Seis detenidos en Lanzarote pertenecientes a una red de tráfico de inmigrantes entre Marruecos y Canarias

La operación policial, con 28 detenidos en total, ha permitido abortar la salida de ocho pateras, una de ellas con 34 personas a bordo

4 de julio de 2020 (14:00 CET)
Actualizado el 4 de julio de 2020 (14:44 CET)
Seis detenidos en una operación de tráfico de personas entre Marruecos y Canarias

La Policía Nacional ha desmantelado una compleja organización criminal que organizó al menos 20 pateras desde Marruecos hacia las islas Canarias, consiguiendo unos beneficios de más de 350.000 euros, tras la detención de 28 de sus miembros.

Así lo ha informado la Dirección General de Policía en una nota de prensa en la que explica que para realizar estas detenciones más de 150 agentes participaron en una operación que se ha desarrollado en varios puntos de Canarias, Baleares y la Península.

De esta manera, las 28 personas fueron detenidas en Fuerteventura (12), Lanzarote (6), Tenerife (4), Castellón (3), Gran Canaria (1), Ibiza (1) y Calatayud (1), todos como presuntos autores de delitos de pertenencia a organización criminal y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, ingresando cinco de ellos en prisión.

La operación ha finalizado con cinco entradas y registros en domicilios situados en Fuerteventura, Tenerife y Castellón, donde se han intervenido 5.630 euros en efectivo, 17 terminales telefónicos, material informático y diversa documentación relacionada con la investigación.

Abortada la salida de ocho pateras

Con esta actuación los agentes consiguieron abortar la salida de ocho pateras en Marruecos con dirección al archipiélago, estando una de ella a punto de partir con 34 migrantes.

La investigación, que ha contado con la colaboración de EUROPOL, ha evitado que más de 200 migrantes pusieran en riesgo su vida al tratar de llegar a Canarias en embarcaciones que no reúnen los requisitos mínimos para soportar condiciones de viento y de oleaje en esta zona del Atlántico.

Ofrecían a los migrantes elegir la isla de llegada

Por su parte, la organización criminal investigada se caracterizaba por un alto nivel de sofisticación y profesionalización ya que en ocasiones, el responsable de la navegación ofrecía a los traficados que, en medio de la travesía, eligieran la isla de llegada.

En este sentido, existían miembros a ambos lados del océano. Por un lado en Marruecos, donde planificaban los viajes y captaban a los migrantes, encargándose de su alojamiento y traslado hasta el punto de salida de la embarcación, lugar donde aprovechaban la corriente de un río para partir en dirección a Canarias.

Aquí, la Policía Nacional ha resaltado que los miembros de la organización no dudaban en emplear la violencia contra los migrantes en caso de que no obedecieran sus indicaciones.

Mientras, en Canarias se encontraba asentada la otra rama de la organización criminal, permanentemente enlazada con su homóloga en Marruecos.

La actividad desarrollada por sus integrantes pasaba desapercibida al encontrarse perfectamente integrados socialmente, puesto que entre sus actividades se encontraba la organización de los viajes, la captación de los traficados y la venta de coordenadas para que las embarcaciones pudieran navegar hacia lugares situados en Canarias, sin ser detectadas por los distintos operadores de salvamento y seguridad.

Organizaron el envío de veinte pateras

La organización criminal logró introducir en nuestro país más de 180 migrantes a bordo de siete pateras, viéndose obligada a abortar otros cinco intentos de salida debido al mal estado del océano o a deficiencias estructurales que impedían la flotabilidad de las embarcaciones.

Al respecto, ocho embarcaciones dispuestas para salir han sido neutralizadas gracias a la actuación realizada por la Policía Nacional.

A la llegada de las pateras, miembros de la organización criminal afincados en el archipiélago se encargaban de recoger a los migrantes a pie de playa y trasladarles hasta ubicaciones seguras, como paso intermedio hasta su destino final. En ocasiones, estos migrantes conocían de antemano que a su llegada iban a ser explotados laboralmente.

Una de las características de esta organización criminal era la optimización de los recursos materiales para maximizar sus beneficios: las pateras llegaban con los migrantes a bordo a las Islas Canarias y, una vez en tierra, lejos de dejarlas abandonadas, el patrón regresaba con ellas a Marruecos para reutilizarlas en un nuevo viaje.

Beneficios de más de 350.000 euros

Finalmente, los traficados, de nacionalidad marroquí, pagaban entre 1.000 y 2.000 euros por adelantado para viajar en este tipo de embarcaciones, con escasa flotabilidad y sin chalecos salvavidas.

Por ello, se calcula que la organización habría obtenido beneficios superiores a los 350.000 euros.

 

 

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