La reciente oleada de falsas amenazas de bomba registradas en vuelos comerciales con destino o tránsito en el espacio aéreo europeo ha comenzado a reflejarse en la operativa aeroportuaria de España y Canarias, generando ajustes en los tiempos de vuelo y alteraciones en las conexiones interinsulares y peninsulares.
Según las investigaciones preliminares de los cuerpos de seguridad, el origen de estas incidencias responde a envíos masivos de correos electrónicos dirigidos a torres de control y aeropuertos.
Aunque todas las inspecciones realizadas por los equipos de desactivación de explosivos en España y el resto del continente han confirmado que se trataba de falsas alarmas, el despliegue de los protocolos de seguridad obligatorios ha dejado un impacto directo en la navegación aérea.
La aplicación de estos protocolos de revisión e inspección de aeronaves ha generado demoras medias de unos 20 minutos en los vuelos afectados, así como desvíos puntuales a aeropuertos alternativos de la red.
En los últimos días se han contabilizado más de 35 aeronaves afectadas en el conjunto del espacio aéreo europeo, obligando a realizar inspecciones técnicas en tierra y a reasignar las franjas de despegue y aterrizaje programadas.
Entre las incidencias más próximas, el aviso recibido en un vuelo procedente de Mánchester con destino a Murcia, que obligó a activar el protocolo de emergencia y a desviar hacia el aeropuerto de Alicante una conexión de la compañía Binter operada desde Gran Canaria.
Este episodio se suma a los antecedentes registrados en el archipiélago a finales del mes pasado, cuando un vuelo con origen en Barcelona y destino Gran Canaria tuvo que ser aislado a su llegada para la revisión completa de la nave.
Lanzarote, una isla particularmete vulnerable a las crisis aéreas
Dentro del archipiélago, Lanzarote se sitúa como una de las islas operativamente más expuestas a este tipo de crisis europeas.
Esta mayor vulnerabilidad se debe a su intensa dependencia de conexiones directas de medio radio con el Reino Unido y el norte de Europa, los principales puntos donde se están emitiendo las alertas cibernéticas.
A diferencia de los aeropuertos capitalinos, que amortiguan mejor las incidencias gracias a un denso tráfico interinsular, el aeropuerto lanzaroteño depende directamente de la rotación de aeronaves que llegan desde el continente.
Esta exposición se agrava por el modelo operativo de las aerolíneas que conectan la isla, caracterizado por cadenas de rotación muy ajustadas donde un mismo avión realiza múltiples trayectos diarios, lo que se suma a la huelga indefinida de controladores que claman por más personal en el César Manrique.
Cuando una inspección de seguridad o un desvío retiene un aparato en un aeropuerto europeo, el retraso se traslada en efecto dominó a lo largo del día, siendo el vuelo de ida o vuelta a Lanzarote el que acaba absorbiendo la mayor demora o la eventual cancelación al final de la jornada.
Junto al trastorno para el pasaje y la reprogramación de escalas, los gestores aeroportuarios y las compañías deben hacer frente al sobrecoste logístico que suponen los ajustes de combustible y el tiempo adicional de rodaje en pista.
Mientras tanto, las autoridades de aviación civil y la red de Aena mantienen los controles reforzados en las terminales a la espera de que avancen las investigaciones internacionales sobre la procedencia de los correos electrónicos.
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