16/Dic/2017

DOS AFECTADOS DEL BROTE DE CIGUATERA CUENTAN SU EXPERIENCIA

“Fuimos a urgencias y nos asustamos, porque en 5 minutos estábamos metidos en la cama y rodeados de médicos”

Dos de los afectados por el nuevo brote de ciguatera en la isla cuentan su experiencia, que se agravó por no diagnosticar la enfermedad hasta varios días después. “Creía que me moría…”

“Fuimos a urgencias y nos asustamos, porque en 5 minutos estábamos metidos en la cama y rodeados de médicos”

“Cuando fuimos a Urgencias, en 5 minutos ya estábamos metidos en la cama y rodeados de médicos. Nos asustamos. Nos habíamos estado informando por Internet y mi mujer estaba muy nerviosa, porque ya sabíamos las consecuencias que podía tener”. Así relata uno de los afectados el momento en el que, por fin, le diagnosticaron que sufría una intoxicación por ciguatera, al igual que otras nueve personas que han sido víctimas de un nuevo brote registrado en la isla.

Para entonces, este hombre llevaba ya una semana viviendo un calvario que comenzó con diarreas y continuó con calambres, dolores de muelas, picores y, sobre todo, alteración de las sensaciones térmicas. “Toco agua fría y es como si cogiera hielo, me quema. La sensación es como cuando has estado jugando con nieve y se te quedan las manos ardiendo. No sabes si tienes frío o calor”, relata, detallando que esa sensación comenzó en las manos, pero también se le extendió a los pies y hasta a la boca. “Bebo agua del tiempo y la lengua me arde”.

Para este afectado, todo comenzó el pasado martes 3 de diciembre, hace más de una semana. Ese día compró mero en una pescadería de San Bartolomé (al igual que el resto de los afectados) y poco después de comer, empezaron los primeros síntomas.

 

Le diagnosticaron gastroenteritis y siguió comiendo pescado


“Lo comimos ese mismo día y a la tarde empecé a tener una diarrea tremenda”, recuerda. Aunque después fue a trabajar, tuvo que volver a casa y fue por primera vez al médico, al centro de salud de San Bartolomé. “Me miró una doctora y pensó que era gastroenteritis, porque también tenía una sensación de náuseas”, explica.

Con ese diagnóstico, regresó a casa y la situación se agravó, ya que acabó haciendo cosas totalmente contraindicadas con la intoxicación que en realidad padecía. Incluso, siguió comiendo el pescado que le había causado este problema.

“Había comprado un trozo de la parte de la ventresca, que fue el que comimos al mediodía, y otro de la cabeza. Como nos dijeron que era gastroenteritis, hicimos un caldo con la cabeza, pensando que nos vendría de maravilla”, recuerda. Pero nada más lejos de la realidad. Lo que estaban haciendo era aumentar el problema, volviendo a ingerir el pescado que les intoxicó.

 

“Pensé que me moría”


“La primera noche perdí tres kilos de la diarrea que tuve”, relata. A partir de ahí, fueron llegando el resto de los síntomas. “Pensé que me moría. Empezamos a pensar que tenía que ser otra cosa”.

Además de volver a urgencias sin éxito, llegó a visitar también al dentista. “Le dije: Sáqueme la muela que me tiene loco. Pero tras mirarme, me dijo que no podía ser, que tenía el empaste y estaba un poco picada, pero nada más”. Ahora sabe que ese dolor era otro de los síntomas de la ciguatera.

Finalmente, en su última visita al servicio de urgencias del Centro de Salud, un médico empezó a buscar otras opciones y “se acordó de esta toxina”. “Se quedó preocupado y nos dijo que ante cualquier cosa fuéramos al hospital o le llamáramos, pero se ve que se informó y al día siguiente, a las 8 de la mañana, nos llamó él mismo diciendo que había que activar un protocolo”. Ahí fue cuando les derivó a Urgencias del Hospital.

“Normalmente en Urgencias tienes que esperar y nos preocupaba porque estábamos muy mal y a mi mujer le había bajado la tensión, pero en unos segundos ya nos habían atendido. Les dijimos que teníamos ciguatera y se armó un cierto desorden en el Hospital, como que era algo nuevo que no conocían”, explica, mientras detalla la rapidez con la que empezaron a actuar. “Fue meternos corriendo para adentro, en un box, hacernos análisis de orina, de sangre…”

Esto fue el pasado martes día 10, una semana después de sufrir los primeros síntomas. Y aunque todavía sigue sufriéndolos, al menos celebra tener ya un diagnóstico, y también que la intoxicación no haya tenido peores consecuencias. “Al informarnos, nos quedamos sorprendidos de la gravedad que tiene”.

 

“Deberían haber avisado antes”


Otra de las afectadas, la que contactó con La Voz para hacer pública esta noticia, lamenta que Salud Pública haya tardado tanto en informar sobre este nuevo brote de ciguatera. De hecho, pese a que en el Hospital detectaron el primer caso el pasado lunes día 9, no ha sido hasta la tarde de este jueves, horas después de que La Voz publicara la noticia, cuando el Gobierno de Canarias ha enviado un comunicado de prensa.

Al margen de las acciones legales que emprenda contra la pescadería donde adquirió el mero, esta mujer consideraba necesario dar la voz de alarma, para evitar posibles nuevos casos. Y es que aunque este pescado estaba a la venta la pasada semana, teme que alguien pueda haber adquirido un trozo y congelarlo, por lo que entendía necesario advertir a la población.

En cuanto a sus síntomas, relata sensaciones muy parecidas. “Se te calienta un pie y tienes el otro frío, tienes tiritera, piensas que tienes 40 de fiebre y tienes 37… Una de las noches sentía que tenía fuego, era incapaz de dormir”. Además, vivió la misma incertidumbre hasta que por fin le diagnosticaron que había sufrido “un envenenamiento” por esta toxina.

“Te ataca el sistema nervioso y te puede atacar al sistema cardiorrespiratorio, por eso es tan grave”, explica después de llevar días informándose sobre esta intoxicación, que “puede tener consecuencias fatales en una persona diabética, en una persona mayor o en un niño”.

Ahora, continúa sufriendo los síntomas, porque “no hay tratamiento” y hay que esperar a que vayan desapareciendo. “Sólo se puede tomar un paracetamol o un ibuprofeno, o antihistamínicos si tienes picores”. Además, cuenta que le han dicho que debe pasar “seis meses sin comer pescado”, e incluso “algunos recomiendan que no lo vuelvas a probar”. Pero sobre todo, le preocupa la evolución, ya que según le han informado, “puedes llegar a padecer fatiga crónica e incluso dentro de un año te puede dar otro brote”.

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