Una lancha neumática salió a mediados de septiembre de la ciudad marroquí de Tan Tan con 82 personas a bordo. Sin embargo no todos llegaron a su destino. 79 supervivientes fueron rescatados de madrugada por dos barcos de Salvamento Marítimo y trasladados a Lanzarote. Tres de estas personas no sobrevivieron a la travesía y una tuvo que ser derivada de urgencia en helicóptero a Gran Canaria.
En lo que va de año las llegadas por vías irregulares a Canarias han descendido un 55,1%, según los datos del Ministerio del Interior. Pese a esta caída, la ruta migratoria hacia el archipiélago sigue siendo la más mortífera de Europa y una de las más peligrosas del mundo. De cada cien personas que llegan, veintiuna muere.
El camino, que para muchas personas no comienza al subirse en la embarcación precaria, es más peligroso aún para las mujeres, más expuestas a formas específicas de violencia y explotación que sus compañeros varones. De hecho, en el trayecto de aquella misma embarcación una mujer guineana denunció haber sido víctima de una violación grupal, un delito que podría quedarse sin juzgar por la falta de competencia de los tribunales españoles al haberse producido en aguas internacionales.
"Cuando faltan alternativas viables, el peligro deja de funcionar como elemento disuasorio", resalta un informe encargado por el Gobierno de Canarias y elaborado por el Instituto Español de Análisis Migratorio (EIAM). El texto advierte de que, pese a la contención de llegadas mostrada por los datos, no han desaparecido las causas estructurales y sociales que empujan a las personas a migrar. La ruta se ha contenido, pero no se ha desactivado.
"El joven que se marcha no lleva solo su propio proyecto, también lleva la inversión y las expectativas de un grupo familiar", explica la investigación. De este modo, una persona migrante se convierte en "portador de esperanza" de toda una familia y carga con la responsabilidad de alcanzar el éxito por su comunidad.
En un contexto en el que se instrumentaliza la inmigración irregular como arma política, el documento invita a "superar la lectura eurocéntrica" y refleja que la mayor parte de los desplazamientos en África Occidental y en la zona del Sahel se producen dentro del propio continente africano. "Si Europa solo presta atención a lo que llega a sus fronteras, corre el riesgo de comprender mal las dinámicas profundas", continúa el documento.
Las conclusiones de esta investigación parten de las ideas intercambiadas de representantes institucionales canarios, fuerzas de seguridad, organizaciones internacionales y diferentes actores implicados en la ruta migratoria hacia el archipiélago.
Empujados a la clandestinidad
Ante esta realidad, el archivo advierte de que los esfuerzos económicos y policiales para frenar las salidas de embarcaciones desde Marruecos, Senegal y Mauritania hacia España generan "un riesgo mayor" para las personas que buscan empezar una nueva vida en Europa. En el caso de Senegal, España tiene desplegado desde hace años un operativo con la Policía Nacional y la Guardia Civil junto con las fuerzas policiales del país para reducir las salidas irregulares. En 2025, Interior cifró en 126 las embarcaciones interceptadas en las fronteras senegalesas.
El informe expone que la actual disminución de llegadas puede tener más relación con el "esfuerzo" de los países de tránsito para frenar las salidas (con más controles en sus fronteras), con una espera mayor en el limbo esperando el momento oportuno y con un desplazamiento de las personas a puntos cada vez más alejados para huir de estos controles.
"Aparecen trayectos más largos, con travesías más arriesgadas y una mayor dependencia de los intermediarios", señala el texto. Esta externalización de fronteras conlleva una creciente criminalización en los países de origen y tránsito de las personas que tratan de migrar y hace que los movimientos sean cada vez "más clandestinos, menos visibles y más peligrosos" y las personas se desplacen a vías más y más arriesgadas.
Frente a una política de fronteras que busca controlar las salidas, el documento expone una "profesionalización" de las estructuras criminales que organizan los viajes irregulares, con pagos "por etapas", grupos de WhatsApp cerrados y transbordos entre embarcaciones.
Además, refleja que los principales puntos de salida se dan desde Marruecos y Argelia, mientras continúan creciendo corredores como los que unen un país en conflicto como Mali, con Mauritania y Senegal y a los que se suma la reciente creación de la ruta hacia Gambia, Guinea y Guinea-Bisáu, más alejada del archipiélago y, por tanto, aún más peligrosa.
El documento diferencia además las realidades de diferentes países. Por ejemplo, de Mali, uno de los principales países emisores de personas refugiadas en España, señala como factores que llevan a migrar el deterioro de la seguridad agravado por los conflictos, el aumento de los desplazamientos internos, la pérdida de medios para subsistir, la dificultad para retornar o la presión social. En este caso habla de "dos incertidumbres": "Quedarse sin perspectivas o partir a pesar del peligro".

Combatir las redes criminales y abrir corredores seguros
En este sentido, la investigación pone el foco en la necesidad de atacar la rentabilidad de los grupos criminales, en lugar de emprender procedimientos judiciales contra "actores de bajo nivel" o las propias personas migrantes. También hace hincapié en que esta situación no es un desafío únicamente para Canarias, sino que es un asunto europeo y africano.
Para contrarrestar el riesgo humano que genera la migración irregular, la investigación aborda la importancia de ofrecer corredores humanitarios seguros para las personas que busquen migrar y reforzar a su vez la movilidad legal y circular. "Las vías legales no pueden ser meramente simbólicas", resalta el documento, que aboga por hacer más efectiva la política de visados, apostando por la movilidad circular y las oportunidades de formación profesional.
La migración como una decisión familiar y no individual
Al mismo tiempo en el que hace hincapié en las vías migratorias seguras, propone que la inversión en cooperación se replantee seguir persiguiendo la lógica de la contención y apoye a los gobiernos locales y a las economías en los territorios para que las familias y las diásporas puedan reintegrarse.
El documento resalta que en diferentes puntos de África Occidental migrar se convierte en una decisión "familiar y comunitaria". Los jóvenes que se embarcan en una patera, en muchas ocasiones reciben el apoyo económico de sus familias, que contraen deudas para costear el viaje. Al tiempo en que la investigación señala que las redes sociales también están jugando un papel esencial en las dinámicas migratorias al servir de altavoz de relatos de éxito y minimizar los riesgos de la travesía.
Mientras tanto, invita a repensar la terminología sobre los menores que viajan sin sus padres. El informe expone que muchos cuentan en realidad con familiares que les apoyan o con miembros de su comunidad, pero que a veces la vía para protegerlos ha sido sacarlos fuera del país.
Finalmente, resalta que territorios como Canarias, con más de treinta años de experiencia como destino migratorio, deben formar parte de las decisiones nacionales y europeas que marcan el devenir de la política migratoria.
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