La magia del vino: una ruta obligada en Lanzarote

Más de 20 bodegas mantienen viva una actividad que moldeó el paisaje de la isla, adaptando un terreno hostil para extraer caldos reconocidos hoy internacionalmente

LVL

Viñedos de La Geria para la producción del vino de Lanzarote
Viñedos de La Geria para la producción del vino de Lanzarote

No se ha conocido del todo Lanzarote sin haber atravesado sus paisajes salpicados de herraduras y hoyos, ni sin haber degustado uno de sus vinos. Los caldos lanzaroteños han alcanzado prestigio internacional, pero tras ellos hay una historia de esfuerzo y de adaptación a la naturaleza, en un terreno a priori hostil para la agricultura.

En un suelo árido, bañado por la lava de los volcanes y poco acostumbrado a la lluvia, se obró el milagro de los vinos de Lanzarote. Como aliados, los viticultores contaron con los vientos alisios, que condensan la humedad del océano sobre la porosa ceniza volcánica. Pero para conseguirlo, antes necesitaron una mezcla de ingenio y de trabajo duro.

La clave estuvo en esos hoyos que se excavaron, en forma de embudo, en la capa de la ceniza volcánica, hasta llegar cerca de la tierra vegetal. Algunos tienen más de dos metros de profundidad, y albergan entre una y tres vides, que se nutren del rocío que queda retenido sobre la ceniza y que se va filtrando a la tierra durante el día.

Alrededor de cada hoyo, se tuvieron que construir también muros de piedra en forma semicircular, para proteger las cepas del excesivo viento. Un trabajo titánico que no solo contribuyó al desarrollo agrícola de la isla, sino también a configurar uno de los paisajes que marcan la identidad de Lanzarote.

Malvasía volcánica, Listán Blanco, Moscatel, Diego, Burra Blanca, Breval, Pedro Ximénez, Listán Negra y Negramoll son las variedades de uva con las que se elaboran los vinos de Lanzarote.

La mayor parte de la cosecha se destina a la elaboración de vinos blancos, ya sean secos, semisecos, semidulces, dulce, vinos de licor, crianzas y espumosos, aunque también hay que destacar no sólo los rosados, sino también los tintos de gran calidad.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote tiene registradas más de una veintena de bodegas, y algunas de ellas están abiertas a la visita. Además, también es posible disfrutar en su interior de una cata de vinos, e incluso de una comida entre viñedos.

La vendimia más temprana desde que se tienen registros alcanzará los 1.900.000 kilos
Detalle de una plantación de uva. Foto: Consejo Regulador de Lanzarote.

La zona más emblemática se ubica en La Geria, aunque no es la única. En total, Lanzarote alberga unas 2.000 hectáreas cultivadas, cada una con su propio encanto.

La Geria: Zona de viñedos situada entre los municipios de Yaiza y Tías. En La Geria se usa el sistema de hoyos, debido al espesor de la capa de lapilli o rofe, también llamado picón, que en algunas zonas llega incluso a los 3 metros de altura. Esto hace que la densidad de plantación sea menor que en el resto de la isla.

Masdache: Zona situada entre los municipios de Tías y San Bartolomé. El sistema de cultivo es principalmente el de hoyos, aunque la capa de picón es de un espesor menor que en la zona de La Geria.

Tinajo: Zona de viñedo donde el sistema de cultivo es el de zanjas perimetrales.

Ye-Lajares: Zona situada en el municipio de Haría, aunque por las características del suelo es de baja producción.

 

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