Indignación entre el pasaje de un Binter que tuvo que volver a Gran Canaria por una avería en el tren de aterrizaje

Una pasajera critica la "poca información" y las "malas contestaciones" dadas por los trabajadores de la compañía en la terminal del aeropuerto grancanario

Avión de Binter en el aeropuerto de Lanzarote
Avión de Binter en el aeropuerto de Lanzarote

El vuelo NT538 de la compañía Binter unía Gran Canaria con Lanzarote a las 22:00 del pasado sábado, pero una avería en el tren de aterrizaje, que impedía retraer las ruedas, hizo que pocos minutos después de despegar tuviese que regresar a la isla. A partir de ahí, empezó una odisea de muchas horas para los pasajeros, a lo que se unió la “poca información” y las “malas contestaciones” por parte del personal de la aerolínea. 

“Cuando regresamos a Gran Canaria nos metieron en una guagua, y tras estar unos quince minutos en el interior, sin ningún tipo de información, nos llevaron delante de otro avión de Binter”, explica una de las pasajeras a La Voz. Pese a la ausencia de explicaciones, los pasajeros pensaron que, al verse a punto de entrar a otro avión, podrían llegar a Lanzarote solo con un poco de retraso, pero la realidad fue muy diferente.

“También sin explicación, nos llevaron a la terminal de nuevo. Ahí nos dijeron que el vuelo estaba cancelado”, prosigue explicando la pasajera, que además añade que el personal de la compañía les dijo que intentarían “colocarlos en los vuelos del domingo”, siempre y cuando “hubiera plaza”. 

“Todo este proceso fue con una gran lentitud y con muy malas contestaciones”, critica la pasajera, que asegura que gracias “a la presión de los pasajeros”, lograron que Binter les pusiera un avión a las 08:00 del domingo. 

Cuando ya pasaba la medianoche, Binter les aseguró que llamarían a taxis que les llevarían al hotel a todos los pasajeros. “Fueron llegando a cuentagotas, tardaron muchísimo y llegamos al hotel a las 02:00, para levantarnos a las 06:15 y volver al aeropuerto”

“Tanto tiempo de espera y no nos dieron ni un vaso de agua”, reclama la afectada, que critica duramente la “desorganización” de la compañía canaria. “Todavía no se sabe por qué no salimos a Lanzarote el sábado”, concluye.  

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