Joyas del Norte: la magia de la Cueva de los Verdes y la panorámica única desde el Mirador del Río

El municipio elegido como hogar por Marrique acoge estas dos joyas imprescindibles

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National Geographic incluye fotografías del Risco de Famara y de la Cueva de los Verdes en su apartado de paisajes
National Geographic incluye fotografías del Risco de Famara y de la Cueva de los Verdes en su apartado de paisajes

El norte de la isla fue el entorno donde Manrique escogió vivir sus últimos años, en el remanso de paz del valle de las 1000 palmeras.

El municipio de Haría acoge tres de las obras espaciales que Manrique dejó para la posteridad: los Jameos del Agua, la Cueva de Los Verdes y el Mirador del Río, emblemas fundamentales de la historia moderna de Lanzarote. 

Este verano te proponemos adentrarte en las entrañas de Lanzarote visitando la Cueva de los Verdes. Una inmersión al interior de la isla, utilizada como escondite de la población frente a los ataques e invasiones de los piratas procedentes del norte de África durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XIX se convirtió en visita obligada para viajeros, eruditos y científicos europeos fascinados por esta singular formación volcánica que, paradójicamente, debe su nombre al apellido de una familia (los Verde) que guardaba su ganado en los alrededores. Adentrarse en la cueva es una experiencia única en la que el visitante descubre cómo es el subsuelo de la isla de los volcanes.

Tras el paseo por las entrañas de la isla, qué mayor contraste que ascender 400 metros de altitud para disfrutar de la vista panorámica más espectacular. El Mirador del Río es una antigua batería de artillería utilizada a finales del siglo XIX como fortín defensivo para evitar cualquier incursión al norte de la isla. Esta antigua batería de cañones fue remodelada como un singular enclave, camuflado en la roca con la maestría que sólo un genio como Manrique podría concebir, y que nos ofrece una panorámica espectacular de la isla de La Graciosa y de los islotes del archipiélago chinijo, como antesala del imponente Atlántico.

La visita al Mirador del Río nos permite tomar algo en su restaurante cafetería panorámica disfrutando de la clásica arquitectura manriqueña.