Historias

Ginés Díaz Pallarés

El otro día escribí que el PSOE pasaba del medio ambiente, y mucho. Que, por eso, se lo había dejado a Podemos. Ahora, los socialistas han caído en la cuenta de que hay algo que le interesa mucho del medio ambiente, el ambiente. Así que, invirtiendo, que siempre es lo que se dice que necesita esta isla: invierten los términos, y le pasan a Ariagona la gestión del ambiente en el medio. De paso, una muy inteligente medida de “algunx” para irla devaluando. A este ritmo la publicidad será: ¡Venga a Lanzarote, la reserva de la biosfera con más ambientazo en su medio!,. Algo clarificamos el asunto, hasta ahora no teníamos ni idea qué tipo de gestión querían hacer con el medio.

Ahora ya sabemos que es darle ambiente. La diferencia con César y con tantos que participaron de aquellas otras formas de vivir y sentir la isla, es que él usaba espacios concretos, algunos muy deteriorados, y otras tantas cosas que necesitarían casi un libro. Pero en modo coloquial, la diferencia entre un jardinero artista creativo y sensible con el medio ambiente y la cultura “escrita” sobre ese medio y la de brutos infantiles que solo piensan en bisnear en ella. De forma urgente torpe. En cuanto al asunto de quién tiene más derechos, si la naturaleza o los humanos, pues me parece una absoluta majadería mental. Me es imposible imaginar nada humano que no sea naturaleza. La única opción es la religiosa, es decir que un tal Dios creó el mundo (la naturaleza) y luego integró otra cosa distinta en ella (los humanos).  Cosa que hasta muchísimos ateos tienen interiorizada.

Una vez estaba discutiendo en Órzola con antiguos cazadores de pardelas (cuando eso era una actividad legal y hasta necesaria, ya saben, las proteínas y esas cosas. Y la pobreza). Yo les hablaba del derecho de las pardelas a vivir, más aún cuando ya no era necesario su consumo más allá del placer de mantener un sabor tradicional. Y lo de matar. Ellos no aflojaban un punto y defendían su derecho a comerlas. En un momento que me agobié, me puse nervioso y solté:” Es que a mí me gusta verlas volar”. Y ¡ale, ale! todo cambió. Me miraron con la mayor seriedad y respeto posible, y de alguna manera, satisfechos de haberme llevado hasta el fondo del copo, y al unísono, dijeron: ¡Ahhhh, si es que a ti te gusta verlas volar, eso es otra cosa!

Siguiendo ese hilo, y así fue, es y será por tiempo, no se discute el derecho a hacer un rally o si este molesta a las hubaras y deteriora el territorio. Se discute el derecho de hacer el rally y el placer de su afición, contra el derecho de las personas “aficionadas” a una naturaleza, digamos a su ritmo. Las hubaras no tienen nada que decir en este asunto, ni las roderas en el jable, el tiempo todo eso se lo tragará, incluido a nosotros y nuestros artilugios, incluidas las hubaras. Lo transmutará, mejor dicho. 

De la misma manera que el coche no tendría nada que decir si alguien le pasara una tacha haciendo un rayón en su flamante pintura, o estampara una etiqueta de publicidad diferente a la que le patrocina la vaina. O si alguien machacara el parabrisas con una pedrada. No importa si al coche eso le chinga o no. Lo que es seguro, es que el dueño dejaría muy atrás los cabreos de los ecologistas. Al fin y al cabo, por un rayoncito en su pulido y flamante auto. Un rayoncito, solo un rayoncito, y a ser posible dos en una hipotética competición por quién hace el rayón más recto y rápido de forma consciente, y puede haber hasta heridos graves. 

El coche, se lo crean o no, por más que les disguste a los creyentes, ateos o no, es naturaleza desde su primer hasta su último átomo. Igual que las mentes que lo imaginan, lo diseñan y lo construyen desde la primera rueda. Entonces deberíamos retomar el tema y volver a discutir qué hacemos con los espacios menos antropizados (que suena a un antro pisoteado) de la isla, y repartir con cabeza, tripas y corazón el asunto. Elegir entre: el más fuerte gana o colaborando ganamos todos. 

Les guste o no, ambas son reacciones naturales. Elegir entre estar y vivir en paz, o en tensión y bronca permanente, también son opciones naturales. ¡Ja! También es una opción natural pensar que somos algo separado de la naturaleza. 

Mire usted, no descendemos del mono, estamos descendiendo. Y, por lo que parece, cada unx percibimos que su camino es el correcto. Lo sensato, la verdad.

Hace unos días, navegando por Alegranza, me sorprendió una avioneta que a muy baja altura volaba pegada al risco de la Capilla, a metros de los anidamientos, que por allí hay, de guinchos, halcones y demás. Es probable que lleve tiempo haciéndolo a la zorra (desconectan los aparatos de seguimiento del radar). Allí no hay vigilancia alguna, y es probable que ese sea el motivo de la baja tasa de crías nuevas de guinchos en la isla.

Puedo imaginarme el placer del piloto volando de aquella manera en aquel lugar. Y puedo imaginarme el placer de muchos pilotos, si de eso se hiciera una competición. Y puedo imaginarme el placer de cientos de aficionados subidos en lo alto del cráter o flotando en catamaranes con su música y sus cervezas en un lugar tan espectacular, observando apasionadamente las piruetas de los pilotos en aquel acantilado monumental, pasando a metros, o a 1 metro, de los aficionados encaramados al volcán. Vibrando al rugir de los motores. Puedo imaginarme que eso se convertiría en un acontecimiento mundial, que grandes marcas patrocinarían y difundirían las imágenes por el mundo. Puedo dorar esta píldora hasta el infinito. Da para mucho.

Contra eso y en oposición a eso, ‘unos pájaros aislados que ni para comer sirven’. Dirán muchos.

Pero resulta que, para muchísima gente, saber sin ni siquiera ver, que están ahí, es fundamental para sus vidas. Y el día que por fin observan uno en libertad son momentos de éxtasis que se graban en su ser. Quien por primera vez ha navegado junto a una ballena de forma espontánea lo entenderá. También podría extenderme aquí hasta el infinito.

Además, en Lanzarote muchxs tenemos una cultura o ideología o manía, llámenle como quieran, en la que el paisaje, así sin más, singular, tranquilito, sereno, lento, conejero, es un motivo de felicidad. Como ver correr coches por ese paisaje para otros, ni más, ni menos.

He visto discusiones entre surferos y surferos con motos de aguas cuando tienen que compartir la misma ola. Y entre gente que se baña simplemente y surferos o windsurferos que entran en las zonas de baños. ¿me siguen?. 

Entonces esta discusión es irresoluble, por eso nos inventamos las categorías de suelo: Parques Nacionales, Reservas integrales, Parques Naturales, zonas rústicas de diferentes usos, zonas urbanas etc. estadios, circuitos, zonas de caza, etc.

Más mal que bien, en esas andábamos. Y las presiones hacia unas u otras, y sus usos del espacio, formaban parte de las diferentes posturas de partidos políticos. El  PSOE (como partido de gobierno) con todas sus aciertos, ambigüedades y negligencias parecía tener algunas diferencias con la derecha en cuanto a esto. (Obviamente es una apreciación mía). Visto su cambio radical de estrategia, convendría que aquellos que aún están por la conservación de espacios donde la vida se pueda dar sin mucha interferencia humana, pues den un paso al frente o serán derrotados de por vida y quizás para siempre, y sus vidas serán tan estériles e intranscendentes como la de un forofo del Madrid o el Barca al que le quitan el fútbol para siempre. La estrategia es sencilla, es como cantar un gol, solo consiste en: “Oiga, eso no se toca”. 

En los años venideros, ya veremos, pero ahora tal cual está la vaina, es un solo artículo, ‘eso no se toca’. No es no. ¿Les suena? Y en esta sociedad, qué se toca o no, se decide en los parlamentos y sus legislaciones. Y luego en la aplicación de esas leyes. O no aplicación. Ahí se decidió vía Plan Insular que el rally no se podía hacer, como algunos hoteles y como tantas cosas en las que cada uno de nosotros en pequeñas escalas participamos. Pero una cosa es un piropo y otra una violación. Tenemos escalas, no es lo mismo que te manguen un euro, 100 que 10.000. Por cierto eso se podía haber cambiado. Los planes no son inamovibles. Pero hay que cambiarlos. Y para eso hay que dar la cara cosa que les cuesta mucho a los que tienen mucha cara. (Un chiste de paradojas, disculpen). Decir que eso llevaba años haciéndose sin que se parara es muy ……… ¿conservador? Me suena muy suave. Por cierto, fueron los pájaros los que nos sugirieron volar y los guepardos formulas1, los osos tener cobijo y las abejas pueblos o ciudades, y las hormigas, jajaja, la OTAN. Las correrías y opulencias de hubaras y pavos reales en sus cortejos tal vez tengan algo que ver con la parafernalia de los rally.

No son los turistas los que están demandando el ambiente en el medio, es el fracaso del turismo masificado en la costa y sus derivados de sobrepoblación los que nos están llevando a crear más y más actividades. Ambientes en el medio natural para poder incluir más gente en el mercado laboral (dado el fracaso de lo prometido en la costa).

Y nuevos bisnes empresariales. Es el fracaso de los que ahora se colocan delante para indicarnos una vez más el nuevo camino.

Pero como lo estamos haciendo, vamos a terminar petando igual ese medio que el costero. Nos estamos vendiendo. Y por eso publicitamos con tanto esmero las nuevas actividades y ambientes en la naturaleza. Y, además, con las mismas mañas que nos llevaron a construir hoteles ilegales con dinero público para gozo de los empresarios favorecidos, los turistas de calidad (¡ja!) de dinero. Y los trabajadores que consiguieron colarse en el asunto. 

Y no creo que valga pensar que esa es la tendencia natural a nivel de turismo mundial. De pensarse así contradecirían la visión de Lanzarote como una singularidad.

En definitiva, lo único que pido es ¿Podrían dejar Alegranza, Montaña Clara y los Roques, Timanfaya, fuera de esa movida? Y otros espacios como la Graciosa, Tenegüime , Famara y sus Riscos y sus jables, Ajaches, etc. ¿Tratarlos mejor que a nosotros mismos? 

Hace años acompañé a Alegranza al presidente de la organización de ornitólogos de Italia la LIPU o algo así, eran muchísimos sus socios, alguien estaba intentando hacer uso turístico de esa posibilidad. Yo pensé que era bueno observar de qué iba la vaina y acepté acompañarlo; flipó con lo que allí vio volar, me preguntó sobre la gestión del islote y su vigilancia, etc., era por cierto muy superior a la de hoy en día. Aún no la tenía el Cabildo. Así todo, era un tipo honesto y pensó que sería una catástrofe hacer uso turístico ecológico de aquello en aquellas condiciones por más que los que vendrían fueran personas con conciencia medioambiental, (ojo a ese dato).

Así que cuando digo que el PSOE está pasando del medio ambiente, en realidad lo que digo es que está pasando del sentido que se le dio a la legislación medioambiental. De forma que ahora mismo están más por usar la Ley del Suelo que tanto criticaron al anterior gobierno, que un mínimo de fidelidad a lo que ellos legislaron en su momento, y a las milongas que nos cuentan.

Esto, así, lo digo con el mismo tono que nos llamamos la atención los colegas cuando nos pasamos. ‘No seas machango, que vas a echar a perder todo lo que sabemos que quieres’. Maomeno, dicho a sus afiliados y votantes, entre los cuales tantos amigxs, y algo más que conocidxs, tengo.

Creo que el error siempre ha estado en pensar que los que se hicieron ricos con el turismo-construcción son los que más saben de turismo. Y ni son más felices que tú, te lo aseguro. Ni saben más de nada que tú, también te lo aseguro. La única diferencia contigo es que cuando todo se acaba ellos tienen cómo y a dónde ir. Aunque como siempre, no sepan a qué. Y la falta de escrúpulos en cuanto a cómo hacer dinero o cómo manipular la información. 

Ahora parece, me cuentan que de esos están viniendo de otro país aquí a seguir con sus vainas millonarias, capitalizar a los ricos de aquí (paz de alta sociedad) que es otro nivel que el de la paz social, mientras atrás quedan sus paisanos descapitalizados. 

Al final, las sociedades son juegos de tensiones entre sus diferentes capas y formas de entender la vida. Tensiones entre las diferentes capas a los que la vida ha llevado a sus miembrxs. Y en los últimos tiempos, tensiones entre cómo se relacionan los hombres y mujeres, y ambos con eso que decimos que está ahí afuera, la naturaleza.

Estas dos últimas, auténticas revoluciones, que sin duda van a necesitar el esfuerzo del máximo de revolucionarixs. Porque además creo que de rebote podrían menguar mucho el poder de los abusadores. Fíjate ahora lo que cuesta en Lanzarote aceptar esto tan simple como custodiar espacios lo que ya hace tantísimos años se formuló con los Parques Nacionales.

No te cuento si entramos a hablar de los asuntos de fondo relacionados con el clima, la contaminación o la extinción masiva de especies. De esos que son más complejos de tratar, al PSOE sí que le gusta hablar, ya saben sostenibilidad y sostenibilidad y bla, bla, bla; donde saben que no van a tener o poder hacer nada. Pero mola. 

Hablo de la isla. Preciso.

La Historia, solo son historias que se cuentan del pasado. No es el pasado, solo historias que se cuentan.

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