Los bombardeos que Estados Unidos e Israel han lanzado a distintos puntos de Irán desde el pasado fin de semana ha provocado una escala de tensión en Oriente Medio que ya ha involucrado a varios países como Chipre, Líbano y Emiratos Árabes Unidos después del asesinato del líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Ante esta situación, el espacio aéreo en el Golfo Pérsico está cerrado.
En una de las respuestas ofensivas de Irán, la ciudad emiratí recibió el impacto de varios misiles en hoteles y en la Terminal 3 de su aeropuerto internacional, lo que ha causado una gran preocupación entre los residentes en este país. Tres de estos residentes son los lanzaroteños Adrián Pérez, de 31 años, su pareja Daiana Horvat y la hermana de esta, Martina Horvat, que trabajan desde hace tres años en Dubái.
Según cuenta a La Voz Martina Horvat, el sábado se despertaron con la noticia de que los restos de un misil habían caído en Abu Dabi. "Mi familia me pidió que no fuera a trabajar y a las cinco de la tarde cuando estábamos en el trabajo comenzamos a oír muchas bombas que hacían vibrar las mesas, pero nada más", cuenta.
Sin embargo, a partir de las seis y media comenzaron a ver misiles en dirección al hotel de siete estrellas Burj Al Arab. "Vimos explosiones y en ese momento nos asustamos muchísimo... cerró el restaurante, nos fuimos a casa y decidimos coger las maletas, ropa, comida, documentos e ir a sacar dinero y poner gasolina para ir a dormir al desierto", declara.
En concreto, durmieron a 35 kilómetros de la ciudad y buscaron una ubicación que estuviera lejos de cualquier base militar estadounidense. "Doy gracias de haber hecho eso porque donde vivimos mis compañeros de trabajo y nosotros es un edificio grande y sobre las dos de la madrugada comenzaron a haber explosiones, muchos misiles y evacuaron a todos mis compañeros y dicen que lo pasaron fatal", indica.
Durante la noche que pasaron en el desierto para intentar estar alejados de los grandes edificios, Horvat cuenta que se vivió "horrible". "Estábamos más a salvo, pero no había contaminación lumínica, no había ruidos y aparte de las alarmas de los teléfonos que te asustan mucho, veíamos los misiles estallando en el cielo y drones, ninguno pudimos pasar buena noche", recuerda. Según dice, solo en dos noches han caído más de 600 misiles y drones.
El Gobierno emiratí lanza un mensaje de tranquilidad
A pesar de que la situación es muy peligrosa, la joven asegura que "todo el mundo en Emiratos Árabes Unidos se siente muy seguro, sobre todo en Dubái, porque ves a la gente aún en las playas como si nada estuviera pasando porque el rey sabe muy bien lo que está haciendo".
"Sin embargo, es inevitable tener miedo, nosotros estábamos sirviendo copas y teníamos misiles sobre nuestras cabezas, da mucho miedo", continúa. Daiana Horvat cuenta que, tras cerrar el sábado el restaurante en el que trabaja, este lunes volvió a abrir con normalidad, mientras que este domingo solo abrió durante la noche.
Además, señala que en los comunicados que da el Gobierno emiratí, "la prioridad son las personas y aseguran que no van a dejar que pase nada que haga que corramos un riesgo, por lo que dan mucha seguridad".
La situación en la jornada de este lunes es de mayor calma, ya que en la ciudad de Dubái no se han escuchado explosiones ni misiles, pero "aún así estamos todos controlándolo con las aplicaciones de radar de misiles". A pesar de esta tranquilidad, los tres lanzaroteños están preparados por si deben huir de nuevo ante un empeoramiento de la situación bélica. "Tenemos en el coche las maletas, el agua y los documentos por su hay que salir corriendo", finaliza.
Esta situación ha provocado que sus familias en Lanzarote estén muy preocupados. Es el caso de la madre de Adrían Pérez, quien asegura que "como madre lo estoy pasando muy mal". "Me ha provocado muchísima angustia al principio porque le mandas un mensaje y lo están pasando mal, pero no sabes cómo ayudarlos", apunta.









