya declaró en los Juzgados y llegó a estar imputado, aunque su imputación ha sido sobreseída) quien se encargó de “los papeles”. Los presentaba “como mandatario verbal”, según Rosa. “Las abogadas le decían que fuera a llevar los documentos y todo salía de Galerías Rosa”, relató. 

Sobre si este trabajador firmaba documentos, Rosa declaró que “no lo recuerda”. Y también respondió “no sé” cuando le preguntaron si él había firmado algo a nombre de la esposa de Miguel Ángel Armas.

 

Ni siquiera consta que Rosa comprara la finca


Respecto a la titularidad del suelo donde se levantó la bodega, Armas declaró que “la mitad” de la finca era de él “y la otra parte de Negrín”. Es decir, de la familia que está personada en la causa porque denuncia que se usurparon sus terrenos.  Cuando el abogado de la acusación particular le preguntó si compraron la parte de los Negrín antes de iniciar el proyecto, Armas se negó a contestar.

En cuanto a la parte de la finca que pertenecía a Miguel Ángel Armas, en realidad tampoco hay un documento que acredite que Rosa la comprara. Tanto el empresario como el arquitecto afirman que sí lo hizo, pero no hay datos de cómo se realizó el pago, ni Juan Francisco Rosa “ha justificado a día de hoy la más mínima titularidad sobre la finca”, según subrayaba la juez Silvia Muñoz en el auto en el que ordenó el cierre de la bodega. 

De hecho, en distintos documentos se “simuló” incluso que Stratvs se encuentra en otra finca distinta, que sí pertenece a Rosa, y donde realmente no hay nada. Y en los certificados de obra firmados por Armas como arquitecto y director de la obra, y que se rubricaron ante notario, no se concreta la ubicación exacta de la finca, entre otras irregularidades (como reflejar una descripción de las obras que nada tenía que ver con lo realmente realizado). 

Sólo por firmar esos certificados (el de inicio y el de fin de la obra), Armas deberá responder por dos presuntos delitos de falsedad documental, además de otras imputaciones por delitos urbanísticos, medioambientales y contra el patrimonio, como responsable técnico de la obra.

 

Rosa: “Yo no soy el Catastro”


La alteración de datos del Catastro es precisamente otra de las “patas” de la causa, ya que se constituyeron distintas garantías hipotecarias sobre una finca que en realidad no tenía apenas valor, simulando que en ella se encontraba la bodega Stratvs. Una de esas garantías hipotecarias se utilizó para responder de una deuda del hotel Princesa Yaiza con Hacienda, lo que dio lugar a la imputación de nuevos delitos y a que la Abogacía del Estado se personara en la causa.

“Yo no soy el Catastro”, respondió Rosa hasta en dos ocasiones, cuando tuvo que responder en los Juzgados por este tema. “¿Por qué la bodega no se hizo en el lugar donde se aportó la ficha catastral?”, le preguntó el fiscal Ignacio Stampa. “Debe ser un error, pero yo no soy el Catastro”, reiteró Juan Francisco Rosa. Según él, “los técnicos”, cuya identidad no concretó, “se encargaron de la documentación catastral”. “En mi anterior declaración ya dije que sería un error si se aportó la de otro lugar”, agregó. Además, aseguró que “no recuerda” por qué no se hizo realmente la bodega en esa finca.

Respecto a los certificados de obra firmados por Miguel Ángel Armas, Rosa afirmó que “desconoce” si en ellos se identifica el emplazamiento de la bodega y dijo que “no sabía” si “eso que se hizo para la escritura” en la Notaría “era fraudulento”. Según su declaración, le pidió a Armas que firmara los certificados pero “no se ocupó” él, “sino las chicas que trabajaban allí” (en Galerías Rosa).

Por su parte, el arquitecto declaró que “de la ficha catastral no se encargó él”, sino Juan Francisco Rosa. “¿Pensó que le utilizaron, que le engañaron?”. “No”, respondió Armas. “No veo motivo para el engaño en eso (en que se hayan “confundido” en la referencia catastral de la finca). En el proyecto está donde está”.

Una visión muy distinta a la que mantienen la juez y el fiscal, que en la vista en la que se solicitó el cierre de la bodega afirmó que “la realidad supera la ficción” en Stratvs, “en el sentido de que es un permanente engaño durante los últimos 15 años”. El cierre, ordenado hace ya más de un año, fue avalado por la Audiencia Provincial, que recordó a la propiedad que el posible “perjuicio económico no se causa con la medida cautelar (de cierre), sino con las irregularidades que se vienen constatando y están siendo objeto de un proceso penal”. 

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