La semana pasada pude asistir a la conversación “Disputar el presente para ganar el futuro” entre Gabriel Rufián, Emilio Delgado y Sara Santaolalla en el teatro Galileo Galilei de Madrid. Una conversación que precedió al acto organizado por IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar, que llevaba como título “Un paso al frente” y que tuvo lugar el mismo sábado en el cual Iniciativa del Pueblo Andaluz organizaba un encuentro en Málaga para hablar de modelo de Estado y las izquierdas plurinacionales, el cual asistí y participé.
De estos encuentros extraigo algunas líneas de trabajo que me parecen oportunas desarrollar de cara a construir una unidad de acción política y electoral en Canarias entre todas las izquierdas de obediencia canaria y confederales para las próximas elecciones generales.
En primer lugar, hay que dejar meridianamente claro que lo que se nos viene no es un gobierno conservador al uso. No es el típico turnismo entre el PSOE y PP que, con sus más y sus menos, fue normalizado por la sociedad como expresión de estabilidad democrática. Viene un gobierno ultraconservador, identitariamente españolista, centralista y neofascista. Un gobierno del PP y VOX que se mirará en el espejo del peor Milei y del peor Trump. Y no nos engañemos con aquello de que “en el gobierno se moderarán”, puesto que si una cosa caracteriza a los nuevos neofascistas es precisamente cumplir con lo que dicen. Ya lo estamos viendo en EE.UU. con la policía paramilitar del ICE que secuestra a niños y mata a personas desarmadas; o en Argentina aboliendo los derechos laborales.
Soy consciente de que por sí mismo “parar” o “frenar” a este posible gobierno no puede ser la única oferta que las izquierdas ofrezcan a los ciudadanos, pero sin duda es uno de los principales motivos sobre los cuales debemos pavimentar la unidad, el programa y el método electoral. Si no somos conscientes de que vivimos en un momento histórico que necesita de nuevos consensos, no vamos a poder defender a la mayoría social de aquellos que vienen con motosierra, odio, precariedad y centralismo.
Sobre el método habló Gabriel Rufián. Se ha interpretado de forma interesada que este se basa en que se presente en cada provincia sólo el partido de izquierda que haya obtenido más votos en las elecciones generales de 2023, obligando al resto a no participar. Sinceramente, no lo entendí así y posteriormente el propio Rufián lo explicó. Se trataría de buscar el método que mejor convenga a los actores políticos que operan en cada circunscripción electoral, teniendo en cuenta que hay 50 circunscripciones y dos ciudades autónomas con casuísticas diferentes y singulares.
Por ejemplo, en Canarias tenemos dos circunscripciones electorales, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, donde se reparten 8 y 7 escaños respectivamente. El método por el cual apuesta Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc) es el siguiente: mirada canaria, es decir, programa de mínimos con los principales asuntos que debemos defender en Madrid priorizando en la defensa de nuestra identidad y autogobierno; marca canaria, un paraguas electoral de estricta obediencia canaria; y todas y todos dentro. Consideramos que no tiene ningún sentido ir separados con las marcas electorales de cada organización si queremos, precisamente, ganar cada voto y cada escaño.
En julio de 2023 en la circunscripción de Las Palmas entre Sumar y NC-bc se obtuvieron más de 95.000 votos, de los cuales sólo tuvo representación la candidatura confederal. Estamos convencidos, pues, que la unidad de acción política y electoral entre todas las fuerzas de izquierda junto a más actores de la sociedad civil organizada revalidaría, holgadamente, el escaño. Del mismo modo, en Santa Cruz de Tenerife se obtuvo unos 57.000 votos que dejó sin representación a este espacio político. No obstante, creemos que, en un escenario de fragmentación en el bloque de la derecha entre PP, VOX, CC y SALF, y con una ultraderecha en el 20%, dejaría un escaño muy disputado entre la izquierda canaria y la derecha canaria de CC.
Y esto nos lleva precisamente a la singularidad canaria. En nuestra tierra la izquierda tiene un doble objetivo: contribuir a restarle fuerzas a la derecha y ultraderecha española; y disputarle a la derecha canaria de CC-Primero Canarias su falsa atribución de “voz canaria y nacionalista”. Primero, porque es falso que sean la voz del pueblo canario. Son, en el mejor de los casos, los representantes de una minoría pudiente, rica, que busca en algunos actores políticos el mecanismo para mejorar su cuenta de resultados. Segundo, porque no les quepa duda de que levantarán la mano para apoyar a un gobierno del PP y VOX. Ya lo hicieron en 2023 cuando CC apoyó la investidura fallida de Feijoó a sabiendas de que la única posibilidad de este para ser presidente era gobernar con Santiago Abascal de vicepresidente; además de incorporar a la ultraderecha en las instituciones públicas canarias en Teguise, Arona, Granadilla de Abona y Telde. Todo un ejemplo de nacionalismo canario.
Quiero terminar destacando un aspecto que me parece clave, la ilusión. Desde hace algún tiempo la ciudadanía sólo escucha de la izquierda división y falta de horizonte. Si algo quedó constatado la semana pasada es que existe un amplio sector social que tiene ganas de izquierda de obediencia territorial. Tiene ganas de volver a estar al lado de proyectos y personas que tiendan puentes, que sean propositivas y dejen las mochilas del pasado en la puerta. Que defiendan la identidad de sus pueblos y avancen en la capacidad de autogobierno. Tiene ganas de ganarle al PP y a VOX.
Volvamos a ilusionar a nuestra gente. Digámosles que no podemos resignarnos a sufrir lo que ya están sufriendo la mayoría social de EE.UU., Argentina, Hungría o Italia. Canarias puede contribuir a la construcción de un bloque histórico que sea la herramienta para mejorar nuestra tierra y parar al fascismo.
Mirada canaria, marca canaria y todas y todos dentro.








