Otra curva explica por qué se ha disparado el número de casos diagnosticados en Canarias

Algunas preguntas, como por qué la segunda ola del coronavirus parece haber afectado mucho más al archipiélago o por qué ahora los casos son más leves, pueden encontrar respuesta en la evolución del número de pruebas que se realizan

Evolución del número de pruebas de coronavirus realizadas en Canarias desde el inicio de la pandemia
Evolución del número de pruebas de coronavirus realizadas en Canarias desde el inicio de la pandemia

Canarias realizaba poco más de 100 PCR por día en todo el archipiélago cuando se inició el confinamiento a mediados de marzo, y actualmente realiza más de 3.000 la mayoría de los días. Esa cifra, que ha supuesto multiplicar por 30 el número de pruebas que se realizan para detectar el coronavirus, esconde buena parte de la explicación a lo que está ocurriendo ahora en las islas, donde hasta principios de marzo se detectaban como mucho cinco o seis casos por día, y ahora se llegan a diagnosticar casi 400 en una sola jornada.

Por eso, los alarmantes datos de la propagación del Covid-19 en Canarias -y en particular en Lanzarote-, no necesariamente significan que esta segunda ola -al menos hasta ahora- haya afectado mucho más a las islas. De hecho, el estudio de seroprevalencia que se impulsó en toda España hace unos meses, realizando test aleatorios a modo de encuesta, concluía que el 2,3% de la población en Canarias habría pasado ya la enfermedad hasta el mes de junio. Y eso supone unas 50.000 personas, cuando hasta ese momento habían sido diagnosticadas poco más de 2.000, lo que significaría que el 96% no fueron detectadas en su momento.

Ahora, el total de casos acumulados desde febrero en el archipiélago se sitúa en 7.952, tras haberse triplicado la cifra solo en el mes de agosto. Pero pese a lo preocupante del número -sobre todo mientras sigan sin detenerse los contagios-, sigue sin llegar ni al 17% de la estimación que arrojó la encuesta de seroprevelancia hace unos meses. Así, la única certeza es que es que ahora se detectan más casos, pero no necesariamente que haya más que en marzo o abril. Y en eso influye en gran medida que se ha multiplicado el número de PCR que se realizan. En los peores momentos de la primera oleada las pruebas no llegaban a 1.000 diarias y se detectaban más de 100 casos por jornada, y ahora se realizan entre 3.000 y 4.000 y se detectan entre 300 y 400 positivos al día.

 

Diez veces más casos pero la mitad de hospitalizados

Esto explicaría también la otra gran diferencia entre la primera y la segunda ola de la pandemia, que pasa por la gravedad de los casos detectados. En el caso de Lanzarote, a finales de marzo llegó a haber 22 personas hospitalizadas, nueve de ellas en la Unidad de Cuidados Intensivos, con solo 55 casos activos. Sin embargo, este jueves había 533 casos activos y solo 13 hospitalizados (de los que además solo uno está en la UCI). Los otros 520 están en aislamiento domiciliario, la mayoría de ellos sin tener siquiera síntomas.

Esto se ha achacado al perfil de los afectados, ya que ahora la mayoría han sido personas jóvenes en las que no se manifiesta igual la enfermedad. Sin embargo, tampoco hay que perder de vista que al inicio de la pandemia no se hacían test a personas con síntomas leves (mucho menos por tanto a los asintomáticos), ya que faltaban recursos y se destinaban a los pacientes con síntomas graves. Y esto, supone que muchas personas -y en particular muchos jóvenes- pudieron pasar la enfermedad en los primeros meses sin enterarse o sin haber tenido un diagnóstico.

Ahora, sin embargo, el nuevo protocolo obliga a hacer test ante cualquier síntoma compatible con el Covid, y también se están haciendo a los contactos estrechos de cualquier persona que dé positivo. Y eso es lo que ha hecho aflorar cientos de casos de asintomáticos en todo el archipiélago. Es decir, no es que ahora la enfermedad sea más leve o que el virus se haya “debilitado” -algo que niegan la mayoría de los expertos-, sino que por cada caso grave, se detectan muchísimos más leves y asintomáticos que antes, lo que hace aumentar la cifra total con respecto a las que se manejaban en marzo y abril.

 

De 114 casos en mes y medio a casi 400 diarios

Hasta el 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma en España, Canarias solo había detectado 114 casos de coronavirus en todo el archipiélago en mes y medio (el primero fue un turista diagnosticado el 31 de enero en La Gomera, que además fue el primer caso del país), pero en en todo ese periodo se realizaron menos pruebas de las que se llegan a hacer ahora en un solo día. De hecho, en febrero no se hacían ni 40 PCR diarias en todo el archipiélago, y en los primeros días de marzo no se solía llegar a las 100. En ese mes y medio, lo máximo que se llegó a diagnosticar en un día en toda Canarias fueron 19 positivos, justo el 13 de marzo, mientras que en las semanas anteriores, la cifra oscilaba entre ninguno y diez en las peores jornadas.

A partir del día 14 de marzo, el número de pruebas subió a más de 200 por día, dos días después a más de 400 y a finales de marzo ya se hacían cerca de 800 PCR diarias, con lo que fueron aflorando cada vez más casos (superándose los cien diarios), a pesar de que ya se había iniciado el confinamiento (la fecha en la que se confirma un positivo no es la fecha en la que se produce el contagio, porque los síntomas -en caso de que haya- tardan en aparecer).

Fue a mediados de abril cuando realmente se multiplicó el número de PCR en Canarias, llegando a cifras más cercanas a las de ahora, con una medida de 2.000 pruebas diarias y alguna jornada en la que se superaron las 3.000, pero para entonces el país ya llevaba un mes de confinamiento. Ahí se rompió la tónica que se venía dando, y el aumento en el número de pruebas no supuso un aumento en el número de diagnósticos, que pasó a situarse en ese momento en una horquilla entre 30 y 80 casos diarios; mientras que después en mayo no llegaban a 20 por jornada y en junio pasó a ser casi residual, con menos de diez casos por día en todo el archipiélago y menos de cinco en muchas jornadas (ninguno en el caso de Lanzarote), por lo que también se redujo el número de PCR.

Sin embargo, tras el fin del estado de alarma y del confinamiento, en julio empezaron a aumentar de nuevo los casos, volviéndose a superar los 10 por día y llegando alguno hasta los 45. Pero el verdadero repunte llegó en agosto, y entonces se volvió a multiplicar el número de pruebas. Hasta el 28 de julio se venían haciendo entre 1.000 y 1.300 diarias, y desde esa fecha empezaron a aumentar hasta llegar en las últimas jornadas casi a 4.000.

 

Los días con mayores picos de casos coinciden con más PCR realizadas

Desde entonces, se ha vuelto a repetir una constante: las jornadas en las que se hacen más PCR, se detectan más casos. El último ejemplo se vivió este jueves, cuando se notificó un nuevo récord de casos confirmados en Canarias en una sola jornada: 381. Ese mismo día, también se había marcado un récord en el número de pruebas realizadas, con 3.976. Tres días antes, cuando hubo un descenso en el número de casos diarios, la realidad es que también había bajado el número de PCR realizadas, concretamente a 2.649, según los datos difundidos por la Consejería de Sanidad del Gobierno canario.

La misma situación se repitió la pasada semana, cuando se registró el mayor pico de casos hasta ese momento, coincidiendo también con el día en que más pruebas se habían hecho hasta entonces: 3.529. Y esto indica que hay una relación directa entre el número de pruebas que se realizan y el número de casos que se detectan. A más PCR, más positivos se detectan, al menos mientras está activa la cadena de contagios. De hecho, esa tónica solo se rompió durante el estado de alarma, después de haber pasado ya varias semanas de confinamiento.

 

Canarias, la tercera comunidad que menos PCR realiza por habitante

Pese a ver multiplicado el número de pruebas en las últimas semanas, Canarias sigue por debajo de la media de España en el número de PCR realizadas por habitante. De hecho, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, hasta el pasado 27 de agosto era la tercera comunidad que menos pruebas había realizado (99,61 por cada 1.000 habitantes), solo por detrás de Murcia (93,52) y Andalucía (63,74). La media de España se situaba hasta ese día en 136,23, con comunidades como Asturias, Navarra, La Rioja y el País Vasco por encima de las 200 y Madrid con 172,75 por habitante.

Cabe destacar además que no necesariamente hacen más pruebas las comunidades que más casos tienen, tal como refleja ese dato. En el caso de Asturias, es con creces la comunidad que menos casos tiene por habitante en las últimas semanas, mientras que Canarias ha ido escalando cada vez más posiciones en esa tabla.

Además, al igual que ocurre en muchas otras comunidades de España, el archipiélago también supera con creces el límite que establece la Organización Mundial de la Salud sobre el número de pruebas que deben realizarse por cada caso positivo. Concretamente, la OMS apunta que menos del 5% de las pruebas que se realizan deben ser positivas para considerar que la situación está controlada. En el caso de Canarias, la media de los últimos días ha rondado el 11%, con lo que duplica ampliamente ese límite. Fue precisamente este miércoles, cuando se marcó un récord de positivos confirmados pero también de pruebas realizadas, cuando se bajó esa media a un 9,5%.

En cualquier caso, las cifras están muy lejos de las que tenía Canarias al inicio de la pandemia, cuando cerca del 17% de las PCR que se realizaban daban positivo, y se hacían menos de una décima parte de las que se hacen ahora. Este dato, una vez más, apunta a que no necesariamente es que ahora haya más casos, sino que entonces no se detectaron buena parte de los que había.

 

El Gobierno espera duplicar el número de pruebas este mes

El riesgo ahora es que mientras la curva de contagios siga creciendo, también aumentará el número de casos graves, y con ello el número de muertes y la saturación de los hospitales. De hecho, junto a las nuevas restricciones que se están aprobando, ahí está la importancia de detectar también a los asintomáticos, para evitar que sigan propagando la enfermedad, ya que no tener síntomas no significa que no puedan contagiar.

Desde mediados de marzo, eso se evitó con el confinamiento, que consiguió reducir la curva de contagios, a pesar de que muchos pacientes no habían sido siquiera diagnosticados. Sin ningún contacto social, la propagación se frenó. Sin embargo, ahora que se está evitando adoptar medidas más drásticas, por el impacto económico que tendría en una situación que ya es crítica, pasa a ser vital diagnosticar y aislar todos los casos, y la imposibilidad de hacerlo es la que está llevando a incrementar las restricciones.

Además, el Gobierno de Canarias ha anunciado que durante septiembre espera duplicar el número de pruebas realizadas en agosto, cuando ya habían pasado de los 40.131 realizados en julio a 67.564. En cuanto a Lanzarote, que es una de las islas más afectadas, en julio se realizaron 2.251 PCR y en agosto 5.756, que es entre otras cosas lo que ha permitido detectar más casos.

De momento, la inmensa mayoría son leves o asintomáticos, por lo que el verdadero riesgo de no parar la transmisión no es que siga aumentando esa cifra, sino que se empiecen a disparar los casos graves que requieran hospitalización. Hasta ahora, con diez veces más casos diagnosticados, los hospitalizados hasta el jueves en la isla eran la mitad que a finales de marzo, pero esa cifra sigue creciendo y este viernes han pasado de 11 a 13. Respecto a las muertes, la primera oleada dejó seis, y la segunda hasta ahora se ha cobrado una.

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