Vender entradas al Timanfaya a 6 euros es despreciar a la isla y a la memoria de Manrique

Alberto Acosta, presentador de La Destiladera en Radio Lanzarote

Alberto Acosta

Periodista y consultor de comunicación

13 de diciembre de 2023 (09:40 CET)
Actualizado el 13 de diciembre de 2023 (10:30 CET)
Montañas del Fuego
Montañas del Fuego

Los Centros de Arte Cultura y Turismo de Lanzarote van a aprobar una subida de tarifas en sus entradas. Se van a tomar tres decisiones: acabar con los bonos, subir el precio de la entrada y mantener la tarifa al residente de Lanzarote y de Canarias. La idea es que el Lanzaroteño disfrute de su isla, y que el turista pague el valor real de una oferta cultural, artística y de naturaleza inigualable en el mundo.

Como lanzaroteño enamorado de mi tierra, como periodista que siempre ha defendido el legado de César, creo que vender una entrada al Timanfaya a 6 euros es un insulto a la memoria de Manrique y un desprecio a nuestra isla que, además, supone despreciar el valor de Lanzarote como marca, y el legado de Manrique como artista.

Para hacernos una idea de cómo hemos permitido que se deprecien nuestros Centros voy a poner como ejemplo a nuestro buque insignia: el Timanfaya.

Actualmente la entrada al parque vale 12 euros. Si la visita la organiza una agencia de viajes, se lleva un 25% de comisión dejando la entrada a 9 euros. Desde luego un negocio redondo para  todos menos para el pueblo de Lanzarote, que es el propietario final de la empresa pública.

Más grave aún es el bono. Si un turista compra un bono de los Centros, el de mayor descuento deja el precio por centro visitado en algo menos de 6 euros. No es una broma de mal gusto, aunque lo parezca: entrar al Timanfaya le cuesta a un turista con un bono tan solo 6 euros. Es realmente ofensivo.

Para entender cómo se está malvendiendo el mayor espectáculo de nuestra isla veamos precios de otros sitios visitables en otros destinos. Una visita al museo del Real Madrid cuesta entre 25 y 37 euros; una entrada a la Alhambra de Granada cuesta 39,95 euros; una entrada a la Sagrada Familia en Barcelona cuesta 38 euros; una entrada al teleférico del Teide (sólo al teleférico), cuesta 22 euros…y así podríamos seguir con una lista infinita.

Pero por si fuera poco, una entrada al cine en Lanzarote cuesta 6 euros y un combinado de ron con coca cola en un bar está entre 6 y 9 euros. Hablando en plata, a una agencia de viajes una entrada al Timanfaya le cuesta lo que vale beberse un “cubata”, y a un turista con bono le sale más caro el cine que visitar el Timanfaya. ¿Alguien cree que esto no es una vergüenza absoluta y que se está malvendiendo Lanzarote?

Me duele, y por momentos me indigna, la falsa e interesada polémica sobre los precios de los Centros, pues no resiste la más mínima comparación con lo que sucede en nuestro entorno.

Cuando un visitante entra en el Timanfaya está accediendo a un paraje natural único. Está disfrutando de una obra espacial de Manrique. Se ve sorprendido por la presencia viva del volcán en forma de nube de vapor ardiente y recorre una paisaje lunar a través una ruta inigualable, la de los volcanes.

Esa experiencia única realmente no tiene precio. Por eso resulta no solo comprensible, sino imprescindible, la subida hasta los 20 euros de la entrada a Timanfaya y, estoy convencido, que mirándolo en perspectiva hay margen de subida seguro.

 

Costes operativos y el valor de nuestro legado

Pero además, los Centros son una empresa, a la que le han subido los costes, como el del combustible, la materia prima, los costes salariales, etcétera. Subir los precios es una obligación como gestor y como empresa.

Este primer artículo quiero cerrarlo pensando en la gran isla que tenemos, que enamora a nuestros visitantes como pocos lugares en el planeta. Los Centros no sólo son centros de visitantes, desde ellos se entiende nuestra naturaleza y nuestra historia, como se entienden nuestra arquitectura y el arte de nuestro universal Manrique.

Por eso, al igual que defiendo sin duda alguna la subida del precio de la entrada a Timanfaya, considero irrenunciable que la entrada al residente siga a un precio de 2 euros. Son nuestros Centros, son nuestro tesoro, herencia de Manrique, y deben estar al alcance de los residentes, y que el turista pague lo que valen.

Una de las maneras de revalorizar un producto es el precio, si regalamos los Centros, despreciamos la isla y a Manrique. Desde ese punto de vista, no me queda otra que comprender y apoyar al responsable de la subida, por mucho que lo presionen.

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