El centro hospitalario ha adquirido, además, una técnica de rehabilitación mediante hidroterapia que permite tratar lesiones musculares y articulares

Un nuevo tratamiento con ondas de choque se aplica a 400 pacientes en el Hospital General

El Servicio de Rehabilitación del Hospital General de Lanzarote dispone de un generador de ondas de choque desde hace dos años. La aplicación de esta terapia la realizan cuatro médicos ...

Un nuevo tratamiento con ondas de choque se aplica a 400 pacientes en el Hospital General
Un nuevo tratamiento con ondas de choque se aplica a 400 pacientes en el Hospital General

El Servicio de Rehabilitación del Hospital General de Lanzarote dispone de un generador de ondas de choque desde hace dos años. La aplicación de esta terapia la realizan cuatro médicos especializados en técnicas de rehabilitación y los pacientes son seleccionados y agrupados por patologías.

Las patologías más frecuentemente tratadas son las entesopatías (epicondilitis o codo del tenista, epitrocleitis o codo del golfista, tendinitis rotuliana, fascitis plantar secundaria a espolones, tendinopatía del manguito rotador, tendinitis aquíle) y las calcificaciones pariarticulares, sobre todo las de hombro. La técnica requiere incidir en el punto de mayor dolor de la región a tratar.

Desde hace tiempo, las ondas de choque de alta energía, se emplean en el tratamiento de la litiasis renal, conocida como litotricia, para romper los cálculos de riñón y, desde hace unos cinco años, los de media y baja energía, se emplean en el mundo de las lesiones músculo esqueléticas.

Hidroterapia

El servicio de Rehabilitación del Hospital General de Lanzarote cuenta además, desde hace unos meses, con un tanque de Hübbard, que es una herramienta terapéutica que se encuadra dentro de las técnicas de hidroterapia. Viene a ser como un "jacuzzi" con forma de mariposa en el que se introduce al paciente para que, con el efecto del agua, se elimine la acción de la fuerza de la gravedad. Esto permite que los segmentos articulares que se trabajan sean menos dolorosos a la hora de movilizarlos.

Otro efecto es el facilitar la potenciación muscular al realizar una resistencia al movimiento. Además aporta grandes beneficios psicológicos al paciente y se utiliza también, tanto en adulto como en niños, en el tratamiento de la espasticidad, ya que la inmersión en agua templada disminuye el aumento del tono muscular de las zonas afectadas.

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