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Samuel Núñez (sociólogo): "La política migratoria está detrás de lo de Ceuta, de La Restinga y Lampedusa"

El sociólogo lanzaroteño e investigador sobre Migraciones en la ruta canaria señala que "lo único que diferencia a una persona que vive al otro lado de la frontera es un pasaporte que, por fruto del azar, te permite moverte por el mundo"

El sociólogo Samuel Núñez durante una entrevista con La Voz. Foto: Andrea Domínguez.
El sociólogo Samuel Núñez durante una entrevista con La Voz. Foto: Andrea Domínguez.

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Hasta 122 personas arriesgaron su vida a comienzos de julio al navegar por el Atlántico sobre una neumática que fue rescatada por Salvamento Marítimo a 20 kilómetros de Lanzarote. Se trataba de la primera embarcación precaria de este tipo que arribaba a la isla con tantas personas a bordo. Unas semanas antes también había llegado hasta este rincón del Atlántico otra lancha con 80 personas hacinadas en su interior. El colectivo Caminando Fronteras ya alertó hace unos meses: la ruta migratoria hacia Canarias es cada vez más peligrosa.

Durante los meses de mayor afluencia de llegadas de personas migrantes a Canarias, en noviembre de 2020, arribaron al archipiélago más de 1.400 personas en un solo día. La imagen de la frontera española de Ceuta, a la que llegaron a nado 72.000 personas desde Marruecos el jueves 30 de julio (según los últimos datos del Ministerio del Interior) ha supuesto una crisis sin precedentes en las fronteras españolas. También ha sido utilizada por la ultraderecha para alentar el odio. 

Ambas realidades tienen un contexto mucho más amplio en común. Detrás de las personas que se lanzan al mar, ya sea a nado, en neumática o cayuco, existen numerosas causas que les empujan a buscar una nueva vida en el continente europeo y esperar la oportunidad de poder cruzar. Algunos, procedentes de países del interior africano como Guinea Conakry, Burkina Fasso o Mali (o del interior de países con costa) nunca antes han visto el mar.

Una embarcación llega por sus propios medios a Los Cocoteros. Fotos: Juan Mateos.
Una embarcación llega por sus propios medios a Los Cocoteros. Fotos: Juan Mateos.

 

Europa y los millones de euros que paga a Marruecos, Senegal y Mauritania

El sociólogo e investigador de la ruta migratoria hacia Canarias Samuel Núñez relata que la llegada de personas migrantes de forma irregular desde el continente africano a Canarias no puede explicarse sin la política europea de externalización de fronteras.

"La política es todo y la política de migración en este caso es la que está detrás de lo de Ceuta, de lo de Arguineguín, de lo de La Restinga, de las Lampedusas", expone.  

La Unión Europea ha decidido recrudecer los accesos a sus fronteras y lleva años pagando a terceros países para que se encargue de frenar los flujos de personas extranjeras procedentes del continente africano o de Oriente Medio. Países como Marruecos, Senegal, Mauritania o Libia reciben cantidades millonarias para frenar los flujos migratorios. En Mauritania, por ejemplo, se han creado prisiones para personas migrantes y en Libia se interceptan a quienes tratan de llegar a Europa y los devuelven a centros de detención donde sufren torturas y violencia sexual, según Amnistía Internacional.

"Cuando tú monetizas la frontera, lo que pasa es que ese Estado tiene la capacidad de que en algún momento, si ese precio le parece que no es suficiente, te pueden chantajear a través de personas que, al final, hemos visto las imágenes que son personas vulnerables", explica Núñez. 

Un informe de Human Rights Watch publicado el pasado agosto alertó de que las persecusiones raciales, las palizas y los arrestos que padecían las personas extranjeras en Mauritania se estaban financiando con dinero europeo. Esta realidad empeora con el Pacto Europeo de Migración y Asilo que entró en vigor este junio y que, entre otras medidas, permite obtener los datos biométricos de personas de más de catorce años. 

Frente a esto, el experto en Migraciones señala que "es una pena que en Europa tengan esa poca altura de mirada" y apuesta por "una política de visados mucho más sencilla".

 

Las redes, un campo sin puertas para el odio

Ante una realidad con muchas aristas, la simplificación de los discursos empujada por el odio de la ultraderecha hace que en redes sociales los mensajes racistas y xenófobos campen a sus anchas. "Tiene más éxito el brochetazo y la simplificación de la realidad", señala Núñez, que acaba de terminar su tesis sobre menores migrantes y la ruta Atlántica en la Universidad de Lille en Francia. 

Esta simplificación obvia la realidad de que el continente africano está compuesto por 54 países y un Estado (el Sáhara Occidental), donde las razones que empujan a las personas a abandonar su casa no siempre son las mismas. Desde países en guerra, a otros militarizados gobernados por las milicias, Estados donde se reprimen los derechos del personas del colectivo LGTBI o donde se dan violaciones reiteradas de los derechos de las mujeres. También otros donde prácticamente no existen las posibilidades de progresar de la población. 

El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) recoge que desde el uno de enero de 2025 se han detectado más de 1,1 millón de mensajes racistas en las principales redes sociales. La mayor parte de ellos dirigidos a personas del norte de África y a musulmanas. 

No hay una única razón detrás de la llegada de personas a través de vías irregulares a Europa, pero sí una buena cantidad de hilos que desilvanar. En las imágenes de Ceuta pudieron verse "muchos niños, muchos jóvenes marroquíes sin perspectivas de futuro, que se movilizaron hace unos meses y donde se reprimieron todas sus protestas", resalta el sociólogo. Sin embargo, las organizaciones internacionales también han detectado a menores procedentes de la Franja de Gaza, así como a jóvenes de Sudán, Somalia, Eritrea o Nigeria. 

En las llegadas de verano a Canarias, cuando el Consorcio de Emergencias y Seguridad ha comenzado a desglosar las nacionalidades de los extranjeros rescatados en pateras, confluyen personas de decenas de países, como Congo, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mali e incluso Islas Comores, también de Senegal, Mauritania o Marruecos.

"Lo entiendo, la gente llega cansada de trabajar de ocho horas al día y lo último que tú quieres es profundizar en las llamas", señala Núñez, que utiliza una analogía en la que expone que no pueden explicarse los incendios que azotan la península sin hablar de las consecuencias del cambio climático, ni de inmigración sin hablar de la política europea de externalización de fronteras.

"No estamos hablando de que sean crisis de personas que se mueven, sino que son personas que se mueven por unas condiciones estructurales que les empujan a migrar", añade Núñez. En este sentido, indica que la externalización de fronteras hace que las personas que migran traten de salir desde sitios cada vez más lejanos y peligrosos para evitar los controles fronterizos.

"Lo único que diferencia a una persona que vive al otro lado de la frontera es un pasaporte que, por fruto del azar, te permite moverte por el mundo", concluye Núñez. Al tiempo en que se pregunta: "¿No puede ser consciente uno de los privilegios que tiene y, en base a eso, hacer un análisis más profundo?". 

El sociólogo Samuel Núñez durante una entrevista con La Voz. Foto: Andrea Domínguez.
El sociólogo Samuel Núñez durante una entrevista con La Voz. Foto: Andrea Domínguez.

 

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