Órzola acogió un homenaje a los ocho migrantes fallecidos en la patera

Se lanzaron flores al mar y se leyó un manifiesto en recuerdo de las víctimas

Homenaje a los fallecidos de la patera de Órzola

Órzola acogió en la mañana de este sábado 5 de diciembre, un acto de homenaje a los ocho migrantes que fallecieron en la patera que naufragó cerca de la costa el pasado 24 de noviembre.

Diferentes colectivos sociales, políticos y personas independientes se reunieron en el lugar junto a los rescatadores a los que también se les homenajeó.

El acto consistió en una ofrenda floral y la lectura de un manifiesto en recuerdo de víctimas y también, en reconocimiento de las personas que arriesgaron su vida lanzándose al mar para salvar a los náufragos.

Marcial Curbelo, uno de los rescatadores de la patera de Órzola

Manifiesto:

"Tenían hermanos, padres y madres, tenían  inquietudes, sueños, preocupaciones, tenían aspiraciones, recuerdos, amigos y amigas, tenían hambre y sed, tenían dolor y tristeza; días mejores y peores; calor y frío. Tenían rostro, brazos y piernas, pies y manos: pies para caminar y correr, manos para tocar, construir y abrazar.
Como tú y como yo; como tú y como yo.

No los mató el mar, el mar no se los tragó, los mató Europa Esa vieja Europa que expolió y saqueó salvajemente a quienes ahora les niega la entrada. 
Esta Europa que sigue provocando una migración forzosa, para luego rechazarla y criminalizarla como inmigración ilegal.
Europa Mata en las costas de Canarias, en Ceuta, Andalucía, en Lesbos…
Europa Mata “a sangre fría” (como dicen en mi tierra) si no mueres en el intento, te mata de abandono y miseria cuando llegas.

Nuestro mar, nuestro bello mar que baña las costas de Lanzarote, sufre como víctima inocente los muros y barreras que unos seres humanos han impuestos a otros seres humanos; el que el mundo rico ha 
construido contra el mundo pobre, para que el mundo de los ricos siga siendo rico y el de los pobres siga siendo pobre.
A los mensajeros del odio y de la muerte, no les basta con incitar a nuestros más miserables y bajos instintos, quieren mancillar nuestro mar con buques de guerra- acero, hierro y plomo- contra los que 
arriesgan su vida en la travesía de la esperanza; convertir nuestro océano en un inmenso campo de exterminio.

¡Basta ya! De tanta muerte. Los migrantes son nuestros hermanos y hermanas de esta patria que se llama humanidad.
Que muera el odio y la intolerancia, que muera el miedo , el individualismo egocéntrico, el egoísmo…, que florezca el valor y la empatía ¡cómo nos enseñaron los vecinos de Órzola!, ellos, no dudaron 
en lanzarse al mar para salvar la vida de los náufragos a costa de la suya propia (desde aquí nuestra admiración y reconocimiento).

Entreguemos las flores al mar, que surquen los mares y que nadie impida su travesía."

 

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