"El principio del fin"

Diego Ruiz

Antes de que en estos días se empiecen a colmar las redes sociales de fotos y vídeos idílicos, me gustaría cerrar el año con una breve mención a lo importante y simultáneamente insólito de este dos mil veinte: la vacuna.

En primer término, antes de entrar a comentar los detalles de este día tan especial para la población española- en general- y para el pueblo canario- en particular, es de obligada mención dar el pésame a todas las personas que hayan perdido familiares por esta situación tan drástica que nos ha tocado vivir.

En lo que se refiere a la vacunación, hemos visto como una Europa consolidada, madura y preocupada por los intereses de sus integrantes suscribía la compra de las dosis para que los países miembros recibieran la vacuna con las mayores garantías. Así, el Estado español ha desplegado todo aparato logístico para que las primeras dosis llegaran a todos y cada uno de sus rincones del mapa.

Ya está aquí, la vacuna producto del esfuerzo titánico de los investigadores para desarrollarla y poder suministrarla a las personas más expuestas y con mayor vulnerabilidad ante la COVID-19, a fin de conseguir la respuesta inmune que tanto deseábamos. Sin embargo, hay bastante escepticismo en la población en torno a la vacuna en relación con su efectividad y seguridad. No obstante, todo ello deriva en gran parte de la información errónea sobre las vacunas, y la aparición de un ingente “ruido” que se ha producido en los grupos antivacunas que ha explotado eficazmente en las redes sociales, creando confusión y alimentando temores entre los indecisos, lo que podría socavar y demoler el progreso para extender la inmunidad a todos los miembros de la sociedad, a pesar de la clara evidencia de la capacidad de las vacunas para salvar vidas, y controlar enfermedades.

No hay mejor manera de despedir el año que con el día de hoy, 27 de diciembre de 2020, llegan a nuestras residencias de mayores, y hospitales las primeras dosis de la vacuna para combatir la COVID-19. A pesar de todos los desafíos logísticos que planteaba la vacuna, ya están aquí y hemos podido comprobar como comienzan a hacer su trabajo.

La recibimos con una gran ilusión, con esperanza. Emociones que se apreciaban en las miradas y en los gestos de socarronería de alguna de las siete mujeres residentes en centros de mayores de cada una de las islas de entre 67 y 95 años. Con la actitud de que vamos por la senda adecuada. Creyendo que la vida puede ser mejor que la hemos tenido a lo largo de los últimos meses, y con la vacuna será todo un hecho. Este domingo es el mejor de todos cuantos hemos tenido en este dos mil veinte.

A propósito recuerdo una frase del que fue presidente de la República de Uruguay, José Mujica, en una entrevista en la que sentenciaba “El ser humano es tremendamente fuerte, es capaz de soportar situaciones muy duras”. Ciertamente lo hemos presenciado en aquellos profesionales sanitarios y todos aquellos ajenos al sector que han trabajado en primera línea de batalla contribuyendo a la lucha contra el coronavirus. Por ello, GRACIAS.

En suma, no debemos perder la perspectiva, la pandemia no ha terminado, por lo que debemos seguir cumpliendo con las medidas de prevención y protección ante este virus tan fulminante como inexplicable y obedeciendo con las recomendaciones que desde los expertos nos encomiendan. Aún quedan meses de sufrimiento- no lo digo, sino los expertos- pero con la vacuna, sin lugar a dudas, será mucho más soportable.

Les deseo la mejor de las sentadas y un próspero 2021, lleno de mucha salud e ilusión. 

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