12/nov./2019

La sargento Gloria Moreno se sentará la próxima semana en el banquillo con una petición de cuatro años de cárcel

Está acusada de un delito de falsedad documental. Según la Fiscalía, presentó un escrito culpando a un compañero de un chivatazo  “a sabiendas de que sus manifestaciones no se correspondían con la realidad” y que eran “afirmaciones mendaces”.
La sargento Gloria Moreno se sentará la próxima semana en el banquillo con una petición de cuatro años de cárcel

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas juzgará la próxima semana a la sargento del Seprona en Lanzarote, Gloria Moreno, que se enfrenta a una petición de cuatro años de cárcel por un delito de falsedad de documento oficial. Además, la Fiscalía también solicita que Moreno sea condenada a 3 años de inhabilitación para empleo o cargo público y al pago de una multa de 3.600 euros 

El juicio se celebrará entre el 22 y el 25 de octubre y tendrá lugar en Las Palmas de Gran Canaria. En cuanto a los hechos, se remontan a noviembre de 2015, cuando la sargento Moreno envió un escrito al capitán jefe de la compañía de la Guardia Civil en Costa Teguise denunciando supuestas irregularidades por parte de un compañero y subordinado suyo en el Seprona, al que acusaba de haber avisado a un cazador furtivo de pardelas de una inspección que se iba a realizar en Alegranza.

El escrito de Moreno dio lugar a una investigación interna en la Guardia Civil y también a diligencias judiciales, pero ambas terminaron siendo archivadas al concluir que no existían “indicios de la posible comisión del ilícito denunciado” por la sargento. Fue entonces cuando el afectado denunció a Gloria Moreno, dando origen a esta causa contra ella.

 

Un supuesto aviso a los cazadores furtivos


En su escrito de calificación, la Fiscalía sostiene que la sargento del Seprona realizó esas acusaciones contra un compañero “a sabiendas de que sus manifestaciones no se correspondían con la realidad” y que eran “afirmaciones mendaces”.

Por su parte, Moreno aseguraba que fue un colaborador de la Estación Biológica de Doñana quien le dio el aviso de que se había producido un chivatazo. Según la versión de la sargento, este científico le contó que uno de los cazadores furtivos –que después fue denunciado por el Seprona- le contó que había recibido un llamada de un guardia civil, avisándole de la actuación que se iba a realizar en Alegranza.

En el escrito que presentó en su día al capitán, la sargento afirmaba que le había preguntado al agente si conocía a esta persona y que le dijo que sí, que eran “amigos desde hace tiempo”, pero que “no recordaba” si le había llamado o no”, y que “en alguna ocasión le había dicho que cualquier día se iban a llevar un susto y les iban a pillar”, pero que él “no llamó para avisarle”.

Tras la investigación que se realizó de estos hechos, la Fiscalía concluye que la sargento incluyó en su denuncia afirmaciones falsas “a sabiendas”, por lo que ahora le acusa a ella de falsedad documental. 

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