Investigada una mujer por sacrificar el perro que había adoptado

La presunta autora del delito argumentó que había mordido a su hijo menor de edad, según informa al Guardia Civil

1 de diciembre de 2022 (09:10 CET)
Actualizado el 1 de diciembre de 2022 (09:18 CET)
Zona exterior de la Guardia Civil de Costa Teguise Fotos: José Luis Carrasco
Zona exterior de la Guardia Civil de Costa Teguise Fotos: José Luis Carrasco

La Guardia Civil investigó en octubre a una persona de 43 años de edad por un presunto delito de maltrato animal y abandono tras sacrificar el perro que había adoptado meses anteriores. Según informa la Benemérita la investigada argumentó que el can había mordido a su hijo menor de edad y, según la veterinaria, había presenciado un episodio de agresividad cuando el animal estuvo en su clínica, en Playa Honda.

El pasado 3 de noviembre la protectora de animales que cedió el perro en adopción, de nombre Cadillac, de 12 años de edad y de raza mestiza, presentó una denuncia ante la Guardia Civil.

Según relata la protectora, tuvo conocimiento de los hechos el pasado mes porque cuando dan un animal en adopción, se les hace un seguimiento para ver el estado del animal y en las condiciones en las que se encuentran. Durante meses la persona adoptante del perro envía fotografías en las que se ve al perro sociabilizado con la familia. Pero, de repente, la persona adoptante deja de enviar fotografías a la protectora.

Tras la denuncia, el SEPRONA lleva a cabo todas las indagaciones oportunas y recaba todas las pesquisas, con el objetivo de localizar a la persona adoptante del can. Una vez identificada, manifiesta que el perro "tenía comportamientos agresivos con los niños y que, en alguna ocasión, llegó a morder a su hijo, sin llegar aportar ningún informe médico al respecto", señalan desde el cuerpo policial. Explicó los agentes que era inviable tenerlo en casa conviviendo con su hijo y, por ello, lo llevó al veterinario para que lo sacrificaran, momento en el que la veterinaria presenció un episodio de agresividad en la clínica.

La Guardia Civil recabó más datos de manifestaciones de personas que habían tenido contacto con el perro, siendo uno de ellos adiestrador canino y otro un vecino. Ambos dijeron que el can pudo cambiar su carácter debido al tiempo de larga duración que el perro pasaba solo cada día encerrado sin sacarlo a la calle, estando en malas condiciones higiénico-sanitarias (rodeado de gran cantidad de heces y orines), sin sacarlo de la vivienda y sin que el animal pudiera ejercitarse. Igualmente, el adiestrador en ningún momento recomendó su sacrificio.

Por último, desde la Guardia Civil señalan que la adoptante no agotó todas posibilidades antes del sacrificio, pudiendo devolver el perro a la protectora o reconducir el comportamiento agresivo del perro, antes de proceder a su sacrificio, certificando la veterinaria conducta agresiva dirigida a los niños.

Las diligencias fueron puestas a disposición del Juzgado de Guardia de Arrecife así como de la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente de Las Palmas.

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